¿Se puede huir de los problemas?

Con este título comenzaba el programa de radio de la cadena Ser LA VENTANA, en el espacio PENSAR POR PENSAR. En el participaban Manuel Cruz (filósofo), Manuel Delgado (antropólogo) y Juan José Millas (escritor). A ellos se unían la presentadora Marta y los radioyentes que llamaban.

Las intervenciones generalmente son muy teóricas. Cruz y Delgado son especialistas en ello, disertan sobre cosas abstractas e hipotéticas, pero en ningún momento enseñan como llevarlas al día a día. Millas fue recurrente a la hora de ampliar el abanico de problemas. Él buscaba los problemas literarios para resolverlos con una buena novela. Hubo intervenciones taoístas y muchas frases que se referían a problemas graves de los que en general se deben “afrontar”.

El punto más importante de esta cuestión se centró cuando Delgado insiste en resaltar la cantidad de cursos universitarios que existen de “resolución de conflictos”. Gran parte de la tertulia estaba centrada en su solución y no en el problema en si.

Al hablar de problemas, tendemos ir a la otra cara de la moneda: su solución. La acción es inmediata, sin apenas percibirla y ahí es dónde hay que trabajar. Porque no se puede huir de los problemas pero si de sus soluciones. Además, ¿qué tipo de problema es?¿cómo sabemos que hemos construido bien un problema?  ¿por qué es importante el problema?. Veámoslo con un ejemplo.

Antonio trabaja en una oficina como administrativo. Tiene un compañero de trabajo en su misma sección pero no se hablan, esto redunda en su trabajo y en el bienestar de ambos. Antonio quiere hacer algo, pero lleva tiempo “huyendo del problema” que existe entre ambos. Hablando con él, le plantee analizar el problema, ver su extensión y cómo lo estaba haciendo.

Secuencia de la actividad:

  1. ¿Qué ocurrió exactamente?
  2. ¿Ocurre esto en todos los casos o hay situaciones dónde tú y la otra persona actuáis de forma diferente?
  3. ¿Por qué es un problema para ti? ¿en que medida también es un problema para él?
  4. ¿Cómo sería el problema sin resolver dentro de 6 meses? ¿y dentro de 1 año?
  5. ¿Merece la pena resolverlo?
  6. ¿Cómo se podría resolver? ¿cuántas posibilidades hay? (aquí al menos 3 son necesarias)
  7. Actuar, comprobar y mejorar. ¿cómo va a repercutir eso en ti?

En mi experiencia, los problemas son hechos. No nos plantearnos cómo hemos construido el problema y cómo se construyen en en general. Se estudian parcialmente bien en su aspecto positivo (Millas, creación literaria), bien su aspecto negativo (es el más frecuente). Existe una tendencia a dejar fuera todo lo que es neutro o que aparentemente no interviene en el problema. Abrir el abanico supone abrir el problema en toda sus posibilidades.

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