27.12.11
Cuantas veces nos ha pasado que hemos recomendado películas, libros, teatros, circos, vacaciones, restaurantes… y luego resulta que a la otra persona no le ha parecido “tan” interesante. A veces no es fácil de entender, generamos una expectativa tan alta que, la persona la experimenta de una forma completamente diferente.
¿Qué ha ocurrido? ¿No fue buena la recomendación? ¿Qué espera o que expectativa se le genera a la persona? Hace algún tiempo que suelo dar muy pocas indicaciones sobre lo que va a ocurrir pero aún así, me encuentro de todo. Esto es claramente porque cada persona es única y puede vivir la experiencia de una forma diferente.
En uno de los últimos casos, le recomendé a una persona una actuación. Cuando volvimos a coincidir, le pregunté cómo fue: -Me esperaba más. La actuación fue un poco floja -. Claro, yo me quedé un poco sorprendido, las críticas eran buenas, a otras personas les había parecido interesante. En fin, la recomendación era más que justificada.
Al investigar un poco más, aprecié una atención muy centrada en lo que ocurría (en el espectáculo), cómo esperando que la actuación debía cumplir con lo establecido sin tener en cuenta cómo se sentía la persona. Es decir, la actuación lo era todo y “eso exterior” tiene que sorprender a la persona.
A partir de ahí, observé en aquellas personas que no tenía o no habían generado ninguna expectativa y que simplemente se divertían. ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo disfrutaban de una actuación, cena, libro…? Una de las cosas que me pareció más interesantes fue lo centrados que estaban en ellos mismos, es decir, iban a disfrutar y a buscar su disfrute. Al ir a cenar, no esperaban nada especial de la comida, de las personas y del entorno. El enfoque era muy diferente al caso anterior y esto me pareció especialmente revelador.
Mirar a través de los ojos de la diversión, tú haces la diversión y participas en ella, que no se te olvide en estas fiestas y Feliz Año 2012!!!!
30.11.11
Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.
Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.
-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-
El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.
-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-
Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.
-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a crear momentos de relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-
Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.
Su experiencia posteriormente fue la siguiente:
Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.
Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así. Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.
El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.
La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.
A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.
Foto por cortesía de Flickr.
28.11.11
Hace algún tiempo me llamó un buen amigo por un “bajón” en la preparación de unas oposiciones a magisterio. Antonio –nombre ficticio- me ayudó a expresar por escrito lo que a él le ocurrió. Su forma de prepararse durante todo un año lo explicó con la siguiente metáfora:
-Todo empieza cuando asumo subir LA MONTAÑA. Sé que el ascenso será duro, porque hasta ese momento no me había planteado semejante cometido. El ritmo de subida era bueno, supe combinar el avance y la pausa, los aprendizajes fueron muchos, rápidos y la mayoría conscientes, no solo quería llegar a lo más alto, sino una vez allí, quería acordarme de todo lo vivido; cuando ya vislumbraba la cima, necesitaba estar seguro de poder utilizar lo aprendido, sin embargo…-
Seguía explicando: -Superé con constancia y voluntad, los distintos obstáculos tanto los evidentes como los que necesitaban de reflexión. Esta reflexión fue fácil, ya que la podía hacer de forma tranquila, porque la cima (momento de examen) todavía estaba lejos. La cima la identifico con el poder presentarme a los distintos exámenes, sin embargo para mí ése no era mi principal objetivo, lo que quería era APROBAR (en el ejemplo lo he identificado con “acordarme de todo lo vivido”).-
-Sin embargo la semana del 14 de Junio las inseguridades se me acumulaban, necesitaba en ese momento estar seguro de que conocía “lo aprendido”, pero no lo estaba. Dejé de controlar la situación, no podía reflexionar sobre ello y lo que era peor, no estaba preparado para “subir” lo que todavía me quedaba hasta llegar a la cima. En otras palabras, no podía estudiar nada más, estaba completamente bloqueado, ya que dudaba sobre los temas anteriores, los que teóricamente conocía. Era muy consciente de que necesitaba ayuda!!!!! Necesitaba orden y seguridad en lo aprendido/estudiado para gestionar con tranquilidad lo que todavía me faltaba por aprender. -
En este momento fue cuando me llamó. Fue muy interesante escuchar cómo se había preparado durante todo el curso, teniendo en cuenta que llevaba mucho tiempo trabajando en el sector privado y por tanto, una falta de entrenamiento en estudiar.
Parece un caso particular de una situación concreta, sin embargo, de una forma u otra, muchos de nosotros hemos pasado por situaciones parecidas en relación a oposiciones, estudios, deportes, dejar de fumar, dietas, adicciones…
Tendemos a buscar directamente soluciones al problema. Sin embargo, nadie nos suele enseñar cómo formar un problema de forma certera, por lo que vamos a quedarnos un poco más en el problema para analizarlo desde diferentes perspectivas y obtener más información. Para ello os dejo las siguientes preguntas útiles que se podrían plantear:
¿En qué contexto o situación se originó el problema? Antonio llevaba trabajando varios años en el sector privado, todo lo que ocurrió en este momento es importante averiguar aquí. Luego también, la situación cuando empezó – y los momentos anteriores – el bloqueo.
¿Qué problema es concretamente? ¿Qué parte no es un problema? El bloqueo, pensares, sentires y haceres que daban a dudas, mal sentires, olvidos, incertidumbre, desconfianza. No era un problema comer, quedar con amigos, hacer deporte…
¿Cómo es el problema? Lleva a condicionar toda su vida, sólo piensa en él, en su bloqueo, en no estar preparado para llegar a la cima, en la falta de tiempo, en surgir estrés, en no controlar la situación…
¿Por qué es un problema para la persona? ¿Cómo está esto conectado con los valores de la persona? Antonio lo conecta claramente con una implicación 200% se lo juega todo a llegar a una cima en un momento concreto y el hecho de plantear de no llegar allí es un problema para él. Es una persona muy entregada.
Las respuestas de Antonio en este último cuestionario están muy simplificadas. Lo importante es que cada uno de vosotros sigáis esta secuencia – se permiten más preguntas, no es un cuestionario cerrado- para trabajar vuestros problemas antes de pasar a las posibles soluciones. Estas quedarán para un siguiente post…
29.06.11
Hace un par de días me encontré con un amigo que tras una larga conversación, me cuenta como ha vuelto a fumar después de 5 meses y medio. Se le veía triste, abatido y desilusionado. Yo por mi parte sólo pude darle ánimos “bueno, por lo menos a hora seguro que fumas menos”. El contestó con rapidez, “eso sí que es verdad”. Me contaba que las cenas con amigos, las copas y las buenas conversaciones le habían hecho volver a coger el tabaco.
En una entrevista a Rafael Nadal, hizo el siguiente comentario:
P. “Tras esa foto, sale a la pista central y se hace otra con el baloncestista Pau Gasol. ¿Qué valores unen a dos ganadores de todo como ustedes?
R. Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, como la tiene él, pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso.”
Querer ganar, se dice rápido más cuando a Nadal se le suele ver sentado desde el sofá. Hay que estar ahí y no todo el mundo lo soluciona con el mismo éxito. De hecho, no hay muchas personas que lleguen a ser números uno como Rafa.
Hoy, vía Twitter, leí un mensaje que algo así como “Muchas personas dejan pasar pequeños momentos de felicidad en la espera de encontrar el momento más alto y perfecto”. Quizás no podemos ser número 1 en tenis, pero si en tareas específicas como no fumar, jardinería, fontanería, cocina, estudio… Cómo destaca Nadal, un aspecto muy importante es querer conseguirlo pero también es muy importante cómo te gestionas, hacia dónde te diriges y cómo te auto-supervisas. Y estos aspectos se suelen dejar para otro momento y otras veces, se desconocen.
Si partimos del aspecto clave querer conseguirlo, para tener éxito es conveniente añadir más: cómo activar/hacer una serie de tareas, desactivar otras, ir con determinación en cada momento de tu vida y, saber que quieres conseguir. Una secuencia de trabajo podría ser la siguiente:
- En lo que haces, estar atento a tu objetivo y mantenerlo en mente cómo tu punto principal. Si es dejar de fumar, a parte de otras muchas cosas que puedes hacer, te puedes preparar para la próxima vez que te vayan a ofrecer un cigarro. Planificar el momento e imaginártelo superando la situación: respirar, antes de responder, pensar en las ventajas positivas que tienes el no coger un cigarro cuando te lo ofrezcan y luego decir que no, gracias.
- Organízate de forma rígida, tajante y mantente en tus metas.
- Establece claramente que quieres conseguir con ello, cómo te sentirías haciéndolo y qué te motiva a mantenerte sin fumar. Cómo sería tu estado de salud, cómo te presentas ante las personas que te rodean y cómo te sentirás sin tener que inhalar humo, ayudan a tenerlo mucho más claro el por qué lo haces.
- Supervísate continuamente: ahora que no fumo, voy bien o voy mal. Cuando tengo ansiedad de fumar, cómo lo noto, qué plan tengo para activar el no fumar y por qué lo hago…
Tarea fácil no es, pero mientras más cabos atados tengas y más personalizado en ti esté, más posibilidades de éxito puede haber.
Foto por cortesía de Flickr
21.06.11
Semanas atrás, Julia Otero entrevistó a José Antonio Marina en su programa de radio. Me gusta seguir a Marina por sus estudios sobre el cerebro y los desarrollos que provocan en las personas. He leído con anterioridad algún que otro libro de él, pero voy a centrarme en sus dos últimos relacionados con la creación de la Universidad de Padres y la investigación sobre el cerebro: la educación del talento y el cerebro infantil.
En la entrevista, Marina describe el mundo actual cómo globalizado, de una fuerte competencia, acelerado y con muchas oportunidades. Sin embargo, cada persona lo afronta de una manera diferente. Te encuentras personas que son completamente pasivas y espera que “alguien” le resuelva los problemas, mientras que otros asumen la situación y emprenden/innovan/inventan un futuro mejor.
Introduce el concepto de capital educativo. Lo que nos viene a decir Marina es que teníamos por costumbre dejar en herencia dinero o viviendas a nuestros hijos, sin embargo, con este nuevo concepto, lo que le debemos dar en herencia es una buena educación. Esto supone, según el autor, conseguir que el adolescente adquiera una serie de recursos intelectuales, emocionales, operativos y morales para resolver sus asuntos y problemas que le surjan en el día a día.
Me pareció especialmente interesante -cosa que explica muy bien en su libro “el cerebro infantil”-, es el mito o la creencia de que hay habilidades básicas que se aprenden hasta los tres años de edad y que luego no podemos aprender. Un ejemplo de esto sería saber un idioma, el carácter, la velocidad aprendizaje, etc. Esta información surge a partir de un estudio que pidió Clinton para llamar la atención de lo importante que es la educación de los hijos a una edad muy temprana. De ser muy importante, se pasó a que éstas habilidades sólo se podían aprender hasta la edad de los 3 años.
Los estudios actuales de neurociencia han demostrado que el aprendizaje dura toda la vida. Todos podemos aprender un idioma a cualquier edad, aunque a edades más tempranas se tiene más sensibilidad para aprender y si quieres mantener el acento, los 10 años debe respetarse, según afirma el autor. Sin embargo, he conocido a personas que han aprendido idiomas con acentos nativos, ya de adultos y por otro lado, también he conocido a logopedas que han hecho un trabajo excelente para acercarse mucho más al acento nativo de la región del país de habla del idioma. Por esto, es útil mantenerse abierto y comprobar todas nuestras creencias, conocimientos y convicciones. Esto nos permitirá desarrollar más.
El cerebro humano sigue reproduciendo nuevas neuronas incluso en el momento de la muerte. Nuestro cerebro no es algo que se hace y ya, sino que se desarrolla –lo más parecido a un músculo-. La plasticidad del cerebro es por tanto enorme, cuando estamos educando un niño estamos creando todas sus estructuras biológicas y mentales que se irán modificando a lo largo del tiempo.
18.05.11
“El gato se limitó a sonreír al ver a Alicia. –¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?
Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato.
-¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia.
-Entonces, da igual la dirección -dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…!
-¡Gracias! añadió Alicia.
-¡Ah!, dijo el gato: ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina en la vida sin haber pisado en falso muchas veces.!” Alicia en el país de las maravillas
Esta semana ha sido el 75 aniversario del metro de Moscú. Esto me recordó que hace muy poco que estuvimos allí para visitar la ciudad. El metro es un centro turístico maravilloso, muchas estaciones eran verdaderas obras de arte, además nos pareció muy efectivo, trenes rápidos –no hacía falta reloj, llegaban en muy poco tiempo-, barato, iluminación tradicional pero limpio y con un buen mantenimiento. Sin embargo, no fue nada fácil moverse a través de sus estaciones.
Antes de comenzar el viaje, preparamos los planos del metro para conocer y manejarnos en él. Parte de los planos que llevamos no sirvieron para nada, y ahí llego la primera dificultad, la información estaba sólo en letras latinas y no en cirílico. Esto dio lugar a que no entendiéramos en que estación estábamos y a que estación debíamos ir.
Segundo, no nos dimos cuenta de que había indicaciones en el centro del pasillo de la estación que nos decían hacía qué estación o lugar ir.
Tercero, dentro de una misma estación había diferentes paradas de metro y a su vez, tenían nombres diferentes en función de la línea que pasara por ella. Esto nos perdió más todavía. En el metro de Madrid, por ejemplo, aunque pasen diferentes líneas, la estación de metro tiene el mismo nombre.
Nos sentimos muy perdidos. Pensábamos que los metros estaban configurados de tal manera que fuese fácil ir de un sitio a otro. Estábamos en un contexto muy diferente al acostumbrado y queríamos que todo fuera igual de fácil. ¿Qué medidas tomamos?
Cuando quieres ir a un sitio, tienes que saber dónde estás y a partir de ahí buscar un sentido de dirección hacia dónde quieres ir. En nuestro caso para saber en qué estación estábamos, tuvimos que descubrir cuál era la próxima estación de la línea. Esto nos daba un sentido de dónde ir y poder contar el número de paradas. Además fue muy importante reconocer la palabra “salida” para salir de la estación o buscar la dirección correcta.
Otra posibilidad es preguntar a una persona. Aquí el idioma es un problema adicional, pero la simpatía, un plano y la señalización, todo el mundo entiende. Afortunadamente hay siempre una mujer responsable de las escaleras mecánicas que tiene un plano de señalización del metro. También ocurrió que se nos acercó un chico en un muy buen inglés, para explicarnos como ir de una estación a otra, como en el metro de Nueva York. Pero esto último sólo nos ocurrió una vez, justo cuando conocíamos el camino.
¿En que otros aspecto de nuestra vida nos podemos sentir perdidos y cómo actuamos? Lo desconocido puede generar miedo pero también puede ser un reto para mejorar y desarrollarte. El metro de Moscú ha dejado de ser desconocido para nosotros, aunque “pisamos muchos pasos en falso”…
15.04.11

De vez en cuando aparecen noticias curiosas que se propagan como la espuma por todos los periódicos posibles. Una de las últimas fue el Informe de la OCDE sobre la duración de la jornada laboral en los diferentes países. El País titula “Trabajemos como alemanes”. Efectivamente, el informe indica que en Alemania se trabaja menos horas que en España.
En España hay tópicos de que se trabaja poco, de echar la siesta, de “3 mirando lo que uno está haciendo” – sobre todo muy frecuente en aquellos que hicimos el servicio militar-, de no nos podemos ir hasta que no se haya ido el jefe, etc.
Más allá de estos tópicos y entrando en más detalle de cómo hacemos cualquier tarea, resulta que a veces, no tenemos muy en cuenta la variable tiempo. Tenemos que hacer una tarea, la hacemos y punto. Si no hay suficiente tiempo, nos quedamos hasta el final. Pero eso no implica que seamos más productivos.
En el mundo de la empresa aparecen ejemplos de este tipo en diferentes sectores. En el calzado, por ejemplo, si no daba tiempo a terminar una partida concreta de producir zapatos en 8-10 horas, la persona continuaba hasta las 12-14 horas, sin más. A veces se cobraban incluso como horas extras, lo cual hacía que la persona permaneciera más tiempo en el trabajo. Permanecer más tiempo tiene el añadido de que la persona se cansa y rinde menos por hora trabajada.
Aquí es donde radica la diferencia con algunas empresas alemanas. El factor tiempo es muy importante por lo que la tarea encomendada debe hacerse dentro del tiempo establecido. Es más, conozco alguna, donde en la hora del desayuno nadie coge el teléfono y eso no es un problema. Ser muy efectivo en un momento concreto también requiere un descanso. Ambos deben ser compatibles.
Os propongo el siguiente ejercicio, probar que ocurre y que variación produce en vuestro día a día al planificar la tarea que vais a hacer e incluir el espacio y el tiempo necesario para ello. Por ejemplo, voy a escribir un mail en 5 minutos. Hacedlo y comprobar después cómo ha ido. Si necesitáis más tiempo del planificado, investigar que ha ocurrido y cómo has planificado. ¿Qué y cómo os habéis sentido al hacerlo de esta manera? ¿habéis obtenido un beneficio añadido? ¿podéis de esta manera dedicar más tiempo a cosas que os gustan, que queréis hacer o que necesitáis hacer?
Foto por cortesía de Flickr.
12.04.11

“Cómo fabricar un buen jefe… y lograr que funcione” es un artículo del NYT que apareció en el País el 7 abril. Parece ser que en el 2009 Google realizó un plan de investigación llamado El Proyecto Oxigeno para averiguar qué capacidades y cualidades debería tener y seguir un buen jefe. La conclusión fueron las siguientes directrices:
- Sé un buen director
- Confiere poder a tu equipo y no seas controlador
- Muestra interés en el éxito y el bienestar personal de los miembros del equipo
- No te muestres blando: sé productivo y céntrate en los resultados
- Sé un buen comunicador y escucha a tu equipo
- Ayuda a tus empleados en su desarrollo profesional
- Ten una visión y una estrategia claras para el equipo
- Cuenta con aptitudes técnicas fundamentales para poder aconsejar al equipo.
Otro punto importante del informe fueron los motivos de abandono de una compañía:
- No sentir ninguna conexión con la misión de la empresa, o no tener sensación de que su trabajo importe
- No les gustan sus compañeros o no le respetan
- Tener un jefe terrible.
Parece ser que con estas indicaciones el resultado de Google mejoró. Desgraciadamente sólo tenemos el artículo escrito por Adam Bryant y no el informe completo. Hay muchas cosas que se han quedado por el camino, pero con la información que tenemos se puede observar la importancia de las habilidades necesarias para desarrollar y mejorar el trabajo como director o “jefe”.
Entre ellas, hay algunas con las que estoy en total desacuerdo – no generan desarrollo-y no dicen cómo hacerlo, sin embargo me pareció interesante la cuestión de mostrar interés por el bienestar personal. Con relativa frecuencia, sólo se tiene en cuenta la situación de la persona en su lugar de trabajo y no como persona completa, dentro y fuera.
Para mi un ejemplo claro de esta situación son los contratos a tiempo parcial. Estos contratos están planteados para una mayor flexibilidad del trabajador y la empresa. Tanto es así, que la persona sólo requiere un número de horas y el trabajador sólo quiere trabajar estas horas porque el resto del tiempo lo necesita para otras cosas. En el momento que esto no se cumple, el bienestar personal queda en entredicho. Así, si se contrata a una persona a 20 horas para mantener una familia, por muy alto que sea el salario, el resultado es que la persona no tiene suficiente y esta situación puede mermar en la efectividad del trabajador.
Muchos planteamientos, en términos generales, pueden tener grandes beneficios si se aplican para lo que fueron diseñados. Sin embargo, hay que estudiar cada persona para cada caso concreto para obtener el mejor resultado.
Foto por cortesía de Flickr.
29.03.11

Me ha encantado leer la entrevista a Cristina Martin – La Princesa Inca – en la revista El País semanal. Llevo años escuchando sus opiniones en el programa de la Radio La Ventana de Gemma Nierga. Cristina tiene alguna enfermedad mental, o por lo menos así está catalogada, pero cuando habla me parece una de las personas más cuerda que conozco. Habla y desmitifica la idea de locura, enfermedad mental y sobre todo, la necesidad de ser tratada por psicólogos y menos por pastillas.
Sus poesías son maravillosas, de hecho, aparece en el reportaje por publicar un libro con todas ellas. Escribir le ha ayudado como terapia. Es su herramienta de expresar el sentir y pensar en muchos momentos difíciles. Ahí es cuando pensé en el recurso de la escritura como forma útil para ordenar problemas difíciles y conflictivos. Por ejemplo, discusiones con tu jefe/compañero de trabajo, situaciones dolorosas que te dejan un mal sabor de boca…
Los pasos son los siguientes:
- Escribir 10 cosas negativas de esta persona o situación. Esto seguramente te será fácil, sobre todo si la discusión o el daño realizado ha sido muy fuerte.
- Posteriormente, escribir 10 cosas positivas de la persona o la situación. Esto no será nada fácil, sobre todo al principio, debes tomarte tiempo.
- Para encontrar algún aspecto positivo es útil empezar por cosas relativamente neutras tipo: -cuando discutíamos ¿cómo era la habitación?¿qué más personas había alrededor?¿qué objetos estaba ahí?¿por dónde entra la luz?¿qué podría estar pasando en ese mismo momento en las habitaciones de alrededor? La información que obtienes te da una idea del entorno de lo ocurrido. Esto puede que no sea aún positivo, pero te da más información que la propia discusión.
- Más información neutra o positiva puedes encontrar mirando o recordando la situación desde diferentes puntos de vista. Desde la calle, desde la puerta, desde otra persona que esta presente, también puedes imaginar colocarte al lado de la persona conflictiva y mirarte a ti mismo, o al contrario, al lado de ti tu que estás discutiendo con la otra persona. Todas son fuentes de información que puedes construir en tu recuerdo con tu imaginación.
- Más posibilidades neutras y/o positivas son recordar que ocurrió bastante antes de que se generaba el conflicto. Cómo te vas acercando en el tiempo ahí. Luego como ves la situación más tarde, dentro de una semana, 1 mes, 1 mes y medio…
Con toda esta información compara los dos listados, ¿qué puedes hacer o preparar para una próxima situación similar en el futuro?
A veces enfatizamos o nos concentramos sólo en lo negativo de cada momento y pasamos por alto todo lo demás. Mediante este ejercicio puedes llegar a tener más información, sentirte mejor y sobre todo, evaluar el problema de forma más acertada.
Foto por cortesía de Flickr.
16.02.11
A veces, cuando planificamos, establecemos metas/objetivos de manera muy estricta. Es decir, nos ceñimos completamente a ellos, pero puede que no dejemos oportunidad de que aparezcan más cosas, como la suerte, por ejemplo.
Una de las obras maestras de Woody Allen, Match Point, recoge la suerte con mucho detalle. De manera magistral introduce muchísimas variables y personajes en la película, pero también incluye la suerte y el azar. Hay un fragmento de la película donde dos parejas hablan de los planes de futuro en un restaurante. La conversación es de la siguiente manera:
“Mi carrera no ha ido como yo había planeado.-
-Solo necesitas tener una buena racha.-
-Creo que es importante tener suerte en algo.-
-Yo no creo en la suerte, creo en el trabajo duro.-
-El trabajo duro es esencial pero la gente no reconoce lo importante que es la suerte. Según parece los científicos confirman que toda la vida es fruto del puro azar, sin un fin, ni designio.-
-Pues da igual, yo quiero disfrutar cada minuto de ella.”
Seguro que has escuchado una conversación parecida alguna vez. Todos hemos visto a personas que creemos que han tenido suerte y personas que trabajan muy duro en la vida. ¿Es el trabajo duro contrario a la suerte?
Picasso decía “la inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.” Yo haría una pequeña modificación: La suerte existe, pero tiene que encontrarte trabajando. En toda planificación hay que dejar espacio suficiente para que ocurran cosas y se pueda actuar en función de ellas. No puedes evitar una cena con amigos cuando estas a dieta, tiene que ocurrir, como la suerte. Es a partir de ese momento, dónde tienes que aprender a gestionar esta cena y, aquí si que es importante la rigidez y determinación de no salirte de lo que puedes comer. Dejar espacio permite que pueda entrar la creatividad, la suerte y el azar. Pero, ¿podemos también provocarlos?
Foto por cortesía de Flickr.
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