Auditoría de creatividad

En la hora de Juan José Millas, dentro del programa de Gemma Nierga en la cadena ser, se habló de información y creatividad. La idea surge a través de la emisión de un programa televisivo en EEUU dónde un ordenador – llamado Watson, de IBM – ha retado a personas y, por supuesto, les ha vencido. El concurso consistía en dar una respuesta y el concursante tenía que averiguar la pregunta.

Millas consideraba que el tipo de inteligencia que el ordenador reproduce es el menos inteligente, sólo tiene información. Lo compara con los protocolos que existen en ciertas profesiones. Por ejemplo, en la medicina, hay médicos que se rigen por unos protocolos – actuaciones a seguir que están fijadas- y nada más. No hay creatividad. De igual manera, él consideraba que el ordenador ha ganado a base de utilizar protocolos o información que alguien le ha dado.

Otro tipo de inteligencia bien diferente es la creatividad. De ésta se habló con Alex Martínez Roig, Director de Contenidos de Digital +. La creatividad es el motor del progreso social y empresarial. Sin embargo, se gestiona poco. Las empresas y las personas tienen que generar más espacios y recursos. Actualmente, se prefiere alcanzar objetivos más que crear objetivos nuevos y diferentes. Muchas veces las grandes ideas surgen en las cafeterías, más que en el propio trabajo.

La creatividad implica generar conexiones, errores, ideas, riesgos, tonterías… Alex Martínez Roig afirma que se  puede enseñar a ser creativo, tener una mirada de 360 grados, mírar de diferente manera. Comentó que Ferran Adrià preguntó una vez a una gran empresa por su auditoría de creatividad, y se quedaron mirando unos a otros.

¿Cuál es el estado actual de creatividad?¿dónde soy creativo y dónde no?¿qué tiene que ocurrir para que emerja más creatividad? Estas podrían ser preguntas básicas para una auditoría de creatividad. Veamos ahora a qué diferentes niveles es posible ser más creativo:

  • A nivel de qué hacemos en nuestro día a día, ¿sólo existe una manera de hacer las cosas? ¿puede haber diferentes maneras de hacerlo?¿es ésta la manera más creativa?¿cuál es la menos creativa?¿qué más posibilidades hay?
  • A nivel de cómo hacemos. Es decir, ¿cómo gestionamos una tarea? ¿cómo organizamos nuestra agenda de trabajo?, por ejemplo. ¿Teniendo un criterio de tiempo que voy a dedicar a cada tarea, lugares a los que tengo que ir, empiezo por tareas más importantes y dejo las menos para el final?¿cómo gestiono mis emociones y mis pensamientos a lo largo del día? ¿puedo ser más creativo ahí?¿qué más posibilidades hay?
  • A nivel de por qué, ¿por qué lo hago de esta manera?¿qué significado tiene eso para mi?¿qué más significados pueden ocurrir?¿por qué ocurren las cosas de esta manera?¿de quién o de qué puedo aprender más?
  • A nivel de qué ocurre ahora de manera diferente, ¿es suficiente los cambios introducidos en creatividad?¿qué creatividad mantengo activo a lo largo del día y a qué nivel?

Foto por cortesía de Flickr.

El sentido del oído

Ayer mientras leía un libro, decidí escuchar un poco de música en el ordenador. No presté demasiada atención a qué tipo de música escuchar y puse una cualquiera. Al poco de leer, me di cuenta que no estaba relajado leyendo sino muy activo.-¿Cómo puede pasar esto?- me pregunté. Nada, enseguida me di cuenta que la música era demasiado rápida para una lectura relajada.

La música me suele acompañar también en el deporte -dónde busco que sea muy activa – y en el coche por las mañanas cuando voy al trabajo, ahí me dejo llevar por la radio de forma pasiva.

El programa Tres14 dedicó ayer toda su hora al oído. Era curioso ver como la melodía influye en la toma de decisiones. Es muy conocido como los centros comerciales hacen uso del hilo musical para influir en las ventas. Se dice que si la tienda está vacía, se pone música tranquila para aumentar el tiempo de permanencia en la tienda. Sin embargo, cuando está llena, aparece una música disco más activa para mover a la gente.

En el documental aparecían ejemplos muy ilustrativos. Es imposible separar lo que oímos de lo que comemos. Cuando comemos una patata chips, lo crujiente que esta sea y el ruido que se hace al abrir la bolsa influye en el gusto de la patata. Una bebida gaseosa tiene que tener un sonido que nos lo indique el gas. Los sentidos trabajan todos juntos. Tal es así, que un vino se acompaña en función del plato, pero también sería interesante añadirle una música apropiada.

El sentido del oído tiene gran influencia en nosotros. Seleccionamos el sonido a partir de ruido y es éste el que nos ayuda a movernos en nuestro entorno. Tanto es así, que hace poco leí una noticia sobre el poco ruido que hacen los coches eléctricos en EEUU. Esto ha provocado que se incrementara el número de accidentes ya que las personas “no oían” a los coches. La petición clara ha sido poner ruido artificial a estos coches.

El sentido del oído nos acompaña durante todo el día. Tomamos multitud de decisiones en función de él. Es por tanto importante aumentar nuestra sensibilidad de este sentido para percibir más de nuestro entorno. ¿Cómo? prestando atención a nuestro tono de voz en las conversaciones, introduciendo variaciones para ver como influye en los demás bajando/ subiendo el tono, notar,confirmar y evaluar el resultado del cambio. También puedes practicar la calidad del sonido cerrando los ojos para comprobar que significa cada uno de los sonidos. Recomiendo siempre relentizar todo el proceso para percibir más y mejorar. El video me ha dado muchas ideas…

Foto por cortesía de Flickr.

Suerte, azar y coaching

A veces, cuando planificamos, establecemos metas/objetivos de manera muy estricta. Es decir, nos ceñimos completamente a ellos, pero puede que no dejemos oportunidad de que aparezcan más cosas, como la suerte, por ejemplo.

Una de las obras maestras de Woody Allen, Match Point, recoge la suerte con mucho detalle. De manera magistral introduce muchísimas variables y personajes en la película, pero también incluye la suerte y el azar. Hay un fragmento de la película donde dos parejas hablan de los planes de futuro en un restaurante. La conversación es de la siguiente manera:

“Mi carrera no ha ido como yo había planeado.-

-Solo necesitas tener una buena racha.-

-Creo que es importante tener suerte en algo.-

-Yo no creo en la suerte, creo en el trabajo duro.-

-El trabajo duro es esencial pero la gente no reconoce lo importante que es la suerte. Según parece los científicos confirman que toda la vida es fruto del puro azar, sin un fin, ni designio.-

-Pues da igual, yo quiero disfrutar cada minuto de ella.”

Seguro que has escuchado una conversación parecida alguna vez. Todos hemos visto a personas que creemos que han tenido suerte y personas que trabajan muy duro en la vida. ¿Es el trabajo duro contrario a la suerte?

Picasso decía “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.”  Yo haría una pequeña modificación: La suerte existe, pero tiene que encontrarte trabajando. En toda planificación hay que dejar espacio suficiente para que ocurran cosas y se pueda actuar en función de ellas. No puedes evitar una cena con amigos cuando estas a dieta, tiene que ocurrir, como la suerte. Es a partir de ese momento, dónde tienes que aprender a gestionar esta cena y, aquí si que es importante la rigidez y determinación de no salirte de lo que puedes comer. Dejar espacio permite que pueda entrar la creatividad, la suerte y el azar. Pero, ¿podemos también provocarlos?

Foto por cortesía de Flickr.

Consciente e inconsciente

En el programa de Redes de este fin de semana, Eduard Punset entrevistó al neurocientífico John-Dylan Haynes con el título de “Las decisiones son inconscientes”. De la entrevista me parece interesante sacar las siguientes afirmaciones:

  • En la toma de decisiones, se produce un procesamiento inconsciente además de un procesamiento consciente. Éste último es el que más estamos habituado a tomar.

¿Qué significa esto exactamente? ¿y para qué sirve?

Pues bien parece ser que siempre que tomábamos una decisión éramos completamente consciente de lo que hacíamos. Por ejemplo, si estamos en un bar a las 9:00 de la mañana, una decisión puede ser  pedirle al camarero un café con leche. Ésta se ha tomado conscientemente, nosotros somos los que decidimos pedir el café. Hasta aquí bien, pero ¿cómo tomamos la decisión de mover la cucharilla en el café?¿con qué intensidad?¿qué fuerza debemos ejercer para subir la taza hasta la boca?

Todas estas decisiones son en gran parte inconscientes, pero también las tomamos. El que sean inconscientes tiene un beneficio fundamental, nos ayuda a mantener una conversación con el resto de las personas que tenemos a nuestro lado, si no estamos solos, claro.

Para mi, otro de los beneficios principales de hacer uso del consciente y del inconsciente es que me puedo pensar las cosas dos veces, primero consciente de todo y luego dejando al inconsciente explorar a ver que sale. Es lo que popularmente se llama “consultarlo con la almohada”.

  • Cada pensamiento está codificado con un patrón específico de actividad cerebral. Es decir, cuando pasan un escáner cerebral a una persona y piensa en un deporte, se activa una parte concreta de nuestro cerebro. Esta zona concreta se repetirá cada vez que tengamos los mismos pensamientos. Aquí la utilidad no es tan clara, pero es bueno mantenerlo abierto a ver que más cosas van ocurriendo.

Cada avance científico nos ayuda a mejorar nuestro desarrollo como personas…

Foto por cortesía de Flickr

El arte y la ciencia del aprendizaje y la enseñanza efectivas

El fin de semana pasado asistí al curso de John McWhirter titulado “El arte y la ciencia del aprendizaje y las enseñanza efectivas”. Este es un curso corto qué hace uso de la metodología DBM® para mejorar el aprender y enseñar tanto a nivel profesional como personal.

Este no es un curso de técnicas de estudio ni un taller de Formador de Formadores, sino que pretende ir mucho más allá, investigando cómo se hace el aprender a aprender y el enseñar a aprender a hacer. Me explico:

En el aprender, podemos trabajar sobre el producto – estudiar un temario de la historia de España concreto, por ejemplo –. Se aprende el temario y luego se expone en un examen, generalmente se olvida después.

También se puede aprender cómo y por qué se estudia esta historia – el proceso de aprender-, esto permitirá un aprendizaje más efectivo, no sólo para esta materia concreta sino para toda tu vida. Se requiere aprender el desarrollo de habilidades para recordar, imaginar, pensar, sentir, atender, concentrar, investigar, saber, hacer, conseguir… Importante es tener en cuenta las simplificaciones que a veces hacemos e investigar cómo se formó: se me dan mal los idiomas, yo soy de letras, nunca aprobaré matemáticas, es que yo soy así…

Me pareció importante estudiar como influye el contexto en el aprendizaje. De hecho, hay personas que necesitan ir a la biblioteca para estudiar ya que en otro sitio les resulta muy difícil. Aquí merece la pena investigar que incide en el placer/disfrute, en su significado y en el logro de estudiar. El resultado es que te permitirá estudiar en cualquier sitio, desde un viaje en el metro, hasta esperando en una cola del supermercado.

También cómo evaluamos nuestro aprendizaje. ¿Es útil esperar al final del aprendizaje la evaluación, o bien, supervisarte en tu proceso de aprender para ser más efectivo? Yo soy más partidario de la segunda opción.

Por otro lado, las habilidades de enseñanza son muy útiles de investigar tanto a nivel de que piensan, sienten y hacen los alumnos y no simplemente transmitir una información. Aquí discutimos si era conveniente enseñar directamente el producto final – acontecimiento histórico – o empezar con elementos aislados y construir conocimiento sobre ellos de tal forma que lleguemos al producto. Para mi hay una pregunta fundamental aquí, ¿qué necesitaría para enseñar a otra persona para hacer lo que se ha fijado?

Quiero agradecer a todos los participantes del curso por sus aportaciones muy valiosas y a John y Tim por el espléndido trabajo realizado.

Foto por cortesía de Flickr