27.12.11
Cuantas veces nos ha pasado que hemos recomendado películas, libros, teatros, circos, vacaciones, restaurantes… y luego resulta que a la otra persona no le ha parecido “tan” interesante. A veces no es fácil de entender, generamos una expectativa tan alta que, la persona la experimenta de una forma completamente diferente.
¿Qué ha ocurrido? ¿No fue buena la recomendación? ¿Qué espera o que expectativa se le genera a la persona? Hace algún tiempo que suelo dar muy pocas indicaciones sobre lo que va a ocurrir pero aún así, me encuentro de todo. Esto es claramente porque cada persona es única y puede vivir la experiencia de una forma diferente.
En uno de los últimos casos, le recomendé a una persona una actuación. Cuando volvimos a coincidir, le pregunté cómo fue: -Me esperaba más. La actuación fue un poco floja -. Claro, yo me quedé un poco sorprendido, las críticas eran buenas, a otras personas les había parecido interesante. En fin, la recomendación era más que justificada.
Al investigar un poco más, aprecié una atención muy centrada en lo que ocurría (en el espectáculo), cómo esperando que la actuación debía cumplir con lo establecido sin tener en cuenta cómo se sentía la persona. Es decir, la actuación lo era todo y “eso exterior” tiene que sorprender a la persona.
A partir de ahí, observé en aquellas personas que no tenía o no habían generado ninguna expectativa y que simplemente se divertían. ¿Cómo lo hacían? ¿Cómo disfrutaban de una actuación, cena, libro…? Una de las cosas que me pareció más interesantes fue lo centrados que estaban en ellos mismos, es decir, iban a disfrutar y a buscar su disfrute. Al ir a cenar, no esperaban nada especial de la comida, de las personas y del entorno. El enfoque era muy diferente al caso anterior y esto me pareció especialmente revelador.
Mirar a través de los ojos de la diversión, tú haces la diversión y participas en ella, que no se te olvide en estas fiestas y Feliz Año 2012!!!!
20.12.11
Existe un cuadro bastante conocido en el MOMA –Museo de arte moderno de Nueva York- llamado “Cuadro blanco sobre fondo blanco” de Kazimir Malévich. Hay muchas personas que cuando lo ven, lo primero que se dice “eso también lo puedo pintar yo” o “eso no puede ser arte”, “sólo es blanco”… Muchas han escrito sobre él, pero más que escribir sobre él, ha sido la persona la que ha reflexionado o meditado en relación a este cuadro. Mirar este blog, por ejemplo.
Existen técnicas de meditación que requieren dejar la mente en blanco. Esto puede parecer muy difícil. De hecho un primer intento sería sentarse delante de una pared en blanco, colocar un folio en blanco delante de ti. También puedes imaginar blanco o incluso imaginar que te colocas una hoja en blanco delante. Al principio la novedad de ver en blanco pueda que te mantenga fijo en ello, pero al poco tiempo ésta desaparece, surge el aburrimiento y abandonas.
Por tanto la mente en blanco no se consigue con algo externo sino que es algo que tienes que hacer tu mismo. Hay muchas formas de hacerlo, lo importante quizás es probar y jugar. No persigas conseguirlo a la primera, sino déjate llevar. Principalmente, colócate en una posición cómoda y presta atención a tu interior, a tu respiración, por ejemplo. Hay muchas técnicas, así que tómate la libertad de poner la frase en Google y prueba con cada una de ellas, abre el abanico de posibilidades. Otra opción es el blog de Meditarte.
¿Por qué dejar la mente en blanco? ¿Por qué pintar un cuadro blanco sobre blanco? Hay muchas posibilidades: no pensar en nada, relajación, remedio contra el estrés, aquietar la mente para investigar una situación…
La meditación tiene multitud de beneficios y para cada persona funciona de una forma diferente. Una forma útil es aquietar la mente – es decir, pensar en muy poco – y a partir de ahí, introducir un problema o asunto que requiere de una solución más creativa o por lo menos atender a un abanico de soluciones posibles, más que a una primera solución que se te ocurra.
Es ahí, a partir de un lienzo en blanco, dónde se comienza a dibujar un cuadro. También es desde ahí donde puedes construir desarrollo y soluciones para tu vida. Piénsalo…
Por cierto, el mismo autor también tiene un cuadro de “Negro sobre blanco” ¿podemos dejar la mente en negro?
30.11.11
Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.
Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.
-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-
El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.
-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-
Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.
-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a crear momentos de relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-
Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.
Su experiencia posteriormente fue la siguiente:
Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.
Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así. Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.
El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.
La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.
A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.
Foto por cortesía de Flickr.
28.11.11
Hace algún tiempo me llamó un buen amigo por un “bajón” en la preparación de unas oposiciones a magisterio. Antonio –nombre ficticio- me ayudó a expresar por escrito lo que a él le ocurrió. Su forma de prepararse durante todo un año lo explicó con la siguiente metáfora:
-Todo empieza cuando asumo subir LA MONTAÑA. Sé que el ascenso será duro, porque hasta ese momento no me había planteado semejante cometido. El ritmo de subida era bueno, supe combinar el avance y la pausa, los aprendizajes fueron muchos, rápidos y la mayoría conscientes, no solo quería llegar a lo más alto, sino una vez allí, quería acordarme de todo lo vivido; cuando ya vislumbraba la cima, necesitaba estar seguro de poder utilizar lo aprendido, sin embargo…-
Seguía explicando: -Superé con constancia y voluntad, los distintos obstáculos tanto los evidentes como los que necesitaban de reflexión. Esta reflexión fue fácil, ya que la podía hacer de forma tranquila, porque la cima (momento de examen) todavía estaba lejos. La cima la identifico con el poder presentarme a los distintos exámenes, sin embargo para mí ése no era mi principal objetivo, lo que quería era APROBAR (en el ejemplo lo he identificado con “acordarme de todo lo vivido”).-
-Sin embargo la semana del 14 de Junio las inseguridades se me acumulaban, necesitaba en ese momento estar seguro de que conocía “lo aprendido”, pero no lo estaba. Dejé de controlar la situación, no podía reflexionar sobre ello y lo que era peor, no estaba preparado para “subir” lo que todavía me quedaba hasta llegar a la cima. En otras palabras, no podía estudiar nada más, estaba completamente bloqueado, ya que dudaba sobre los temas anteriores, los que teóricamente conocía. Era muy consciente de que necesitaba ayuda!!!!! Necesitaba orden y seguridad en lo aprendido/estudiado para gestionar con tranquilidad lo que todavía me faltaba por aprender. -
En este momento fue cuando me llamó. Fue muy interesante escuchar cómo se había preparado durante todo el curso, teniendo en cuenta que llevaba mucho tiempo trabajando en el sector privado y por tanto, una falta de entrenamiento en estudiar.
Parece un caso particular de una situación concreta, sin embargo, de una forma u otra, muchos de nosotros hemos pasado por situaciones parecidas en relación a oposiciones, estudios, deportes, dejar de fumar, dietas, adicciones…
Tendemos a buscar directamente soluciones al problema. Sin embargo, nadie nos suele enseñar cómo formar un problema de forma certera, por lo que vamos a quedarnos un poco más en el problema para analizarlo desde diferentes perspectivas y obtener más información. Para ello os dejo las siguientes preguntas útiles que se podrían plantear:
¿En qué contexto o situación se originó el problema? Antonio llevaba trabajando varios años en el sector privado, todo lo que ocurrió en este momento es importante averiguar aquí. Luego también, la situación cuando empezó – y los momentos anteriores – el bloqueo.
¿Qué problema es concretamente? ¿Qué parte no es un problema? El bloqueo, pensares, sentires y haceres que daban a dudas, mal sentires, olvidos, incertidumbre, desconfianza. No era un problema comer, quedar con amigos, hacer deporte…
¿Cómo es el problema? Lleva a condicionar toda su vida, sólo piensa en él, en su bloqueo, en no estar preparado para llegar a la cima, en la falta de tiempo, en surgir estrés, en no controlar la situación…
¿Por qué es un problema para la persona? ¿Cómo está esto conectado con los valores de la persona? Antonio lo conecta claramente con una implicación 200% se lo juega todo a llegar a una cima en un momento concreto y el hecho de plantear de no llegar allí es un problema para él. Es una persona muy entregada.
Las respuestas de Antonio en este último cuestionario están muy simplificadas. Lo importante es que cada uno de vosotros sigáis esta secuencia – se permiten más preguntas, no es un cuestionario cerrado- para trabajar vuestros problemas antes de pasar a las posibles soluciones. Estas quedarán para un siguiente post…
16.11.11
Me interesó este fin de semana el artículo de El País “Matemáticos, cinco cabezas prodigiosas” y en especial, las matemáticas inversas de Álvaro Pelayo. Él afirmaba que “no es otra cosa que reconstruir algo a partir de una única propiedad… es como si a partir de mi voz pudieras reconstruir mi garganta”.
Esta es una forma de pensar que hacemos todos los días, tenemos pequeñas pistas de algo y necesitamos averiguar qué ocurrió. Se necesita indagar, explorar, relacionar, conectar con momentos en los que nos falta información… hasta que lo conseguimos. Pero en este proceso hay personas que lo hacen de una forma más rápida y con más acierto que otros. Siendo los científicos son expertos en ello, busco aprender de ellos. De hecho estoy leyendo el libro de un físico muy conocido, Richard Feynman ¿Qué te importa lo que piensen los demás?. Dos experiencias que me han parecido interesantes:
“El científico tiene una amplísima experiencia de ignorancia, de duda, de incertidumbre. Cuando un científico desconoce la solución de un problema, es ignorante. Cuando tiene una corazonada sobre cuál va a ser el resultado, siente incertidumbre. Y aún cuando esté francamente seguro de cuál va a ser el resultado, todavía le queda alguna duda. Hemos descubierto que para poder progresar es de fundamental importancia saber reconocer nuestra ignorancia y dejar lugar a la duda. El conocimiento científico es un cuerpo de enunciados que tiene diversos grados de certidumbre. Algunos son sumamente inseguros, algunos casi seguros, pero ninguno es absolutamente cierto.”
“Tyrannosaurus rex, y decía algo así como, «Este dinosaurio tiene siete metros y medio de alto y su cabeza, un metro ochenta de ancha.»Entonces mi padre interrumpía la lectura y decía, «Bueno, veamos ahora qué significa eso. Quiere decir que si el dinosaurio estuviera en el jardincito que hay delante de casa, sería lo bastante alto para meter la cabeza por nuestra ventana, aquí arriba». (Estábamos en el segundo piso.) «Pero la cabeza sería demasiado ancha para entrar por el hueco». Procuraba traducir a alguna realidad todo cuanto me leía.Resultaba apasionante y muy, muy interesante, pensar que hubiera animales de semejante magnitud, que todos hubieran muerto y que nadie supiera por qué. A mí no me daba miedo el que a consecuencia de esto pudiera llegar uno hasta mi ventana. En cambio, aprendí de mi padre a traducir; en todo cuanto leo procuro averiguar lo que de verdad significa, lo que realmente se está diciendo.Así es como fui educado por mi padre, con ejemplos y explicaciones como aquellos. No había presión; sólo explicaciones amables e interesantes. Me han motivado para el resto de mi vida, y me han hecho interesarme por todas las ciencias. (Lo que pasa es que soy más diestro haciendo física.)
He sido atrapado, por así decirlo —lo mismo que alguien a quien se le ha dado de niño algo maravilloso, y luego se pasa la vida buscándolo otra vez. Estoy siempre buscando, como un niño; buscando las maravillas que sé que he de encontrar —no siempre, quizás, pero sí de vez en cuando.”
La duda, la incertidumbre, el aprender, el explorar… están en nuestro día a día más que nunca.
26.09.11
Esta semana pasada participé en el curso de la Uned “Mitos, leyendas y su realidad en el Mediterráneo Antiguo”. El curso aportó mucho, así que voy a comenzar por el primer día.
Se comenzó con conferencia titulada “El ejército del imperio neoasirio. La mejor máquina militar de su época” impartida por Rubén Sáez Abad. Es todo un lujo poder escuchar cómo estaba formado un ejército muy anterior al que yo pensaba que era el mejor ejército de todos los tiempos, el romano. Por tanto, es útil ir actualizando los conocimientos que se tienen, averiguando cuáles son, cómo se adquirieron y ver si son certeros.
Posteriormente, el profesor José Ramón Pérez-Accino Picatoste nos habla de los egipcios en “Filosofía, mito y la ausencia de ambos en el Antiguo Egipto”. El mito principal de los egipcios es la magia, los demonios y sus maldiciones. Ésta forma de pensar estaba muy lejos de la que actualmente disponemos. Sin embargo, el profesor hizo una descripción de la sociedad egipcia de una forma nueva:
- el faraón como figura que establece el orden sobre el caos – es decir, busca soluciones para los problemas de sus ciudadanos, principalmente ligados con la agricultura y el río Nilo-,
- los egipcios no tenían una única forma de explicar las cosas – así utilizó el mando a distancia para incidir que cada uno lo ve de una forma diferente a cualquier otro sentado en la sala-,
- el mundo egipcio como un mundo metafórico para explicar lo que nos ocurre más que utilizar definiciones de diccionario,
- y por último, de lo que yo recuerdo, explicó como los jeroglíficos buscaban representar o describir el mundo real.
Para finalizar “De las Puertas de Cronos a las Columnas de Hércules” por Salvador Bravo Jiménez que, de forma muy personal y experiencial, nos explicaba en primera persona cómo es el Estrecho de Gibraltar, qué se siente al pasar por el Estrecho y qué podían sentir las personas hace muchos siglos al llegar al fin del mundo cuando estaban cerca de ese punto. Pues sí, las personas veían el mar Mediterráneo inclinado hacia abajo, dónde Grecia estaba en la parte de arriba y España en la parte de abajo del plano. Es otra perspectiva totalmente diferente a la actual. De hecho, nos solemos creer el centro de nuestro mundo y cuando vemos nuestro planeta vemos a España en medio. Sin embargo hay múltiples puntos de vista y la foto siguiente marca uno de ellos.

Actualizar conocimientos, tener en cuenta que cada persona tiene su visión de lo que le ocurre a su alrededor y además, que ésta forma de comportarse puede cambiar con el tiempo y con el lugar en el que uno se encuentre. Por ello es muy útil, entre otras muchas cosas, ponerse en el lugar de las otras personas y averiguar que es lo que la hace única y diferente, sabiendo que siempre es sólo una perspectiva y que puede cambiar …
Esta última foto es de Flickr.
12.09.11

“Dos alpinistas encuentran en los montes canadienses un oso. El primer alpinista reacciona rápidamente, se quita sus pesadas botas de montaña y se pone unas zapatillas de correr.
¿Qué haces? – le preguntó su compañero - Con eso no llegarás muy lejos.
El alpinista le dijo: ¡es suficiente con que yo sea más rápido que tú!”
Las vacaciones requieren muchas veces ser planificadas – a donde voy, qué llevo, qué veo, qué leo, a quien visito… – luego disfrutadas y finalmente añoradas – a muchos la primera respuesta que le sale al volver es “CORTAS”.
Afortunadamente las vacaciones son “cortas” en comparación a todo el año trabajado. Sin embargo, si todo el año fuera vacaciones, el planteamiento sería totalmente diferente. Pensadlo: estar todo el año de vacaciones, estar dos años de vacaciones, estar 5 años de vacaciones y sólo de vacaciones.
Al finalizar las vacaciones resulta muy útil incorporar a la rutina habitual, aquellos momentos de disfrute y satisfacción: “un pequeño momento de vacaciones del día”. Es decir, planificar y hacer a lo largo de la semana aquello que poco a poco dejarías para las próximas vacaciones: leer, ir alguna tarde de la semana a montar en bici, buscar sitios para mirar las estrellas del firmamento, viajar…
Activar cosas disfrutables, te permite cambiar de “zapatillas” como mostraba la historia al principio. Haz el siguiente ejercicio: piensa a lo largo de las vacaciones realizadas y céntrate en aquellos momentos que te hizo disfrutar, apúntalo en un papel, móvil, agenda, etc. Ponlo en marcha, paso a paso, en pequeños momentos del día y verás que hay más que se puede hacer en el presente.
02.08.11
Estamos en un mundo dónde cada vez hay más cambios. Entre ellos destacaría:
Demografía, no paramos de crecer a nivel mundial, la esperanza de vida es cada vez mayor y tenemos familias muy diferentes a nuestros padres –divorcios, bodas, bebes fuera del matrimonio, no vamos más tarde de casa de nuestros padres…-.
Complejidad del saber y tecnología. Continuamente tenemos que aprender nuevos avances en aplicaciones, nuevos aparatos tecnológicos y una fuerte revolución de las redes sociales: blogs, facebook, twitter, tuenti…
Ecología, nos preocupamos más por nuestro entorno y queremos cuidarlo, tanto cuando compramos como con la basura que generamos.
Enormes deudas tanto a nivel personal –hipotecas, principalmente- como a nivel de empresa y sobre todo el Estado- ahora con el ejemplo de la deuda de EEUU-. Éstas pueden incidir en el tipo de decisiones que tomemos.
Vivimos en un mundo mucho más complejo, de mayor tamaño -te puedes comprar un traje a medida en la China-, de fuerte interrelación -a través de redes sociales, móvil, email, blog…- y un aumento de la velocidad de las operaciones comerciales. Esto hace generar estructuras tipo red, de tal forma que lo que haga una persona, o una empresa, puede afectar o incidir en un abanico de personas muy dispares en todo el mundo –un ejemplo más del llamado “efecto mariposa”-.
¿Cómo nos afecta esto en nuestro día a día? Entre otras cosas, no podemos saber todo lo que deberíamos saber para tomar decisiones acertadas. No sabemos, por ejemplo, cuando va a terminar la crisis. Lo que hacemos es escuchar opiniones de unos y de otros, para hacernos una idea. Igual que un detective ante un caso de asesinato que, mediante las pistas o indicios, tiene que resolver el caso. Habrá personas más hábiles y que perciban más de lo que está ocurriendo, con lo cual serán más certeros y otras, que lo son menos, igual que los detectives.
Por ello, tenemos que desarrollar nuevas formas de pensar, hacer y sentir que nos permitan dirigirnos hacia el futuro de forma activa y generar nuevas alternativas.
De la misma manera, las empresas deben cuestionar sus componentes del sistema de dirección como la estrategia, las estructuras, los objetivos, los procesos, la cultura, la toma de decisiones, la solución de problemas, etc.
Pasamos de un mundo constituido por máquinas y herramientas -para solucionar un aspecto concreto cuando algo falla-, a un mundo complejo con nuevos recursos y conocimientos especiales de las personas dónde todo está interrelacionado y dónde no existe un único problema y una única solución, sino múltiples.
También, pasamos de un mundo gobernado por las leyes del dinero y comercio a quizás, un mundo con información, conocimientos, investigaciones, complejidad y dinámica dónde las leyes del ayer ya no son válidas para el hoy.
Necesitamos empresas y personas que aprovechen las estructuras tipo complejo e interrelacionado para hacer que las cosas sean más probables que ocurran, más que establecer leyes o ideas fijas de funcionamiento.
Ahora vacaciones…
Foto por cortesía de Flickr Josome1
25.07.11
Hay teorías de grandes científicos que a veces no entendemos, no sabemos para qué sirven y otras, no sabemos cómo se aplican o cómo nos pueden afectar a nuestro día a día. Veamos una de ellas.
Edward Lorenz, matemático y meteorólogo, acuño el término efecto mariposa, en su estudio de las predicciones sobre el tiempo. En Wikipedia podemos encontrar la siguiente explicación:”el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo”.
En principio la frase no tiene mucho sentido, ¿cómo puede una mariposa provocar un Tsunami? El Tsunami es tan grande, con unos efectos tan devastadores que poco tiene que ver con una pequeña mariposa. Sin embargo, Lorenz se dio cuenta que pequeños cambios meteorológicos pueden cambiar completamente las predicciones que él hacía sobre el tiempo. El clima es un sistema caótico, dónde las predicciones sólo se pueden hacer para algunas horas y cómo mucho para algún día.
Esto va mucho más allá, muchos de nosotros tenemos en mente que grandes cambios en nuestras vidas generan fuertes efectos en nosotros. El nacimiento de nuestros hijos, la muerte de un familiar cercano, comenzar un nuevo trabajo… son grandes eventos que generan grandes cambios. A su vez, pequeños cambios generan pequeños efectos. Cambiar de pasta de dientes, puede provocar un pequeño cambio en el olor en nuestra boca, por ejemplo.
Sin embargo, nosotros también estamos dentro de un sistema caótico, lleno de cambios e incertidumbre, de tal manera que pequeños cambios pueden generar cambios importantes en nuestras vidas y en la vida de los demás, el efecto mariposa. Pensémoslo, ¿cuáles han sido los pequeños detalles que hemos hecho para ser más feliz?¿no ha sido ese detalle de tu pareja el que te ha sentido bien, muy bien?¿qué valoras más un trabajo realizado o un trabajo realizado teniendo en cuenta hasta el último detalle en su terminación?
Por tanto, no esperes hacer grandes cambios, quizás son demasiado difíciles. Comienza, cómo el efecto mariposa, con pequeños detalles tanto a nivel de pareja, familia, amistades y trabajo. Verás con el tiempo el gran efecto que puede generar en los demás y en ti mismo. Nikola Tesla lo expresó en “Yo y la energía” de la siguiente manera:
“Un día de invierno, me las arreglé para subir una montaña escarpada, en compañía de otros chicos… Nos divertimos lanzando bolas de nieve que rodaban a cierta distancia, juntando más o menos nieve e intentando superarnos unos a otros en este excitante deporte. De repente, vimos una bola que iba más allá del limite, fue adquiriendo unas dimensiones enormes hasta que alcanzó el tamaño de una casa y se hundió estruendosamente en el valle con una fuerza que hizo temblar la tierra. Miré embelesado, incapaz de comprender lo que había ocurrido. Semanas después, la imagen de la avalancha seguía ante mis ojos y yo me maravillaba por cómo algo tan pequeño podía crecer hasta alcanzar un tamaño tan inmenso.”
Foto por cortesía de Flickr.
07.07.11
Hace algunas semanas vi la película “Un cuento chino”, cuyo actor principal es Ricardo Darín. Me encantó y fue muy divertida. En la película el actor tenía una afición particular que coincide con la mía, y es que me gusta buscar noticias interesantes para hablar de ellas en el blog. En la película las coleccionaba, pero eso es ya otra historia…
Encontré una noticia sobre un libro nuevo de Nikola Tesla: Yo y la energía. Desconocía por completo quién era Tesla y me puse a investigar en Wikipedia. Sorprendente e interesante. Luego busqué su libro y encontré en el extracto lo siguiente:
“Mi método es diferente. Yo no me precipito al trabajo real. Cuando tengo una idea, comienzo por conformarla en mi imaginación. Cambio la construcción, hago mejoras y manejo el dispositivo en mi mente. Para mí es absolutamente irrelevante si la turbina está funcionando en mi cabeza o si la pruebo en el taller. Incluso percibo si está desequilibrada. No hay absolutamente ninguna diferencia, los resultados son los mismos. De este modo, soy capaz de desarrollar y perfeccionar rápidamente un concepto sin tocar nada. Cuando he ido tan lejos como para incorporar al invento cualquier mejora que pueda concebir y veo que no hay fallo alguno por ninguna parte, entonces le doy forma concreta a este producto final de mi cerebro. Invariablemente, mi dispositivo funciona tal como había concebido que debería hacerlo, y el experimento sale exactamente como lo había planeado. En veinte años no ha habido una sola excepción. ¿Por qué iba a haberla? La ingeniería –eléctrica y mecánica – es concluyente en sus resultados.”
Tesla desarrolló su imaginación en el trabajo para desarrollar muchos inventos. Nosotros también podemos hacer uso de esta práctica en nuestro día a día. Si por ejemplo queremos mejorar en nuestro trabajo, podemos seguir los siguientes pasos:
- Imaginar, con mucho detalle, cómo hacemos este trabajo concreto.
- Explora cómo lo hiciste la primera vez, o cómo crees que pudiste empezar a hacerlo, que indicios iniciales había. Y a partir de ahí, cómo evolucionó al trabajo actual.
- Luego introduce variaciones y pruébalas: hacer el trabajo a otra hora; en otro lugar; con otro orden; con otros instrumentos; con ilusión, comodidad, pasión; con la ayuda de personas… Deja que tu imaginación se libere y juega, no importa si no tiene sentido, sólo te lo estás imaginando.
- Al hacerlo de las diferentes manera, ¿qué conseguirías con cada una de ellas? ¿cuál puede ser la más certera, cuál menos?¿cuál más divertida o cómoda, cuál menos? ¿cuál es más importante para ti y cuál menos?.
Al realizar todo este proceso imaginativo, aparecen un abanico de posibilidades mucho más amplio del que tenías al principio. Ahora sólo tienes que elegir, ponerla en funcionamiento y así saber si tus predicciones fueron certeras o no. La práctica te ayudará a mejorar y a generar más desarrollo.
Foto por cortesía de Flickr.
|
|