Los pequeños detalles y el efecto mariposa

Hay teorías de grandes científicos que a veces no entendemos, no sabemos para qué sirven y otras, no sabemos cómo se aplican o cómo nos pueden afectar a nuestro día a día. Veamos una de ellas.

Edward Lorenz, matemático y meteorólogo, acuño el término efecto mariposa, en su estudio de las predicciones sobre el tiempo. En Wikipedia podemos encontrar la siguiente explicación:”el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo”.

En principio la frase no tiene mucho sentido, ¿cómo puede una mariposa provocar un Tsunami? El Tsunami es tan grande, con unos efectos tan devastadores que poco tiene que ver con una pequeña mariposa. Sin embargo, Lorenz se dio cuenta que pequeños cambios meteorológicos pueden cambiar completamente las predicciones que él hacía sobre el tiempo. El clima es un sistema caótico, dónde las predicciones sólo se pueden hacer para algunas horas y cómo mucho para algún día.

Esto va mucho más allá, muchos de nosotros tenemos en mente que grandes cambios en nuestras vidas generan fuertes efectos en nosotros. El nacimiento de nuestros hijos, la muerte de un familiar cercano, comenzar un nuevo trabajo… son grandes eventos que generan grandes cambios. A su vez, pequeños cambios generan pequeños efectos. Cambiar de pasta de dientes, puede provocar un pequeño cambio en el olor en nuestra boca, por ejemplo.

Sin embargo, nosotros también estamos dentro de un sistema caótico, lleno de cambios e incertidumbre, de tal manera que pequeños cambios pueden generar cambios importantes en nuestras vidas y en la vida de los demás, el efecto mariposa. Pensémoslo, ¿cuáles han sido los pequeños detalles que hemos hecho para ser más feliz?¿no ha sido ese detalle de tu pareja el que te ha sentido bien, muy bien?¿qué valoras más un trabajo realizado o un trabajo realizado teniendo en cuenta hasta el último detalle en su terminación?

Por tanto, no esperes hacer grandes cambios, quizás son demasiado difíciles. Comienza, cómo el efecto mariposa, con pequeños detalles tanto a nivel de pareja, familia, amistades y trabajo. Verás con el tiempo el gran efecto que puede generar en los demás y en ti mismo. Nikola Tesla lo expresó en “Yo y la energía” de la siguiente manera:

“Un día de invierno, me las arreglé para subir una montaña escarpada, en compañía de otros chicos… Nos divertimos lanzando bolas de nieve que rodaban a cierta distancia, juntando más o menos nieve e intentando superarnos unos a otros en este excitante deporte. De repente, vimos una bola que iba más allá del limite, fue adquiriendo unas dimensiones enormes hasta que alcanzó el tamaño de una casa y se hundió estruendosamente en el valle con una fuerza que hizo temblar la tierra. Miré embelesado, incapaz de comprender lo que había ocurrido. Semanas después, la imagen de la avalancha seguía ante mis ojos y yo me maravillaba por cómo algo tan pequeño podía crecer hasta alcanzar un tamaño tan inmenso.”

Foto por cortesía de Flickr.

Inventos e imaginación

Hace algunas semanas vi la película “Un cuento chino”, cuyo actor principal es Ricardo Darín. Me encantó y  fue muy divertida. En la película el actor tenía una afición particular que coincide con la mía, y es que me gusta buscar noticias interesantes para hablar de ellas en el blog. En la película las coleccionaba, pero eso es ya otra historia…

Encontré una noticia sobre un libro nuevo de Nikola Tesla: Yo y la energía. Desconocía por completo quién era Tesla y me puse a investigar en Wikipedia. Sorprendente e interesante. Luego busqué su libro y encontré en el extracto lo siguiente:

“Mi método es diferente. Yo no me precipito al trabajo real. Cuando tengo una idea, comienzo por conformarla en mi imaginación. Cambio la construcción, hago mejoras y manejo el dispositivo en mi mente. Para mí es absolutamente irrelevante si la turbina está funcionando en mi cabeza o si la pruebo en el taller. Incluso percibo si está desequilibrada. No hay absolutamente ninguna diferencia, los resultados son los mismos. De este modo, soy capaz de desarrollar y perfeccionar rápidamente un concepto sin tocar nada. Cuando he ido tan lejos como para incorporar al invento cualquier mejora que pueda concebir y veo que no hay fallo alguno por ninguna parte, entonces le doy forma concreta a este producto final de mi cerebro. Invariablemente, mi dispositivo funciona tal como había concebido que debería hacerlo, y el experimento sale exactamente como lo había planeado. En veinte años no ha habido una sola excepción. ¿Por qué iba a haberla? La ingeniería –eléctrica y mecánica – es concluyente en sus resultados.”

Tesla desarrolló su imaginación en el trabajo para desarrollar muchos inventos. Nosotros también podemos hacer uso de esta práctica en nuestro día a día. Si por ejemplo queremos mejorar en nuestro trabajo, podemos seguir los siguientes pasos:

  • Imaginar, con mucho detalle, cómo hacemos este trabajo concreto.
  • Explora cómo lo hiciste la primera vez, o cómo crees que pudiste empezar a hacerlo, que indicios iniciales había. Y a partir de ahí, cómo evolucionó al trabajo actual.
  • Luego introduce variaciones y pruébalas: hacer el trabajo a otra hora; en otro lugar; con otro orden; con otros instrumentos; con ilusión,  comodidad, pasión; con la ayuda de personas… Deja que tu imaginación se libere y juega, no importa si no tiene sentido, sólo te lo estás imaginando.
  • Al hacerlo de las diferentes manera, ¿qué conseguirías con cada una de ellas? ¿cuál puede ser la más certera, cuál menos?¿cuál más divertida o cómoda, cuál menos? ¿cuál es más importante para ti y cuál menos?.

Al realizar todo este proceso imaginativo, aparecen un abanico de posibilidades mucho más amplio del que tenías al principio. Ahora sólo tienes que elegir, ponerla en funcionamiento y así saber si tus predicciones fueron certeras o no. La práctica te ayudará a mejorar y a generar más desarrollo.

Foto por cortesía de Flickr.