El domingo pasado hubo un documental muy bueno sobre entrenamiento y aprendizaje en la formula 1 con Mclaren. Se emitió por supuesto en La Sexta: Ciencia y Velocidad.
El documental mostraba como aprendían y mejoraban los corredores de Formula 1. Las técnicas utilizadas eran de PNL (requiere un post futuro para explicar estas siglas) de visualización, utilización del cuerpo de la mente, relajación, control del estrés…
Ponían como ejemplo a un conductor que se sentaba en el sofá y con los ojos cerrados hacía la conducción en su cerebro utilizando las manos y los pies. Él era su propio simulador. De esta forma podía anticipar como entrar en una curva y como se siente en cada zona de la pista. Qué zona le va mejor, dónde nota mayor estrés en la conducción y como acelera y frena en cada momento.
Un punto que me llamó especialmente la atención fue cómo a la hora de conducir, un error en una curva hacía que cuando entraba en la siguiente curva pensara en la curva anterior. Lo que le llevaba a cometer de nuevo un error. El piloto tenía que aprender que cuando salía de una curva, pasara lo que pasara, se tenía que centrar en la siguiente curva y sólo en ella.
Las enseñanzas son claras y muy aplicables en nuestro día a día. Empezando por el ejercicio último, debemos aprender a pasar página cuando hemos tenido una situación incómoda con nuestros compañeros de trabajo, familiares, jefes, amigos… Lo pasado, pasado está, lo importante es cómo nos relacionamos con ese pasado. Seguro que ha sido una situación incómoda, que te has sentido mal, que sigues pensando que ha sido injusta la situación pero que también tienes QUE SEGUIR ADELANTE, que ya pasó, que ha podido ser cómo alguna otra situación anterior y que aprendiste de ello, que existen más cosas que el trabajo y las discusiones.
La vida es demasiado maravillosa para sólo centrarme en un aspecto negativo. La nueva persona que tengo delante merece todos mis respetos y mi máxima atención dejando el pasado a un lado. QUIERO COGER LA PRÓXIMA CURVA LIMPIA, sé que de esa manera estaré en mejores condiciones.


Tu artículo me ha recordado a una historia real que leí de Milton Erickson y te la escribo porque me gustó mucho.
El Equipo de Tiradores Norteamericanos que Debia Derrotar a los Rusos:
El entrenador de los mejores tiradores del ejército había leído algo acerca de la hipnosis y resolvió que ella podría ayudar a su equipo a derrotar a los rusos. Los hombres se habían estado entrenando en el Estado de Georgia, participaron en un certamen en San Francisco y luego pasaron por Phoenix, Arizona.
El entrenador vino a verme con ellos y me preguntó si podría prepararlos para que derrotaran a los soviéticos en un torneo internacional.
Le expliqué, dijo Erickson: “Disparé un rifle dos veces en mi vida, cuando era adolescente. Lo único que sé de rifles es que tienen la culata atrás y el caño adelante. Ahora bien, estos tiradores saben todo cuanto tienen que saber acerca del arma. Yo soy médico, sé todo cuanto tengo que saber del cuerpo humano. Prepararé a su equipo. Ellos cuentan con todo el saber sobre el arma y yo cuento con todo el saber sobre el cuerpo.”
El comandante se puso tan furioso al enterarse de que un civil iba a preparar al equipo de tiro, que le sumó dos hombres que durante dos años habían intentado infructuosamente entrar en él.
No sé cuáles eran las calificaciones requeridas, pero el puntaje que debían obtener era superior a sesenta, y esos dos sujetos, aún dedicando todo su tiempo libre a entrenarse, apenas si sobrepasaban los cuarenta. En otras palabras, no podían formar parte del equipo.
Cuando me enteré de que en estas competencias se disparan series de cuarenta tiros por persona, una de las primeras cosas que le dije al entrenador fue ésta: “Sé que dar en el blanco por primera vez es sencillo; la cuestión es: ´¿Podrá hacerlo otra vez?…’ Después de dar diez veces en el blanco,´¿podrá hacerlo once?’…Después de dar en el blanco 19 veces, ´¿Podrá hacerlo la vez número 20?´… La tensión crece cada vez más. ´¿Podrá hacerlo treinta veces?´ … Ya lo hizo 35. ¿Podrá hacerlo 36? ¿37? (Casi sin aliento:) ¿38? ¿39? ¿Podré yo hacerlo tal vez cuarenta veces?´”
La siguiente cosa que hice fue llamar a un sujeto fácilmente hipnotizable encomendarle: “Cuando te despiertes te ofrecerán un cigarrillo. Tú querrás fumarlo y lo aceptarás gustoso. Te lo llevarás a la boca y luego, distraído, lo dejarás caer…y aceptarás un segundo cigarrillo sin recordar que ya te habían dado uno.” Y así siguiendo, ¡llegó a aceptar 169 cigarrillos!
Por lo tanto, estos hombres aprendieron que también ellos eran capaces de olvidarse: si este sujeto podía olvidarse de 169 cigarrillos, ellos podrían olvidar cada uno de los cuarenta disparos.
Les dije entonces: “Ahora deben afirmar la planta de los pies en el piso de modo de sentirse cómodos. Luego, asegúrense de que sus tobillos estén cómodos, de que sus pantorrillas están cómodas, sus rodillas, su cadera, su tronco, su brazo izquierdo, el dedo apoyado en el gatillo, la culata del rifle contra el hombro. Tienen que llegar a sentir la sensación correcta . Luego muevan el rifle hacia arriba y hacia abajo del blanco, hacia un lado y hacia otro. Y en el momento justo aprieten el gatillo.”
Y por primera vez en la historia estos hombres derrotaron a los rusos en Moscú. También se clasificaron los dos individuos que el comandante había agregado al equipo.
Espero que te guste. Creo que centrase en la tarea y en el presente, aprendiendo del pasado, es una buena manera de coger la próxima curva limpia y no contaminar.
Muy buena la experiencia de Erickson, me ha encantado. Sorprendente la cantidad de aciertos que hay que hacer para ser aceptado en el equipo.
Has puesto un ejemplo positivo, muy buena añadidura.