“El líder inspirador. Cómo motivan los líderes extraordinarios” de los autores Zenger, Folkman y Edinger fue un libro que compré para investigar más sobre las aspiraciones e inspiraciones.
John McWhirter habló sobre las aspiraciones y las inspiraciones de las personas cuando trataba el Modelo de Autogestión en DBM. Recuerdo que al trabajar sobre este tema reflexionaba sobre las personas que me habían inspirado: mis padres, profesores, héroes del cómic, actuaciones heroicas, libros… Todas ellas generaban en mí acciones para moverme a hacer más cosas y, porque no, mucho mejor y con mayor rendimiento.
¿Ocurre esto mismo en las empresas?¿Quién te inspira a hacer mejor tu trabajo? El libro arriba mencionado habla de personas que inspiran a los demás. La estructura del libro es la siguiente:
Encuestas a un sin fin de directivos americanos sobre liderazgo y alto rendimiento. Éstas llegan a la conclusión de que los líderes que inspiran y motivan a sus trabajadores consiguen mayor rendimiento en la empresa, mayor satisfacción y grado de implicación de los trabajadores, menor intención de abandono en la empresa y un mayor grado de compromiso.
Atributos del líder inspirador. Los autores afirman que para ser un líder inspirador se deben practicar las siguientes cualidades:
- Ser un modelo a seguir
- Fijar objetivos ambiciosos
- Establecer una dirección y una visión
- Comunicar poderosamente
- Desarrollar a las personas
- Ser buen colaborador y buen jugador de equipo
- Incentivar la innovación
El libro expresa el resultado de sus estudios a directivos y propone una serie de actividades a realizar para alcanzar ser un líder inspirador. Yo particularmente pienso que sus ideas están llenas de buenas intenciones pero inconexas entre si. Dicen cosas que hay que hacer para inspirar pero eso no garantiza de que vaya a ocurrir y, en el momento de que no ocurra nadie te dice como continuar.
Recuerdo aún las palabras de John McWhirter al decir que las inspiraciones mueven a hacer cosas, pero si la conexión es vaga ésta no durará en el tiempo. Es decir tendremos una gran idea, la desarrollamos y cuando nos cansamos, abandonamos y empezamos con otra cosa. Para que las inspiraciones sean consistentes deben estar integradas con la dirección de la persona (sus motivaciones y obtenciones), gestión y actuación de la misma.
Por ejemplo, si estuviera inspirado en escribir una novela o en pintar un cuadro, al hacerlo, tiene que estar en la dirección de lo que pretendo conseguir. Es decir, si necesito dinero, la novela o el cuadro debe estar dirigido en esa dirección. Si mi motivación es exponer el cuadro en galerías de arte, la inspiración tiene que estar dirigida en esa dirección.
Después de tener definida la dirección tengo que establecer cómo lo voy a hacer, la gestión. Cuanto tiempo le voy a dedicar, dónde, a que horas, en que condiciones…
Y por último, me tengo que poner en marcha, tengo que empezar a escribir o pintar porque sino no tengo nada. La integración de todos estos pasos permitirá que mi inspiración me ayude a ir más allá y conseguir más. Sin ninguna duda se puede hacer lo mismo en el trabajo y en otras facetas de la vida.

