Dejar la mente en blanco

Existe un cuadro bastante conocido en el MOMA –Museo de arte moderno de Nueva York- llamado “Cuadro blanco sobre fondo blanco” de Kazimir Malévich. Hay muchas personas que cuando lo ven, lo primero que se dice “eso también lo puedo pintar yo” o “eso no puede ser arte”, “sólo es blanco”…  Muchas han escrito sobre él, pero más que escribir sobre él, ha sido la persona la que ha reflexionado o meditado en relación a este cuadro. Mirar este blog, por ejemplo.

Existen técnicas de meditación que requieren dejar la mente en blanco. Esto puede parecer muy difícil. De hecho un primer intento sería sentarse delante de una pared en blanco, colocar un folio en blanco delante de ti. También puedes imaginar blanco o incluso imaginar que te colocas una hoja en blanco delante. Al principio la novedad de ver en blanco pueda que te mantenga fijo en ello, pero al poco tiempo ésta desaparece, surge el aburrimiento y abandonas.

Por tanto la mente en blanco no se consigue con algo externo sino que es algo que tienes que hacer tu mismo. Hay muchas formas de hacerlo, lo importante quizás es probar y jugar. No persigas conseguirlo a la primera, sino déjate llevar. Principalmente, colócate en una posición cómoda y presta atención a tu interior, a tu respiración, por ejemplo. Hay muchas técnicas, así que tómate la libertad de poner la frase en Google y prueba con cada una de ellas, abre el abanico de posibilidades. Otra opción es el blog de Meditarte.

¿Por qué dejar la mente en blanco? ¿Por qué pintar un cuadro blanco sobre blanco? Hay muchas posibilidades: no pensar en nada, relajación, remedio contra el estrés, aquietar la mente para investigar una situación…

La meditación tiene multitud de beneficios y para cada persona funciona de una forma diferente. Una forma útil es aquietar la mente – es decir, pensar en muy poco – y a partir de ahí, introducir un problema o asunto que requiere de una solución más creativa o por lo menos atender a un abanico de soluciones posibles, más que a una primera solución que se te ocurra.

Es ahí, a partir de un lienzo en blanco, dónde se comienza a dibujar un cuadro. También es desde ahí donde puedes construir desarrollo y soluciones para tu vida. Piénsalo…

Por cierto, el mismo autor también tiene un cuadro de “Negro sobre blanco” ¿podemos dejar la mente en negro?

Matemática inversa

Me interesó este fin de semana el artículo de El País “Matemáticos, cinco cabezas prodigiosas” y en especial, las matemáticas inversas de Álvaro Pelayo. Él afirmaba que “no es otra cosa que reconstruir algo a partir de una única propiedad… es como si a partir de mi voz pudieras reconstruir mi garganta”.

Esta es una forma de pensar que hacemos todos los días, tenemos pequeñas pistas de algo y necesitamos averiguar qué ocurrió. Se necesita indagar, explorar, relacionar, conectar con momentos en los que nos falta información… hasta que lo conseguimos. Pero en este proceso hay personas que lo hacen de una forma más rápida y con más acierto que otros. Siendo los científicos son expertos en ello, busco aprender de ellos. De hecho estoy leyendo el libro de un físico muy conocido, Richard Feynman ¿Qué te importa lo que piensen los demás?. Dos experiencias que me han parecido interesantes:

“El científico tiene una amplísima experiencia de ignorancia, de duda, de incertidumbre. Cuando un científico desconoce la solución de un problema, es ignorante. Cuando tiene una corazonada sobre cuál va a ser el resultado, siente incertidumbre. Y aún cuando esté francamente seguro de cuál va a ser el resultado, todavía le queda alguna duda. Hemos descubierto que para poder progresar es de fundamental importancia saber reconocer nuestra ignorancia y dejar lugar a la duda. El conocimiento científico es un cuerpo de enunciados que tiene diversos grados de certidumbre. Algunos son sumamente inseguros, algunos casi seguros, pero ninguno es absolutamente cierto.”

“Tyrannosaurus rex, y decía algo así como, «Este dinosaurio tiene siete metros y medio de alto y su cabeza, un metro ochenta de ancha.»Entonces mi padre interrumpía la lectura y decía, «Bueno, veamos ahora qué significa eso. Quiere decir que si el dinosaurio estuviera en el jardincito que hay delante de casa, sería lo bastante alto para meter la cabeza por nuestra ventana, aquí arriba». (Estábamos en el segundo piso.) «Pero la cabeza sería demasiado ancha para entrar por el hueco». Procuraba traducir a alguna realidad todo cuanto me leía.Resultaba apasionante y muy, muy interesante, pensar que hubiera animales de semejante magnitud, que todos hubieran muerto y que nadie supiera por qué. A mí no me daba miedo el que a consecuencia de esto pudiera llegar uno hasta mi ventana. En cambio, aprendí de mi padre a traducir; en todo cuanto leo procuro averiguar lo que de verdad significa, lo que realmente se está diciendo.Así es como fui educado por mi padre, con ejemplos y explicaciones como aquellos. No había presión; sólo explicaciones amables e interesantes. Me han motivado para el resto de mi vida, y me han hecho interesarme por todas las ciencias. (Lo que pasa es que soy más diestro haciendo física.)

He sido atrapado, por así decirlo —lo mismo que alguien a quien se le ha dado de niño algo maravilloso, y luego se pasa la vida buscándolo otra vez. Estoy siempre buscando, como un niño; buscando las maravillas que sé que he de encontrar —no siempre, quizás, pero sí de vez en cuando.”

La duda, la incertidumbre, el aprender, el explorar… están en nuestro día a día más que nunca.

Innovar en el día a día

Albert me envió  un escrito muy interesante sobre dos de los innovadores actuales más conocidos: Ferran Adrià y Steve Jobs. Ambos son noticias por su desaparición, uno por su restaurante – El Bulli – y Jobs, por su propia persona.En su estudio explicaba que un criterio fundamental para innovar era generar un foco, es decir, prestar atención a un aspecto o situación concreta tanto de un producto (tecnología/cocina) como de un servicio (atención al cliente) para analizar cada uno de los atributos del mismo. Deshacer el puzzle para luego volver a montarlo en una nueva dimensión.

Si vamos más al detalle de posibilidades de innovar, se puede seguir los siguientes pasos:

  • Cogemos un producto y estudiamos dentro de él que se puede mejorar, es decir, que componentes puede ser modificados que den a una mejora. Es importante aquí abrir el abanico de posibilidades de mejora.
  • De la variedad de productos obtenidos, analizar tanto sus usos posibles como los contextos –lugares y momentos – donde se pueden aplicar, ¿qué cambios son necesarios para que sea innovador?
  • Comprobar si la innovación resultante es válida para lo que se quiere hacer, si funciona mejor – es efectiva- y si es atractiva o agradable para las personas que van a hacer uso de ella.

La última innovación por la que pagué fue una fotografía. Me explico, normalmente cuando vas a realizar una visita turística a una ciudad o conjunto de monumentos, pueden existir fotógrafos que hacen fotografías durante una visita, para luego vendértelas. Generalmente no suelo comprar estas fotos, de hecho llevo cámara así que no tengo ningún interés.

Esta vez el fotógrafo hizo algo diferente. Hizo una innovación no en el producto –la fotografía- sino en cómo hacerla y cómo llamar la atención hacia el producto. Cambió un componente: la cámara de fotos. En vez de tomar una cámara último modelo y de mejor calidad posible, tomó una cámara antigua de carrete tal y cómo aparece en la foto. Además, intencionadamente parecía la cámara de juguete con lo que la mayoría pensamos que las fotos no iban a salir bien.

Al poco tiempo, tras la visita de otra parte de la ciudad, aparece el fotógrafo con las fotos. Con toda mi incredulidad fui hacia él y busqué la mía. Él ya lo hizo por mi y al verla, no sólo salió perfecta, sino que también salía mi cara diciendo: -es imposible que salga la foto-.

El resultado de la innovación no sólo fue válida y efectiva, sino que generó una atracción en mi, que me llevó a la compra. Dentro del autobús comprobé que otros muchos habían pensando lo mismo que yo.

Hay grandes innovaciones que aparecen en los periódicos, pero también muchas otras están al alcance en nuestro día a día. ¿Qué parte de nuestra vida debe ser innovada?¿podemos sentirnos innovadores e ir cambiando lo que nos ocurre de forma válida, efectiva y atractiva?

Mitos, realidades e incertidumbre

Esta semana pasada participé en el curso de la Uned “Mitos, leyendas y su realidad en el Mediterráneo Antiguo”. El curso aportó mucho, así que voy a comenzar por el primer día.

Se comenzó con conferencia titulada “El ejército del imperio neoasirio. La mejor máquina militar de su época” impartida por Rubén Sáez Abad. Es todo un lujo poder escuchar cómo estaba formado un ejército muy anterior al que yo pensaba que era el mejor ejército de todos los tiempos, el romano. Por tanto, es útil ir actualizando los conocimientos que se tienen, averiguando cuáles son, cómo se adquirieron y ver si son certeros.

Posteriormente, el profesor José Ramón Pérez-Accino Picatoste nos habla de los egipcios en “Filosofía, mito y la ausencia de ambos en el Antiguo Egipto”. El mito principal de los egipcios es la magia, los demonios y sus maldiciones. Ésta forma de pensar estaba muy lejos de la que actualmente disponemos. Sin embargo, el profesor hizo una descripción de la sociedad egipcia de una forma nueva:

  • el faraón como figura que establece el orden sobre el caos – es decir, busca soluciones para los problemas de sus ciudadanos, principalmente ligados con la agricultura y el río Nilo-,
  • los egipcios no tenían una única forma de explicar las cosas – así utilizó el mando a distancia para incidir que cada uno lo ve de una forma diferente a cualquier otro sentado en la sala-,
  • el mundo egipcio como un mundo metafórico para explicar lo que nos ocurre más que utilizar definiciones de diccionario,
  • y por último, de lo que yo recuerdo, explicó como los jeroglíficos buscaban representar o describir el mundo real.

Para finalizar “De las Puertas de Cronos a las Columnas de Hércules” por Salvador Bravo Jiménez que, de forma muy personal y experiencial, nos explicaba en primera persona cómo es el Estrecho de Gibraltar, qué se siente al pasar por el Estrecho y qué podían sentir las personas hace muchos siglos al llegar al fin del mundo cuando estaban cerca de ese punto. Pues sí, las personas veían el mar Mediterráneo inclinado hacia abajo, dónde Grecia estaba en la parte de arriba y España en la parte de abajo del plano. Es otra perspectiva totalmente diferente a la actual. De hecho, nos solemos creer el centro de nuestro mundo y cuando vemos nuestro planeta vemos a España en medio. Sin embargo hay múltiples puntos de vista y la foto siguiente marca uno de ellos.

Actualizar conocimientos, tener en cuenta que cada persona tiene su visión de lo que le ocurre a su alrededor y además, que ésta forma de comportarse puede cambiar con el tiempo y con el lugar en el que uno se encuentre. Por ello es muy útil, entre otras muchas cosas, ponerse en el lugar de las otras personas y averiguar que es lo que la hace única y diferente, sabiendo que siempre es sólo una perspectiva y que puede cambiar …

Esta última foto es de Flickr.

Productividad, compromiso y errores

Esta semana me han parecido relevantes dos entrevistas en dos diarios diferentes.

La primera fue en el diario Información al Economista Santiago Niño Becerra: “La gente tiende a confundir coste con precio, y productividad con coste. Hoy es competitivo el que tiene una alta productividad. Para ello no hay que estrujar al trabajador y pagarle poco, hay que arbitrar bienes o servicios con un alto valor añadido y una gran dotación de capital. Necesitamos gente muy preparada y pagarle muy bien, pero eso si muy poca gente. Eso convierte a cualquier empresa en altamente competitiva porque es altamente productiva y puede ajustar sus precios al mercado”.

Por otro lado, la entrevista en El País al director de la escudería Mercedes, Ross Brawn: “El compromiso de la gente es importantísimo. Todo el mundo comete errores y yo también. Por eso es vital que, cuando uno la pifia, levante la mano y diga que ha metido la pata. Solo así se podrá analizar por qué ha ocurrido para que no vuelva a pasar. Pero para que alguien tenga el valor de hacer eso tiene que sentirse muy comprometido. Cuando consigues compartir todo eso, entonces, tienes un equipo. Solo conseguiremos nuestro propósito si estamos unidos.”

Ambos muestran –en parte- actitudes que son muy buenas a desarrollar, especialmente en el entorno de trabajo. Productividad como forma de hacer las cosas de forma efectiva y eficiente incluyendo el factor tiempo, hice un blog sobre esto. El compromiso como forma de entender la vida, como estar inspirado y tener una pasión por lo que haces, ¿cuál es tu pasión?¿en que te inspiras?¿qué personas te han inspirado?¿cómo evalúas y valoras lo que haces?.

Y por otro lado, están los errores que se cometen como una forma de aprendizaje. Se dice que un responsable de IBM, Thomas Watson, en una entrevista mencionó que un colaborador suyo había cometido un error extremo que costó alrededor de 600.000$ a la empresa. El entrevistador rápidamente le comentó – ¿lo despidió?- Watson respondió – acabo de invertir 600.000$ en la formación de esta persona. ¿Porqué debería de tener otra persona esta experiencia de forma gratuita?

Nuevos tiempos, muchas posibilidades…

Los pequeños detalles y el efecto mariposa

Hay teorías de grandes científicos que a veces no entendemos, no sabemos para qué sirven y otras, no sabemos cómo se aplican o cómo nos pueden afectar a nuestro día a día. Veamos una de ellas.

Edward Lorenz, matemático y meteorólogo, acuño el término efecto mariposa, en su estudio de las predicciones sobre el tiempo. En Wikipedia podemos encontrar la siguiente explicación:”el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo”.

En principio la frase no tiene mucho sentido, ¿cómo puede una mariposa provocar un Tsunami? El Tsunami es tan grande, con unos efectos tan devastadores que poco tiene que ver con una pequeña mariposa. Sin embargo, Lorenz se dio cuenta que pequeños cambios meteorológicos pueden cambiar completamente las predicciones que él hacía sobre el tiempo. El clima es un sistema caótico, dónde las predicciones sólo se pueden hacer para algunas horas y cómo mucho para algún día.

Esto va mucho más allá, muchos de nosotros tenemos en mente que grandes cambios en nuestras vidas generan fuertes efectos en nosotros. El nacimiento de nuestros hijos, la muerte de un familiar cercano, comenzar un nuevo trabajo… son grandes eventos que generan grandes cambios. A su vez, pequeños cambios generan pequeños efectos. Cambiar de pasta de dientes, puede provocar un pequeño cambio en el olor en nuestra boca, por ejemplo.

Sin embargo, nosotros también estamos dentro de un sistema caótico, lleno de cambios e incertidumbre, de tal manera que pequeños cambios pueden generar cambios importantes en nuestras vidas y en la vida de los demás, el efecto mariposa. Pensémoslo, ¿cuáles han sido los pequeños detalles que hemos hecho para ser más feliz?¿no ha sido ese detalle de tu pareja el que te ha sentido bien, muy bien?¿qué valoras más un trabajo realizado o un trabajo realizado teniendo en cuenta hasta el último detalle en su terminación?

Por tanto, no esperes hacer grandes cambios, quizás son demasiado difíciles. Comienza, cómo el efecto mariposa, con pequeños detalles tanto a nivel de pareja, familia, amistades y trabajo. Verás con el tiempo el gran efecto que puede generar en los demás y en ti mismo. Nikola Tesla lo expresó en “Yo y la energía” de la siguiente manera:

“Un día de invierno, me las arreglé para subir una montaña escarpada, en compañía de otros chicos… Nos divertimos lanzando bolas de nieve que rodaban a cierta distancia, juntando más o menos nieve e intentando superarnos unos a otros en este excitante deporte. De repente, vimos una bola que iba más allá del limite, fue adquiriendo unas dimensiones enormes hasta que alcanzó el tamaño de una casa y se hundió estruendosamente en el valle con una fuerza que hizo temblar la tierra. Miré embelesado, incapaz de comprender lo que había ocurrido. Semanas después, la imagen de la avalancha seguía ante mis ojos y yo me maravillaba por cómo algo tan pequeño podía crecer hasta alcanzar un tamaño tan inmenso.”

Foto por cortesía de Flickr.

Inventos e imaginación

Hace algunas semanas vi la película “Un cuento chino”, cuyo actor principal es Ricardo Darín. Me encantó y  fue muy divertida. En la película el actor tenía una afición particular que coincide con la mía, y es que me gusta buscar noticias interesantes para hablar de ellas en el blog. En la película las coleccionaba, pero eso es ya otra historia…

Encontré una noticia sobre un libro nuevo de Nikola Tesla: Yo y la energía. Desconocía por completo quién era Tesla y me puse a investigar en Wikipedia. Sorprendente e interesante. Luego busqué su libro y encontré en el extracto lo siguiente:

“Mi método es diferente. Yo no me precipito al trabajo real. Cuando tengo una idea, comienzo por conformarla en mi imaginación. Cambio la construcción, hago mejoras y manejo el dispositivo en mi mente. Para mí es absolutamente irrelevante si la turbina está funcionando en mi cabeza o si la pruebo en el taller. Incluso percibo si está desequilibrada. No hay absolutamente ninguna diferencia, los resultados son los mismos. De este modo, soy capaz de desarrollar y perfeccionar rápidamente un concepto sin tocar nada. Cuando he ido tan lejos como para incorporar al invento cualquier mejora que pueda concebir y veo que no hay fallo alguno por ninguna parte, entonces le doy forma concreta a este producto final de mi cerebro. Invariablemente, mi dispositivo funciona tal como había concebido que debería hacerlo, y el experimento sale exactamente como lo había planeado. En veinte años no ha habido una sola excepción. ¿Por qué iba a haberla? La ingeniería –eléctrica y mecánica – es concluyente en sus resultados.”

Tesla desarrolló su imaginación en el trabajo para desarrollar muchos inventos. Nosotros también podemos hacer uso de esta práctica en nuestro día a día. Si por ejemplo queremos mejorar en nuestro trabajo, podemos seguir los siguientes pasos:

  • Imaginar, con mucho detalle, cómo hacemos este trabajo concreto.
  • Explora cómo lo hiciste la primera vez, o cómo crees que pudiste empezar a hacerlo, que indicios iniciales había. Y a partir de ahí, cómo evolucionó al trabajo actual.
  • Luego introduce variaciones y pruébalas: hacer el trabajo a otra hora; en otro lugar; con otro orden; con otros instrumentos; con ilusión,  comodidad, pasión; con la ayuda de personas… Deja que tu imaginación se libere y juega, no importa si no tiene sentido, sólo te lo estás imaginando.
  • Al hacerlo de las diferentes manera, ¿qué conseguirías con cada una de ellas? ¿cuál puede ser la más certera, cuál menos?¿cuál más divertida o cómoda, cuál menos? ¿cuál es más importante para ti y cuál menos?.

Al realizar todo este proceso imaginativo, aparecen un abanico de posibilidades mucho más amplio del que tenías al principio. Ahora sólo tienes que elegir, ponerla en funcionamiento y así saber si tus predicciones fueron certeras o no. La práctica te ayudará a mejorar y a generar más desarrollo.

Foto por cortesía de Flickr.

Las enseñanzas zen

El libro de “El zen en el arte del tiro con Arco” de Eugen Herrigel muestra como un occidental, en este caso un alemán, aprende unas enseñanzas orientales.  El autor es un profesor de universidad invitado en una universidad de Japón qué, para conocer mejor la cultura japonesa, decide aprender uno de los deportes más respetados: el tiro con arco. A partir de ahí, se deja recomendar por sus compañeros de trabajo para elegir el mejor profesor de esta materia. En el libro explica cómo aprende a hacer uso del arco, pero sobre todo cómo aprende la enseñanza zen. A mi me interesó, entre otros, los siguientes puntos:

El maestro zen da muy pocas instrucciones en el uso del arco. Para comenzar, le enseño cómo lo hacia él y le dio unas premisas de partida “no debes aplicar todas sus fuerzas sino que los músculos deben estar relajados como si contemplara la acción sin intervenir en ella”.

A partir de ahí tiene que gestionar la frustración, el mantenerte dentro del ejercicio, el continuar haciéndolo, el practicar sin saber cómo se hace tensar el arco para el disparo. Tiene que experimentar diferentes formas hasta encontrar la más adecuada, la que encaje contigo mismo.

“Un gran maestro tiene que ser un gran pedagogo, si hubiera iniciado la enseñanza con los ejercicios respiratorios jamás le habría convencido de su decisiva influencia. Primero hay que naufragar en los propios intentos para luego cogerse al salvavidas que le arrojo”. El alumno sólo se centraba en manejar el arco y no en participar él mismo en el tensado del arco. La activación de la respiración te permite tensar el arco mucho mejor, pero no el maestro no se lo dijo hasta que el alumno se encontraba tan perdido, por lo mal que le salía todo, que cualquier ayuda que recibiera la iba a tomar sin cuestionar.

“El maestro no se horroriza ante los fracasos. Cuando realiza el ejercicio está la expectativa de su fracaso”. Este punto es muy importante, solemos abandonar cuando algo nos sale mal, pero que salga mal es una posibilidad hay que insistir hasta conseguirlo.

Introduce cambios en el entrenamiento: “mientras vienes a clase, debes prepararte por el camino: prepárese para lo que suceda aquí y olvídate de lo demás.” A parte de hacer uso de tu cuerpo, también necesitas un entrenamiento mental. Es decir, si voy a jugar al tenis, puedo ir calentando y practicando los ejercicios mentalmente mientras voy desde casa al campo de juego y, una vez allí, sólo me concentro en cada uno de mis movimientos y cómo puedo mejorarlos.

“El maestro es un incondicional dominio de las formas: practicar, repetir y repasar lo repetido”. La práctica del deporte o de cualquier actividad te permite mejorar y dominar mejor cualquier materia.

Toda actividad tiene un principio, un mantenimiento/ un hacer, y por supuesto, un fin. En este libro se muestra de la siguiente manera “El maestro cuando le enseña el camino al alumno tiene que dejarlo seguir sólo. Lo desprende de si mismo exhortándolo encarecidamente a ir más lejos que él, a subirse a los hombros del maestro.” Me parece una forma muy humilde de intervenir por parte del maestro.

Los productos/servicios/habilidades que creamos tienen un principio, un desarrollo y un final. En la formación, por ejemplo, se planifica un temario, clases, horas… pero, tenemos en cuenta ¿cómo irá el alumno más allá? ¿cómo puede el alumno mejorar al profesor?¿cuando se deja de ser alumno y pasa a ser profesor/alumno de si mismo?

El genio de Leonardo da Vinci

Un genio por excelencia considerado por muchas personas es la persona de Leonardo Da Vinci. Pertenece a la época del Renacimiento pero su genialidad está más que viva. Si visitas el museo  del Louvre en París, te encontraras el mayor número de personas alrededor de un solo cuadro: La Gioconda. Fue pintor, escultor, científico, matemático, filósofo, médico… y, al terminar de leer el libro de Fritjof Capra “La ciencia de Leonardo”, un genio investigador.

Pero ¿qué hacía para que fuera tan genial? El propio libro habla del origen histórico de la palabra genialidad como asociación a familia, al espíritu guardián de la familia, y que posteriormente se le asignó a personas que hacían cosas extraordinarias que los demás no eran capaces de hacer. Los genios hacían cosas tan especiales que se pensaba que tenían un origen divino. Tanto es así, que hoy en día todavía se discute si el genio/talento  nace o se hace.

El autor resalta las siguientes genialidades de Leonardo:

  • Su pasión era conocer y vivir la vida e investigar todas las cosas vivas. Intensa curiosidad y un gran entusiasmo por descubrir y comprender.
  • Conectaba las observaciones e ideas procedentes de diferentes disciplinas. Buscaba explorar el espectro completo de los fenómenos naturales, esto le permitía ir mucho más allá de lo que lo hizo cualquier persona de su época.
  • Era una persona muy confiada en sí mismo. Estudiaba con mucha atención hasta el más mínimo detalle todos los aspectos del problema, esto le daba seguridad en lo que hacía. Tenía plena conciencia de que su genio y habilidad eran únicos, pero sin ninguna arrogancia.
  • Tenía una extraordinaria compasión por el sufrimiento de la gente y los animales. De hecho, se dice que compraba pájaros en los mercados para luego soltarlos al vuelo.
  • Mantenía una intensa concentración durante períodos muy prolongados. En estos momentos se mantenía completamente aislado. ¿meditando? ¿pensando? ¿reflexionando?
  • Capacidad de recordar grandes cantidades de información como un todo coherente.
  • Tener un sólido conocimiento de las formas vivas, así como en la comprensión intelectual de su naturaleza intrínseca y de sus principios subyacentes.
  • Tener/ser arte (habilidad), ciencia (conocimiento) y fantasía o imaginación creativa.
  • Era convincente, persuasivo con su obra, ante la viabilidad y la consistencia de sus diseños.
  • Le impresionaba el movimiento de las cosas. De dónde venían, hacia donde iban, como se transformaban… De tal manera que se podía pasar horas mirando pájaros en su vuelo para intentar reproducir una máquina que permitiera al hombre volar.

Una anécdota que recoge gran parte de estos puntos aparece en el libro de Capra diciendo lo siguiente ” durante las largas horas que pasaba en los establos de los Sforza dibujando caballos purasangre del natural, diseñó y esbozó también un establo modelo que comprendía líneas automáticas de provisión de forraje y agua, así como desagües para el abono líquido, que veinticinco años después constituiría la base de los establos de los Medici. Cualquiera que fuera el tema que le ocupara, las innovaciones técnicas nunca estaban lejos de su mente.”

Un libro muy recomendable para analizar cómo hace Leonardo su pensamiento sistémico y sobre todo, inspirador para comprender su investigar por el disfrute de la vida, por la pasión de conocer como funcionan las cosas que te rodean, más que investigar por el puro interés…Es un claro ejemplo de trabajar el espíritu de la investigación.

Talento del siglo XXI

Julio Lozano es un joven de Elche que se dedica a diseñar coches para Renault en París.  Y no cualquier tipo de coche, sino prototipos para el futuro: los concept cars. El artículo de El País atrajo todo mi interés.

Evidentemente este chico tiene un talento especial para el diseño de coches, ya que de otra forma, nunca le hubiesen contratado. ¿Qué hace para tener el talento de trabajar diseñando coches para Renault? ¿Cómo ha aprendido este talento? ¿Cómo sigue desarrollando ese talento? ¿Cómo podemos utilizar este ejemplo para inspirarnos en desarrollar nuestro talento y por tanto, desarrollarnos cómo personas?

En el proceso intervienen los siguientes elementos:

Primero. Elegir un talento o una habilidad que te gustaría mejorar y practícala. Esto te permitirá darte cuenta que vas introduciendo pequeños cambios adaptándote a las circunstancias.

“Me tienes que dibujar un coche cada día” le dijo la madre al niño con 8 años para que  no estuviera ocioso. Vio en el niño un interés especial en el dibujo de coches. Así es como Lozano comienza a desarrollar su imaginación en relación a los coches.

Segundo. Entrena, entrena y repite el entrenamiento.

Él comenzó a diseñar coches con 8 años cada día diseña uno nuevo, imaginaros cuantas veces lo ha repetido… Hoy tiene 31.

Tercero. Aprende de cada repetición: cómo se puede hacer mejor, más cómodo y con mayor significado para ti.

Lozano no sólo siguió dibujando coches, sino que se licenció en Diseño Industrial e hizo dos posgrados, en Barcelona y Londres.

Cuarto. Inspírate en el trabajo de los demás y en tu propia forma de desarrollar tu trabajo.

En el artículo comenta que hace uso de su imaginación para diseñar, de hecho, se inspiró en el esprintar de un atleta para hacer el prototipo del coche que aparece en la imagen. “Lo importante es estar al día de las nuevas tendencias”. Se inspira en el material deportivo, edificios de Zaha Hadid, Norman Forster o Jean Nouvel y grafitis de Banksy.

Me parece un Miguel Ángel del siglo XXI. Curiosamente pronostica que, en las tendencias de cómo serán los coches del futuro, está la adaptación y la integración con la propia persona. ¿Se podrá modelar un coche a la medida de las necesidades de la personas? Me parece todo un reto.

Otro ejemplo de esta secuencia sería el trabajo en este blog: primero, investigar y desarrollar a la persona mediante ejemplos claros y sencillos; segundo, repetir semanalmente textos en el blog, lo cuál me permite estar muy atento a los desarrollos; tercero, enseñar y aprender de experiencias e investigaciones semanales; y cuarto, me inspiro en lo que me rodea y, principalmente, en los modelos de DBM® -de hecho, el que esté familiarizado con ellos, podrá identificar el modelo aplicado en este post-.

Foto por cortesía de Flickr.