Neurociencias, la plasticidad del cerebro y el desarrollo de personas

Buscando información sobre esta temática, encontré un documental de Televisión Española dónde resaltaba el nombre de Javier de Felipe. Indagando en la red encontré un interesante artículo.

La neurociencia básicamente se encarga de estudiar el cerebro. Estudia su estructura y la función para saber más de él y sobre todo, para poder utilizarlo mejor.

Existen muchas creencias sobre el cerebro que los científicos han explicado que no es así, como por ejemplo:

  • Sólo utilizamos un 10% del cerebro. No tiene mucho sentido, se utiliza todo el cerebro y todo el cuerpo. Si fuera así ¿que parte de mi cerebro es el 10%?¿qué hace el resto del 90%?
  • El tamaño del cerebro importa en la inteligencia. Se pensaba que el cerebro mientras más grande mejor. Hay evidencias de que no es así.
  • La calidad del cerebro en todas las facetas de la vida. Una persona que sea un “cerebrito” o brillante para algo no quiere decir que sea brillante en todo lo demás. Por ejemplo, un buen jugador de fútbol no tiene por qué ser bueno en las matemáticas.
  • Los cerebros de los hombres son diferentes al de las mujeres. Las diferencias son fundamentalmente psicológicas y culturales no se ha podido demostrar que existan otro tipo de diferencias entre ambos.

Resalta el autor, la capacidad aprendizaje y adaptación a las circunstancias que tiene el cerebro: su plasticidad cerebral. Y es que el cerebro está en continuo desarrollo, aprendiendo día a día, haciendo nuevas conexiones, bien aprendiendo desde el interior, o bien mediante un aprendizaje del entorno que le rodea: amigos, familia, noticias, libros, experiencia de trabajo…

El que cerebro esté en continuo cambio abre un abanico enorme de posibilidades. Planteamientos tipo: he sido tal persona, no puedo cambiar, he cometido tal error y lo seguiré cometiendo… Son frases que decimos pero que ahora se demuestra que no tienen por qué ser así. Podemos no estar condicionado de lo anterior, aprender de ello y avanzar. Las personas y el cerebro cambian.

Un ejemplo muy claro es cuando nos saluda una persona que hace muchos años que no nos ve, nos pregunta cosas relacionadas con una época ya pasada que a veces ni recordamos. Hemos cambiado tanto desde entonces que nos damos cuenta que somos una persona diferente.

“Si, si, antes no hacía deporte, era regordete y me gustaba beber y fumar… Ahora corro maratones y me encanta. También soy profesor de matemáticas aunque no te lo creas…”

Y es que percibimos los cambios cuando el periodo de tiempo es muy amplio pero nos cuesta para momentos de ayer y hoy.

¿Cuántos cambios han sufrido nuestro cerebro, cuerpo y corazón en todo este tiempo?¿Qué cambios son posibles?¿Cada minuto nos estamos desarrollando?

Foto cortesía el Bibliomata