30.11.11
Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.
Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.
-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-
El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.
-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-
Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.
-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a crear momentos de relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-
Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.
Su experiencia posteriormente fue la siguiente:
Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.
Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así. Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.
El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.
La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.
A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.
Foto por cortesía de Flickr.
28.11.11
Hace algún tiempo me llamó un buen amigo por un “bajón” en la preparación de unas oposiciones a magisterio. Antonio –nombre ficticio- me ayudó a expresar por escrito lo que a él le ocurrió. Su forma de prepararse durante todo un año lo explicó con la siguiente metáfora:
-Todo empieza cuando asumo subir LA MONTAÑA. Sé que el ascenso será duro, porque hasta ese momento no me había planteado semejante cometido. El ritmo de subida era bueno, supe combinar el avance y la pausa, los aprendizajes fueron muchos, rápidos y la mayoría conscientes, no solo quería llegar a lo más alto, sino una vez allí, quería acordarme de todo lo vivido; cuando ya vislumbraba la cima, necesitaba estar seguro de poder utilizar lo aprendido, sin embargo…-
Seguía explicando: -Superé con constancia y voluntad, los distintos obstáculos tanto los evidentes como los que necesitaban de reflexión. Esta reflexión fue fácil, ya que la podía hacer de forma tranquila, porque la cima (momento de examen) todavía estaba lejos. La cima la identifico con el poder presentarme a los distintos exámenes, sin embargo para mí ése no era mi principal objetivo, lo que quería era APROBAR (en el ejemplo lo he identificado con “acordarme de todo lo vivido”).-
-Sin embargo la semana del 14 de Junio las inseguridades se me acumulaban, necesitaba en ese momento estar seguro de que conocía “lo aprendido”, pero no lo estaba. Dejé de controlar la situación, no podía reflexionar sobre ello y lo que era peor, no estaba preparado para “subir” lo que todavía me quedaba hasta llegar a la cima. En otras palabras, no podía estudiar nada más, estaba completamente bloqueado, ya que dudaba sobre los temas anteriores, los que teóricamente conocía. Era muy consciente de que necesitaba ayuda!!!!! Necesitaba orden y seguridad en lo aprendido/estudiado para gestionar con tranquilidad lo que todavía me faltaba por aprender. -
En este momento fue cuando me llamó. Fue muy interesante escuchar cómo se había preparado durante todo el curso, teniendo en cuenta que llevaba mucho tiempo trabajando en el sector privado y por tanto, una falta de entrenamiento en estudiar.
Parece un caso particular de una situación concreta, sin embargo, de una forma u otra, muchos de nosotros hemos pasado por situaciones parecidas en relación a oposiciones, estudios, deportes, dejar de fumar, dietas, adicciones…
Tendemos a buscar directamente soluciones al problema. Sin embargo, nadie nos suele enseñar cómo formar un problema de forma certera, por lo que vamos a quedarnos un poco más en el problema para analizarlo desde diferentes perspectivas y obtener más información. Para ello os dejo las siguientes preguntas útiles que se podrían plantear:
¿En qué contexto o situación se originó el problema? Antonio llevaba trabajando varios años en el sector privado, todo lo que ocurrió en este momento es importante averiguar aquí. Luego también, la situación cuando empezó – y los momentos anteriores – el bloqueo.
¿Qué problema es concretamente? ¿Qué parte no es un problema? El bloqueo, pensares, sentires y haceres que daban a dudas, mal sentires, olvidos, incertidumbre, desconfianza. No era un problema comer, quedar con amigos, hacer deporte…
¿Cómo es el problema? Lleva a condicionar toda su vida, sólo piensa en él, en su bloqueo, en no estar preparado para llegar a la cima, en la falta de tiempo, en surgir estrés, en no controlar la situación…
¿Por qué es un problema para la persona? ¿Cómo está esto conectado con los valores de la persona? Antonio lo conecta claramente con una implicación 200% se lo juega todo a llegar a una cima en un momento concreto y el hecho de plantear de no llegar allí es un problema para él. Es una persona muy entregada.
Las respuestas de Antonio en este último cuestionario están muy simplificadas. Lo importante es que cada uno de vosotros sigáis esta secuencia – se permiten más preguntas, no es un cuestionario cerrado- para trabajar vuestros problemas antes de pasar a las posibles soluciones. Estas quedarán para un siguiente post…
25.11.11
En Wikipedia se afirma que “es habitual emplear este término para designar a una persona que crea una empresa” sin embargo, a mi me gusta más su primer término “que habla de personas que se enfrentan, con resolución, acciones difíciles”. Ambos casos están relacionados. En Berlín, el profesor Günter Faltin organiza anualmente una serie de conferencias relacionadas con esta temática a través de entrepeneurship.de. Notas relevantes:
- Se afirma que una pregunta fundamental a plantear siempre es: ¿Quienes son mis clientes? ¿Qué valor añadido le doy? Tener un producto o un servicio es muy importante pero sólo es válido si el cliente así lo decide. Por tanto hay que conocerlo muy bien para poder ofrecer el producto correcto.
- El trabajo de equipo, si son varias personas las que componen la empresa, es muy importante conseguir una integración del equipo en valores, direcciones comportamientos de trabajo, etc.
- Establecer un ambiente de trabajo creativo e innovador. Creativo en el sentido de abrir el abanico de posibilidades e innovador dónde, a partir del abanico, ir mucho más allá. ¿Cómo se consigue esto? Entre otras cosas, promover las ideas y la puesta en marcha de las mismas por muy disparatadas que sean.
- Hablar de dinero. Hay que tener los datos de la empresa claros, jugar con ellos de tal forma que sean un instrumento de dirección, gestión y trabajo. Junto al trabajo con el cliente siempre tiene que ir la factura. Incluso en el trabajo comercial, muy centrado en la venta, la actividad administrativa es muy importante, sobre todo si quieres cobrar.
- Es bueno hacer errores. Me explico, está bien cometer errores en escenarios controlados y con poca inversión de dinero. Por ejemplo, antes de invertir grandes cantidades, prueba el producto con amigos y familiares. Si no funciona has perdido el tiempo y algo de dinero. Mejor experimentar y corregir para ajustar el resultado.
- Los planes de negocio y/o de marketing se realizan fundamentalmente para conseguir dinero de los bancos. Suelen ser muy optimistas, sin embargo, los ingresos vienen muy posteriormente, hay que ser ahorrador. El plan de negocio es un instrumento para ser continuamente revisado: analizar qué funciona, qué no, y por qué funciona. Vivimos en un mundo dónde tenemos información limitada, por lo que hay que aprender a dar paso a paso de manera segura dentro de esta incertidumbre.
La empresa debe considerar más a la persona como el punto de partida para planear el futuro: colaboradores, clientes, inversores, proveedores, partners…sin embargo, muchas veces parece que está mucho más centrado en el producto o servicio que ofrece.
16.11.11
Me interesó este fin de semana el artículo de El País “Matemáticos, cinco cabezas prodigiosas” y en especial, las matemáticas inversas de Álvaro Pelayo. Él afirmaba que “no es otra cosa que reconstruir algo a partir de una única propiedad… es como si a partir de mi voz pudieras reconstruir mi garganta”.
Esta es una forma de pensar que hacemos todos los días, tenemos pequeñas pistas de algo y necesitamos averiguar qué ocurrió. Se necesita indagar, explorar, relacionar, conectar con momentos en los que nos falta información… hasta que lo conseguimos. Pero en este proceso hay personas que lo hacen de una forma más rápida y con más acierto que otros. Siendo los científicos son expertos en ello, busco aprender de ellos. De hecho estoy leyendo el libro de un físico muy conocido, Richard Feynman ¿Qué te importa lo que piensen los demás?. Dos experiencias que me han parecido interesantes:
“El científico tiene una amplísima experiencia de ignorancia, de duda, de incertidumbre. Cuando un científico desconoce la solución de un problema, es ignorante. Cuando tiene una corazonada sobre cuál va a ser el resultado, siente incertidumbre. Y aún cuando esté francamente seguro de cuál va a ser el resultado, todavía le queda alguna duda. Hemos descubierto que para poder progresar es de fundamental importancia saber reconocer nuestra ignorancia y dejar lugar a la duda. El conocimiento científico es un cuerpo de enunciados que tiene diversos grados de certidumbre. Algunos son sumamente inseguros, algunos casi seguros, pero ninguno es absolutamente cierto.”
“Tyrannosaurus rex, y decía algo así como, «Este dinosaurio tiene siete metros y medio de alto y su cabeza, un metro ochenta de ancha.»Entonces mi padre interrumpía la lectura y decía, «Bueno, veamos ahora qué significa eso. Quiere decir que si el dinosaurio estuviera en el jardincito que hay delante de casa, sería lo bastante alto para meter la cabeza por nuestra ventana, aquí arriba». (Estábamos en el segundo piso.) «Pero la cabeza sería demasiado ancha para entrar por el hueco». Procuraba traducir a alguna realidad todo cuanto me leía.Resultaba apasionante y muy, muy interesante, pensar que hubiera animales de semejante magnitud, que todos hubieran muerto y que nadie supiera por qué. A mí no me daba miedo el que a consecuencia de esto pudiera llegar uno hasta mi ventana. En cambio, aprendí de mi padre a traducir; en todo cuanto leo procuro averiguar lo que de verdad significa, lo que realmente se está diciendo.Así es como fui educado por mi padre, con ejemplos y explicaciones como aquellos. No había presión; sólo explicaciones amables e interesantes. Me han motivado para el resto de mi vida, y me han hecho interesarme por todas las ciencias. (Lo que pasa es que soy más diestro haciendo física.)
He sido atrapado, por así decirlo —lo mismo que alguien a quien se le ha dado de niño algo maravilloso, y luego se pasa la vida buscándolo otra vez. Estoy siempre buscando, como un niño; buscando las maravillas que sé que he de encontrar —no siempre, quizás, pero sí de vez en cuando.”
La duda, la incertidumbre, el aprender, el explorar… están en nuestro día a día más que nunca.
01.11.11
Albert me envió un escrito muy interesante sobre dos de los innovadores actuales más conocidos: Ferran Adrià y Steve Jobs. Ambos son noticias por su desaparición, uno por su restaurante – El Bulli – y Jobs, por su propia persona.En su estudio explicaba que un criterio fundamental para innovar era generar un foco, es decir, prestar atención a un aspecto o situación concreta tanto de un producto (tecnología/cocina) como de un servicio (atención al cliente) para analizar cada uno de los atributos del mismo. Deshacer el puzzle para luego volver a montarlo en una nueva dimensión.
Si vamos más al detalle de posibilidades de innovar, se puede seguir los siguientes pasos:
- Cogemos un producto y estudiamos dentro de él que se puede mejorar, es decir, que componentes puede ser modificados que den a una mejora. Es importante aquí abrir el abanico de posibilidades de mejora.
- De la variedad de productos obtenidos, analizar tanto sus usos posibles como los contextos –lugares y momentos – donde se pueden aplicar, ¿qué cambios son necesarios para que sea innovador?
- Comprobar si la innovación resultante es válida para lo que se quiere hacer, si funciona mejor – es efectiva- y si es atractiva o agradable para las personas que van a hacer uso de ella.

La última innovación por la que pagué fue una fotografía. Me explico, normalmente cuando vas a realizar una visita turística a una ciudad o conjunto de monumentos, pueden existir fotógrafos que hacen fotografías durante una visita, para luego vendértelas. Generalmente no suelo comprar estas fotos, de hecho llevo cámara así que no tengo ningún interés.
Esta vez el fotógrafo hizo algo diferente. Hizo una innovación no en el producto –la fotografía- sino en cómo hacerla y cómo llamar la atención hacia el producto. Cambió un componente: la cámara de fotos. En vez de tomar una cámara último modelo y de mejor calidad posible, tomó una cámara antigua de carrete tal y cómo aparece en la foto. Además, intencionadamente parecía la cámara de juguete con lo que la mayoría pensamos que las fotos no iban a salir bien.
Al poco tiempo, tras la visita de otra parte de la ciudad, aparece el fotógrafo con las fotos. Con toda mi incredulidad fui hacia él y busqué la mía. Él ya lo hizo por mi y al verla, no sólo salió perfecta, sino que también salía mi cara diciendo: -es imposible que salga la foto-.
El resultado de la innovación no sólo fue válida y efectiva, sino que generó una atracción en mi, que me llevó a la compra. Dentro del autobús comprobé que otros muchos habían pensando lo mismo que yo.
Hay grandes innovaciones que aparecen en los periódicos, pero también muchas otras están al alcance en nuestro día a día. ¿Qué parte de nuestra vida debe ser innovada?¿podemos sentirnos innovadores e ir cambiando lo que nos ocurre de forma válida, efectiva y atractiva?
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