29.06.11
Hace un par de días me encontré con un amigo que tras una larga conversación, me cuenta como ha vuelto a fumar después de 5 meses y medio. Se le veía triste, abatido y desilusionado. Yo por mi parte sólo pude darle ánimos “bueno, por lo menos a hora seguro que fumas menos”. El contestó con rapidez, “eso sí que es verdad”. Me contaba que las cenas con amigos, las copas y las buenas conversaciones le habían hecho volver a coger el tabaco.
En una entrevista a Rafael Nadal, hizo el siguiente comentario:
P. “Tras esa foto, sale a la pista central y se hace otra con el baloncestista Pau Gasol. ¿Qué valores unen a dos ganadores de todo como ustedes?
R. Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, como la tiene él, pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso.”
Querer ganar, se dice rápido más cuando a Nadal se le suele ver sentado desde el sofá. Hay que estar ahí y no todo el mundo lo soluciona con el mismo éxito. De hecho, no hay muchas personas que lleguen a ser números uno como Rafa.
Hoy, vía Twitter, leí un mensaje que algo así como “Muchas personas dejan pasar pequeños momentos de felicidad en la espera de encontrar el momento más alto y perfecto”. Quizás no podemos ser número 1 en tenis, pero si en tareas específicas como no fumar, jardinería, fontanería, cocina, estudio… Cómo destaca Nadal, un aspecto muy importante es querer conseguirlo pero también es muy importante cómo te gestionas, hacia dónde te diriges y cómo te auto-supervisas. Y estos aspectos se suelen dejar para otro momento y otras veces, se desconocen.
Si partimos del aspecto clave querer conseguirlo, para tener éxito es conveniente añadir más: cómo activar/hacer una serie de tareas, desactivar otras, ir con determinación en cada momento de tu vida y, saber que quieres conseguir. Una secuencia de trabajo podría ser la siguiente:
- En lo que haces, estar atento a tu objetivo y mantenerlo en mente cómo tu punto principal. Si es dejar de fumar, a parte de otras muchas cosas que puedes hacer, te puedes preparar para la próxima vez que te vayan a ofrecer un cigarro. Planificar el momento e imaginártelo superando la situación: respirar, antes de responder, pensar en las ventajas positivas que tienes el no coger un cigarro cuando te lo ofrezcan y luego decir que no, gracias.
- Organízate de forma rígida, tajante y mantente en tus metas.
- Establece claramente que quieres conseguir con ello, cómo te sentirías haciéndolo y qué te motiva a mantenerte sin fumar. Cómo sería tu estado de salud, cómo te presentas ante las personas que te rodean y cómo te sentirás sin tener que inhalar humo, ayudan a tenerlo mucho más claro el por qué lo haces.
- Supervísate continuamente: ahora que no fumo, voy bien o voy mal. Cuando tengo ansiedad de fumar, cómo lo noto, qué plan tengo para activar el no fumar y por qué lo hago…
Tarea fácil no es, pero mientras más cabos atados tengas y más personalizado en ti esté, más posibilidades de éxito puede haber.
Foto por cortesía de Flickr
21.06.11
Semanas atrás, Julia Otero entrevistó a José Antonio Marina en su programa de radio. Me gusta seguir a Marina por sus estudios sobre el cerebro y los desarrollos que provocan en las personas. He leído con anterioridad algún que otro libro de él, pero voy a centrarme en sus dos últimos relacionados con la creación de la Universidad de Padres y la investigación sobre el cerebro: la educación del talento y el cerebro infantil.
En la entrevista, Marina describe el mundo actual cómo globalizado, de una fuerte competencia, acelerado y con muchas oportunidades. Sin embargo, cada persona lo afronta de una manera diferente. Te encuentras personas que son completamente pasivas y espera que “alguien” le resuelva los problemas, mientras que otros asumen la situación y emprenden/innovan/inventan un futuro mejor.
Introduce el concepto de capital educativo. Lo que nos viene a decir Marina es que teníamos por costumbre dejar en herencia dinero o viviendas a nuestros hijos, sin embargo, con este nuevo concepto, lo que le debemos dar en herencia es una buena educación. Esto supone, según el autor, conseguir que el adolescente adquiera una serie de recursos intelectuales, emocionales, operativos y morales para resolver sus asuntos y problemas que le surjan en el día a día.
Me pareció especialmente interesante -cosa que explica muy bien en su libro “el cerebro infantil”-, es el mito o la creencia de que hay habilidades básicas que se aprenden hasta los tres años de edad y que luego no podemos aprender. Un ejemplo de esto sería saber un idioma, el carácter, la velocidad aprendizaje, etc. Esta información surge a partir de un estudio que pidió Clinton para llamar la atención de lo importante que es la educación de los hijos a una edad muy temprana. De ser muy importante, se pasó a que éstas habilidades sólo se podían aprender hasta la edad de los 3 años.
Los estudios actuales de neurociencia han demostrado que el aprendizaje dura toda la vida. Todos podemos aprender un idioma a cualquier edad, aunque a edades más tempranas se tiene más sensibilidad para aprender y si quieres mantener el acento, los 10 años debe respetarse, según afirma el autor. Sin embargo, he conocido a personas que han aprendido idiomas con acentos nativos, ya de adultos y por otro lado, también he conocido a logopedas que han hecho un trabajo excelente para acercarse mucho más al acento nativo de la región del país de habla del idioma. Por esto, es útil mantenerse abierto y comprobar todas nuestras creencias, conocimientos y convicciones. Esto nos permitirá desarrollar más.
El cerebro humano sigue reproduciendo nuevas neuronas incluso en el momento de la muerte. Nuestro cerebro no es algo que se hace y ya, sino que se desarrolla –lo más parecido a un músculo-. La plasticidad del cerebro es por tanto enorme, cuando estamos educando un niño estamos creando todas sus estructuras biológicas y mentales que se irán modificando a lo largo del tiempo.
06.06.11
“Los momentos de crisis producen una vitalidad redoblada en los hombres. O más sucintamente, quizás: los hombre sólo empiezan a vivir plenamente cuando se ven entre la espada y la pared.”
Este es un fragmento de “El libro de las ilusiones” de Paul Auster. Cómo en el libro, muchas personas sufren crisis a lo largo de sus vidas. Pérdidas de parejas e hijos, mascotas, cosas materiales de mucho valor sentimental (libros, películas, fotos…) y económico (dinero, casas, juegos…). Cada actuación tiene matices parecidos pero a su vez, todos son diferentes. Y es que no hay una perdida que sea igual a la otra, ni una que afecte de manera igual a dos personas.
Curiosamente se habla de “yo sé lo que es, porque he pasado por lo mismo” pero ha pasado por su propia crisis y ésta, para otra persona puede ser parecida, diferente o ninguna de las anteriores.
Las personas responden de diferente manera ante situaciones negativas. En casos sencillos, hay niños que se caen de sus bicis y se hacen mucho daño, sin embargo al día siguiente se suben de nuevo en la bicicleta, como si nada hubiese ocurrido. Otros niños, rechazan la bici y le cogen miedo. Tardan mucho más en recomponer la situación.
También hay niños que se quedan encerrados en el trastero. Golpean fuertemente la puerta hasta ser escuchados, y tras varias horas de lloro y golpes, consiguen ser rescatados. Algunos recuerdan la situación para tener más cuidado la próxima vez, a otros, les entra una enorme ansiedad cada vez que se encuentran en sitios pequeños cerrados, cómo los ascensores.
Cada uno de nosotros ha vivido diferentes situaciones negativas que pudieron generar una crisis pero, ¿supiste afrontarlo la siguiente vez de mejor manera?
En el libro, el personaje principal pierde en un accidente aéreo a sus dos hijos y su mujer. A partir de ese momento se hunde completamente, aislándose del mundo y comienza a tener un miedo espantoso a coger un avión. A sus seres más queridos los ha perdido en el ahí, por lo que es de suponer que genere negatividad sobre esta forma de viajar. Evita las carreteras que conducen a los aeropuertos, los aviones y todo lo relacionado con éstos.
Hay un momento en su vida que necesita volar, su solución y es tomar medicinas que le dejen dormido y con ello evitar así el problema. Cierto, pero no lo soluciona. En el viaje de vuelta, se olvida de las pastillas, estuvo a punto de dar marcha atrás, pero se dio cuenta de que tenía razones muy importantes por las que hacer el trayecto en un corto periodo de tiempo. Decidió volar, se sentía incómodo, no era fácil, conocía las posibilidades de tener un accidente, siguió las normas de aviación de manera extrema e intentó estar atento a que nada le ocurriera. El miedo estuvo en todo el viaje pero gestionó su estar ahí por una razón muy importante que tenía que hacer cuando llegara a tierra.
El miedo no se supera como si fuera una pared por la que hay que pasar por encima. El miedo se investiga y se detalla en mayor medida buscando dónde es más seguro para continuar. Efectivamente el mundo es inseguro, pero hay pequeñas partes de él, donde te puedes sentir con más seguridad. A veces las cosas pasan, pero cómo reaccionar e investigar lo ocurrido, te ayuda a tener más herramientas para solucionarlo de una forma mejor. Es aquí donde se desarrolla la persona.
02.06.11
El libro de “El zen en el arte del tiro con Arco” de Eugen Herrigel muestra como un occidental, en este caso un alemán, aprende unas enseñanzas orientales. El autor es un profesor de universidad invitado en una universidad de Japón qué, para conocer mejor la cultura japonesa, decide aprender uno de los deportes más respetados: el tiro con arco. A partir de ahí, se deja recomendar por sus compañeros de trabajo para elegir el mejor profesor de esta materia. En el libro explica cómo aprende a hacer uso del arco, pero sobre todo cómo aprende la enseñanza zen. A mi me interesó, entre otros, los siguientes puntos:
El maestro zen da muy pocas instrucciones en el uso del arco. Para comenzar, le enseño cómo lo hacia él y le dio unas premisas de partida “no debes aplicar todas sus fuerzas sino que los músculos deben estar relajados como si contemplara la acción sin intervenir en ella”.
A partir de ahí tiene que gestionar la frustración, el mantenerte dentro del ejercicio, el continuar haciéndolo, el practicar sin saber cómo se hace tensar el arco para el disparo. Tiene que experimentar diferentes formas hasta encontrar la más adecuada, la que encaje contigo mismo.
“Un gran maestro tiene que ser un gran pedagogo, si hubiera iniciado la enseñanza con los ejercicios respiratorios jamás le habría convencido de su decisiva influencia. Primero hay que naufragar en los propios intentos para luego cogerse al salvavidas que le arrojo”. El alumno sólo se centraba en manejar el arco y no en participar él mismo en el tensado del arco. La activación de la respiración te permite tensar el arco mucho mejor, pero no el maestro no se lo dijo hasta que el alumno se encontraba tan perdido, por lo mal que le salía todo, que cualquier ayuda que recibiera la iba a tomar sin cuestionar.
“El maestro no se horroriza ante los fracasos. Cuando realiza el ejercicio está la expectativa de su fracaso”. Este punto es muy importante, solemos abandonar cuando algo nos sale mal, pero que salga mal es una posibilidad hay que insistir hasta conseguirlo.
Introduce cambios en el entrenamiento: “mientras vienes a clase, debes prepararte por el camino: prepárese para lo que suceda aquí y olvídate de lo demás.” A parte de hacer uso de tu cuerpo, también necesitas un entrenamiento mental. Es decir, si voy a jugar al tenis, puedo ir calentando y practicando los ejercicios mentalmente mientras voy desde casa al campo de juego y, una vez allí, sólo me concentro en cada uno de mis movimientos y cómo puedo mejorarlos.
“El maestro es un incondicional dominio de las formas: practicar, repetir y repasar lo repetido”. La práctica del deporte o de cualquier actividad te permite mejorar y dominar mejor cualquier materia.
Toda actividad tiene un principio, un mantenimiento/ un hacer, y por supuesto, un fin. En este libro se muestra de la siguiente manera “El maestro cuando le enseña el camino al alumno tiene que dejarlo seguir sólo. Lo desprende de si mismo exhortándolo encarecidamente a ir más lejos que él, a subirse a los hombros del maestro.” Me parece una forma muy humilde de intervenir por parte del maestro.
Los productos/servicios/habilidades que creamos tienen un principio, un desarrollo y un final. En la formación, por ejemplo, se planifica un temario, clases, horas… pero, tenemos en cuenta ¿cómo irá el alumno más allá? ¿cómo puede el alumno mejorar al profesor?¿cuando se deja de ser alumno y pasa a ser profesor/alumno de si mismo?
25.05.11
Un genio por excelencia considerado por muchas personas es la persona de Leonardo Da Vinci. Pertenece a la época del Renacimiento pero su genialidad está más que viva. Si visitas el museo del Louvre en París, te encontraras el mayor número de personas alrededor de un solo cuadro: La Gioconda. Fue pintor, escultor, científico, matemático, filósofo, médico… y, al terminar de leer el libro de Fritjof Capra “La ciencia de Leonardo”, un genio investigador.
Pero ¿qué hacía para que fuera tan genial? El propio libro habla del origen histórico de la palabra genialidad como asociación a familia, al espíritu guardián de la familia, y que posteriormente se le asignó a personas que hacían cosas extraordinarias que los demás no eran capaces de hacer. Los genios hacían cosas tan especiales que se pensaba que tenían un origen divino. Tanto es así, que hoy en día todavía se discute si el genio/talento nace o se hace.
El autor resalta las siguientes genialidades de Leonardo:
- Su pasión era conocer y vivir la vida e investigar todas las cosas vivas. Intensa curiosidad y un gran entusiasmo por descubrir y comprender.
- Conectaba las observaciones e ideas procedentes de diferentes disciplinas. Buscaba explorar el espectro completo de los fenómenos naturales, esto le permitía ir mucho más allá de lo que lo hizo cualquier persona de su época.
- Era una persona muy confiada en sí mismo. Estudiaba con mucha atención hasta el más mínimo detalle todos los aspectos del problema, esto le daba seguridad en lo que hacía. Tenía plena conciencia de que su genio y habilidad eran únicos, pero sin ninguna arrogancia.
- Tenía una extraordinaria compasión por el sufrimiento de la gente y los animales. De hecho, se dice que compraba pájaros en los mercados para luego soltarlos al vuelo.
- Mantenía una intensa concentración durante períodos muy prolongados. En estos momentos se mantenía completamente aislado. ¿meditando? ¿pensando? ¿reflexionando?
- Capacidad de recordar grandes cantidades de información como un todo coherente.
- Tener un sólido conocimiento de las formas vivas, así como en la comprensión intelectual de su naturaleza intrínseca y de sus principios subyacentes.
- Tener/ser arte (habilidad), ciencia (conocimiento) y fantasía o imaginación creativa.
- Era convincente, persuasivo con su obra, ante la viabilidad y la consistencia de sus diseños.
- Le impresionaba el movimiento de las cosas. De dónde venían, hacia donde iban, como se transformaban… De tal manera que se podía pasar horas mirando pájaros en su vuelo para intentar reproducir una máquina que permitiera al hombre volar.
Una anécdota que recoge gran parte de estos puntos aparece en el libro de Capra diciendo lo siguiente ” durante las largas horas que pasaba en los establos de los Sforza dibujando caballos purasangre del natural, diseñó y esbozó también un establo modelo que comprendía líneas automáticas de provisión de forraje y agua, así como desagües para el abono líquido, que veinticinco años después constituiría la base de los establos de los Medici. Cualquiera que fuera el tema que le ocupara, las innovaciones técnicas nunca estaban lejos de su mente.”
Un libro muy recomendable para analizar cómo hace Leonardo su pensamiento sistémico y sobre todo, inspirador para comprender su investigar por el disfrute de la vida, por la pasión de conocer como funcionan las cosas que te rodean, más que investigar por el puro interés…Es un claro ejemplo de trabajar el espíritu de la investigación.
24.05.11
“Si se echa una rana a una olla con agua hirviendo, ésta salta inmediatamente hacia fuera.En cambio, si inicialmente en la olla ponemos agua a temperatura ambiente y echamos una rana, ésta se queda cómodamente dentro de la olla.Si a continuación, comenzamos a calentar el agua poco a poco, la rana no reacciona bruscamente sino que se va acomodando a la nueva temperatura del agua hasta morir hervida”.
Las metáforas ayudan y explican, en parte, una situación o experiencia. A partir del hecho de la rana, se ha explicado cómo determinadas personas no han visto venir la crisis económica actual. Así, por ejemplo, en el sector inmobiliario, las personas compraban las viviendas a un precio cada vez más elevado mientras que las empresas no paraban de construir. Sin embargo, llegó el día que no se compró y muchas empresas entrando en quiebra. Lo importante era construir, hasta que el agua hirvió.
En determinados casos, es útil abordar así un problema –sobre todo si es muy complicado – siguiendo un proceso parecido al de la rana hirviendo. Se toma el problema y, en vez de trabajar directamente con él, se acomoda a la persona, dejando para después la situación difícil y se investiga todo lo que hay alrededor del problema, para que cómodamente salgan posibles soluciones y poder actuar en consecuencia.
Hace poco escuche por la radio muy buenas reflexiones sobre la novela Sunset Park de Paul Auster. Para mí, el Sr. Auster narra la historia en términos de la metáfora de la rana y la olla hervida. Habla de historias de cada uno de los personajes de la novela que vive en un edificio de Sunset Park, Nueva York. Te sumerges en la novela conociendo la vida de cada uno de ellos por separado. Vida muy similar a la tuya o experiencias que te han podido pasar a ti, o que tienes a conocidos a los que les ha ocurrido situaciones parecidas. Sin embargo, viven sin pagar alquiler en viviendas que no son suyas… Y esto te hace entrar poco a poco en un mundo nuevo, del que inicialmente no tendría nada que interés, pero que ahora está lleno de posibilidades… Disfruté mucho con la novela, de hecho ya voy por la siguiente.
La inspiración para solucionar problemas está en muchos sitios… una de ellas puede estar ahí, en el alrededor.
18.05.11
“El gato se limitó a sonreír al ver a Alicia. –¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?
Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato.
-¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia.
-Entonces, da igual la dirección -dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…!
-¡Gracias! añadió Alicia.
-¡Ah!, dijo el gato: ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina en la vida sin haber pisado en falso muchas veces.!” Alicia en el país de las maravillas
Esta semana ha sido el 75 aniversario del metro de Moscú. Esto me recordó que hace muy poco que estuvimos allí para visitar la ciudad. El metro es un centro turístico maravilloso, muchas estaciones eran verdaderas obras de arte, además nos pareció muy efectivo, trenes rápidos –no hacía falta reloj, llegaban en muy poco tiempo-, barato, iluminación tradicional pero limpio y con un buen mantenimiento. Sin embargo, no fue nada fácil moverse a través de sus estaciones.
Antes de comenzar el viaje, preparamos los planos del metro para conocer y manejarnos en él. Parte de los planos que llevamos no sirvieron para nada, y ahí llego la primera dificultad, la información estaba sólo en letras latinas y no en cirílico. Esto dio lugar a que no entendiéramos en que estación estábamos y a que estación debíamos ir.
Segundo, no nos dimos cuenta de que había indicaciones en el centro del pasillo de la estación que nos decían hacía qué estación o lugar ir.
Tercero, dentro de una misma estación había diferentes paradas de metro y a su vez, tenían nombres diferentes en función de la línea que pasara por ella. Esto nos perdió más todavía. En el metro de Madrid, por ejemplo, aunque pasen diferentes líneas, la estación de metro tiene el mismo nombre.
Nos sentimos muy perdidos. Pensábamos que los metros estaban configurados de tal manera que fuese fácil ir de un sitio a otro. Estábamos en un contexto muy diferente al acostumbrado y queríamos que todo fuera igual de fácil. ¿Qué medidas tomamos?
Cuando quieres ir a un sitio, tienes que saber dónde estás y a partir de ahí buscar un sentido de dirección hacia dónde quieres ir. En nuestro caso para saber en qué estación estábamos, tuvimos que descubrir cuál era la próxima estación de la línea. Esto nos daba un sentido de dónde ir y poder contar el número de paradas. Además fue muy importante reconocer la palabra “salida” para salir de la estación o buscar la dirección correcta.
Otra posibilidad es preguntar a una persona. Aquí el idioma es un problema adicional, pero la simpatía, un plano y la señalización, todo el mundo entiende. Afortunadamente hay siempre una mujer responsable de las escaleras mecánicas que tiene un plano de señalización del metro. También ocurrió que se nos acercó un chico en un muy buen inglés, para explicarnos como ir de una estación a otra, como en el metro de Nueva York. Pero esto último sólo nos ocurrió una vez, justo cuando conocíamos el camino.
¿En que otros aspecto de nuestra vida nos podemos sentir perdidos y cómo actuamos? Lo desconocido puede generar miedo pero también puede ser un reto para mejorar y desarrollarte. El metro de Moscú ha dejado de ser desconocido para nosotros, aunque “pisamos muchos pasos en falso”…
28.04.11
Julio Lozano es un joven de Elche que se dedica a diseñar coches para Renault en París. Y no cualquier tipo de coche, sino prototipos para el futuro: los concept cars. El artículo de El País atrajo todo mi interés.
Evidentemente este chico tiene un talento especial para el diseño de coches, ya que de otra forma, nunca le hubiesen contratado. ¿Qué hace para tener el talento de trabajar diseñando coches para Renault? ¿Cómo ha aprendido este talento? ¿Cómo sigue desarrollando ese talento? ¿Cómo podemos utilizar este ejemplo para inspirarnos en desarrollar nuestro talento y por tanto, desarrollarnos cómo personas?
En el proceso intervienen los siguientes elementos:
Primero. Elegir un talento o una habilidad que te gustaría mejorar y practícala. Esto te permitirá darte cuenta que vas introduciendo pequeños cambios adaptándote a las circunstancias.
“Me tienes que dibujar un coche cada día” le dijo la madre al niño con 8 años para que no estuviera ocioso. Vio en el niño un interés especial en el dibujo de coches. Así es como Lozano comienza a desarrollar su imaginación en relación a los coches.
Segundo. Entrena, entrena y repite el entrenamiento.
Él comenzó a diseñar coches con 8 años cada día diseña uno nuevo, imaginaros cuantas veces lo ha repetido… Hoy tiene 31.
Tercero. Aprende de cada repetición: cómo se puede hacer mejor, más cómodo y con mayor significado para ti.
Lozano no sólo siguió dibujando coches, sino que se licenció en Diseño Industrial e hizo dos posgrados, en Barcelona y Londres.
Cuarto. Inspírate en el trabajo de los demás y en tu propia forma de desarrollar tu trabajo.
En el artículo comenta que hace uso de su imaginación para diseñar, de hecho, se inspiró en el esprintar de un atleta para hacer el prototipo del coche que aparece en la imagen. “Lo importante es estar al día de las nuevas tendencias”. Se inspira en el material deportivo, edificios de Zaha Hadid, Norman Forster o Jean Nouvel y grafitis de Banksy.
Me parece un Miguel Ángel del siglo XXI. Curiosamente pronostica que, en las tendencias de cómo serán los coches del futuro, está la adaptación y la integración con la propia persona. ¿Se podrá modelar un coche a la medida de las necesidades de la personas? Me parece todo un reto.
Otro ejemplo de esta secuencia sería el trabajo en este blog: primero, investigar y desarrollar a la persona mediante ejemplos claros y sencillos; segundo, repetir semanalmente textos en el blog, lo cuál me permite estar muy atento a los desarrollos; tercero, enseñar y aprender de experiencias e investigaciones semanales; y cuarto, me inspiro en lo que me rodea y, principalmente, en los modelos de DBM® -de hecho, el que esté familiarizado con ellos, podrá identificar el modelo aplicado en este post-.
Foto por cortesía de Flickr.
18.04.11
Visita a las pinturas rupestres en el abrigo de La Sarga. Carlos – el guía – tuvo la amabilidad de enseñarnos y explicarnos todas las pinturas que hace miles de años que el hombre pintó. Es difícil saber por qué se pintaron y para qué. ¿Las pintaron para qué nosotros las viéramos?
Después de explicarnos las interpretaciones actuales de estas pinturas, Carlos hizo una aportación muy interesante: -Os recomiendo volver dentro de unos años a visitar estas pinturas. Puede que la interpretación que ahora os he dado no sea válida en un futuro, ya que queda una parte del abrigo por limpiar y esto puede cambiar todo lo que os he contado hasta ahora.-
Fue muy honrado y, a su vez, abrió la posibilidad de que en un futuro se explicara, con otros motivos, el por qué se pintaron y para qué se pintaron. Con demasiada frecuencia me encuentro con explicaciones cerradas y únicas, 100% seguras de que algo ocurrió de una manera concreta y sólo pudo ser de esta manera. Sin embargo, el mundo que nos rodea no funciona de esta manera, las cosas, las situaciones y nosotros cambiamos cada día. Es muy útil mantenerlo abierto a diferentes posibilidades, interpretaciones y desarrollos a lo largo del tiempo. He tomado la visita a La Sarga, como ejemplo de posibilidades de cambio continuo en el tiempo y más, su posible interpretación.
También cambian las interpretaciones en función de las personas y el lugar en el que la persona se encuentre. Como ejemplo, hace ya algunos años, visitando el Museo Vaticano en Roma, hubo un momento que miré por la ventana hacia un patio interior donde había diferentes guías explicando a sus grupos las maquetas de las diferentes pinturas que se iban a encontrar dentro de la Capilla Sixtina. El motivo de hacerlo allí era debido a que dentro de la capilla se debía mantener silencio.
Me incorporé a un grupo, de forma disimulada, para escuchar al guía. Me pareció tan interesante lo que contaba, que decidí escuchar al siguiente guía. Curiosamente la explicación era bastante diferente a la primera. Esto me sorprendió bastante, yo hubiese pensado que la explicación primera iba a coincidir con la segunda y ésta a su vez con un libro de historia, como el que utilizaba en mis estudios -que, por cierto, sólo daba una interpretación-. Decidí seguir probando, me divertía escuchando diferente explicaciones, luego las escuché en diferentes idiomas. Todas eran diferentes, había rasgos comunes pero poco más.
Mi curiosidad fue a más, hasta que llegó el momento que decidí entrar en la Capilla. Fue una de las mayores maravillas que he visto nunca y aquel momento fue único, nunca he vuelto a sentir algo así. De hecho, posteriormente he vuelto a entrar y no he tenido el mismo sentir. Cada emoción tiene su momento y las emociones posteriores se pueden tener de forma diferente.
Las situaciones, las cosas y nosotros mismos, estamos en continuo cambio y cada vez percibimos lo que nos rodea de forma diferente. Cambiamos y percibimos cosas nuevas/iguales/diferentes con nuestro desarrollo. Una forma en que podamos percibir más de lo que nos rodea es a través de investigar diferentes posibilidades, cómo con las historia de los guías, por ejemplo.
15.04.11

De vez en cuando aparecen noticias curiosas que se propagan como la espuma por todos los periódicos posibles. Una de las últimas fue el Informe de la OCDE sobre la duración de la jornada laboral en los diferentes países. El País titula “Trabajemos como alemanes”. Efectivamente, el informe indica que en Alemania se trabaja menos horas que en España.
En España hay tópicos de que se trabaja poco, de echar la siesta, de “3 mirando lo que uno está haciendo” – sobre todo muy frecuente en aquellos que hicimos el servicio militar-, de no nos podemos ir hasta que no se haya ido el jefe, etc.
Más allá de estos tópicos y entrando en más detalle de cómo hacemos cualquier tarea, resulta que a veces, no tenemos muy en cuenta la variable tiempo. Tenemos que hacer una tarea, la hacemos y punto. Si no hay suficiente tiempo, nos quedamos hasta el final. Pero eso no implica que seamos más productivos.
En el mundo de la empresa aparecen ejemplos de este tipo en diferentes sectores. En el calzado, por ejemplo, si no daba tiempo a terminar una partida concreta de producir zapatos en 8-10 horas, la persona continuaba hasta las 12-14 horas, sin más. A veces se cobraban incluso como horas extras, lo cual hacía que la persona permaneciera más tiempo en el trabajo. Permanecer más tiempo tiene el añadido de que la persona se cansa y rinde menos por hora trabajada.
Aquí es donde radica la diferencia con algunas empresas alemanas. El factor tiempo es muy importante por lo que la tarea encomendada debe hacerse dentro del tiempo establecido. Es más, conozco alguna, donde en la hora del desayuno nadie coge el teléfono y eso no es un problema. Ser muy efectivo en un momento concreto también requiere un descanso. Ambos deben ser compatibles.
Os propongo el siguiente ejercicio, probar que ocurre y que variación produce en vuestro día a día al planificar la tarea que vais a hacer e incluir el espacio y el tiempo necesario para ello. Por ejemplo, voy a escribir un mail en 5 minutos. Hacedlo y comprobar después cómo ha ido. Si necesitáis más tiempo del planificado, investigar que ha ocurrido y cómo has planificado. ¿Qué y cómo os habéis sentido al hacerlo de esta manera? ¿habéis obtenido un beneficio añadido? ¿podéis de esta manera dedicar más tiempo a cosas que os gustan, que queréis hacer o que necesitáis hacer?
Foto por cortesía de Flickr.
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