20.01.13
El 25 aniversario de la revista National Geographic realiza una edición especial con una pregunta “Por qué exploramos”. Hay cómo momentos en nuestra vida dónde “en teoría” está muy justificado. Los niños necesitan explorar para conocer lo que les rodea y así poder aprender, copiar, imaginar, utilizar, disfrutar, experimentar, saber, sentir…
La mayoría de las personas seguimos explorando a lo largo de nuestra vida. Hay una obsesión clara por conocer más: visitar otros lugares del mundo, escalar montañas, bucear, navegar por los mares, viajar al espacio… pero también explorar en uno mismo.
¿Por qué exploramos hacia nuestro interior? ¿Por qué queremos saber cómo nos comunicamos, nuestros miedos, seguridades, deseos, anhelos, virtudes, defectos…?
Pues de la misma manera que los exploradores buscaban subir al Everest, para conocer más de uno mismo y estar en mejor situación ante la vida, los amigos, el trabajo… Leí hace poco que “sólo la fruta madura tiene un buen sabor”. La exploración y el desarrollo de la persona debe estar dirigido a “una maduración”, siguiendo con la misma metáfora.
Claro, la siguiente pregunta que se me viene a la cabeza es ¿Cómo explorar? Y luego ¿Qué explorar? Necesitamos una metodología y una tecnología especifica que nos ayude a explorar mejor qué, dónde y cuándo lo queramos hacer.
El hombre siempre ha creado tecnologías específicamente materiales para mejorar: GPS, la brújula, los mapas, guías en las estrellas, ropas de abrigo y buceo, barcos, vehículos, aviones, naves espaciales, microscopios, telescopios…
Sin embargo, para viajar al interior de uno mismo, a su conocimiento, las tecnologías son más difíciles de detallar. En el artículo de la revista resaltan la capacidad de pensar imaginativamente. La imaginación como punto clave para aumentar la curiosidad, crear nuevas posibilidades y permanecer abierto a lo que ocurre alrededor de uno mismo.
En mi experiencia, lecturas y hablando con muchas personas, hacían referencia a cómo poder ver en su mente una situación concreta y a partir de ahí, poder seguir unos pasos cómo siguen:
- Imaginar
- Ralentizar la situación para ver lo que ocurre en cada momento
- Mantener el espíritu de curiosidad, de juego, de asombro de maravillarse
- Establecer hipótesis, ¿Si ocurriera esto que pasaría? Y ¿Esto otro? ¿Esto otro?
- Probar, comprobar, notar lo que ocurre, sientes o piensas
- Toma riesgos en tu imaginación: ¿Qué sería imposible que ocurriera?¿Cómo puede estar relacionado esto con el polo norte, hormiga o Indonesia?
- Evaluar: me vale, disfruto, es útil, estoy cómodo … si no es así vuelta a imaginar
Seguir estos pasos es una tecnología para ir dentro de nuestro más allá, cómo un iPod que nos permite escuchar que queremos, nos gusta y necesitamos en este momento. Por ejemplo, ahora la banda sonora de Titanic… soñar, crear un mundo posible y disfrutar…
Pd: Foto de la muralla de China no transitable por los turistas. Hay un más allá.
01.11.11
Albert me envió un escrito muy interesante sobre dos de los innovadores actuales más conocidos: Ferran Adrià y Steve Jobs. Ambos son noticias por su desaparición, uno por su restaurante – El Bulli – y Jobs, por su propia persona.En su estudio explicaba que un criterio fundamental para innovar era generar un foco, es decir, prestar atención a un aspecto o situación concreta tanto de un producto (tecnología/cocina) como de un servicio (atención al cliente) para analizar cada uno de los atributos del mismo. Deshacer el puzzle para luego volver a montarlo en una nueva dimensión.
Si vamos más al detalle de posibilidades de innovar, se puede seguir los siguientes pasos:
- Cogemos un producto y estudiamos dentro de él que se puede mejorar, es decir, que componentes puede ser modificados que den a una mejora. Es importante aquí abrir el abanico de posibilidades de mejora.
- De la variedad de productos obtenidos, analizar tanto sus usos posibles como los contextos –lugares y momentos – donde se pueden aplicar, ¿qué cambios son necesarios para que sea innovador?
- Comprobar si la innovación resultante es válida para lo que se quiere hacer, si funciona mejor – es efectiva- y si es atractiva o agradable para las personas que van a hacer uso de ella.

La última innovación por la que pagué fue una fotografía. Me explico, normalmente cuando vas a realizar una visita turística a una ciudad o conjunto de monumentos, pueden existir fotógrafos que hacen fotografías durante una visita, para luego vendértelas. Generalmente no suelo comprar estas fotos, de hecho llevo cámara así que no tengo ningún interés.
Esta vez el fotógrafo hizo algo diferente. Hizo una innovación no en el producto –la fotografía- sino en cómo hacerla y cómo llamar la atención hacia el producto. Cambió un componente: la cámara de fotos. En vez de tomar una cámara último modelo y de mejor calidad posible, tomó una cámara antigua de carrete tal y cómo aparece en la foto. Además, intencionadamente parecía la cámara de juguete con lo que la mayoría pensamos que las fotos no iban a salir bien.
Al poco tiempo, tras la visita de otra parte de la ciudad, aparece el fotógrafo con las fotos. Con toda mi incredulidad fui hacia él y busqué la mía. Él ya lo hizo por mi y al verla, no sólo salió perfecta, sino que también salía mi cara diciendo: -es imposible que salga la foto-.
El resultado de la innovación no sólo fue válida y efectiva, sino que generó una atracción en mi, que me llevó a la compra. Dentro del autobús comprobé que otros muchos habían pensando lo mismo que yo.
Hay grandes innovaciones que aparecen en los periódicos, pero también muchas otras están al alcance en nuestro día a día. ¿Qué parte de nuestra vida debe ser innovada?¿podemos sentirnos innovadores e ir cambiando lo que nos ocurre de forma válida, efectiva y atractiva?
12.09.11

“Dos alpinistas encuentran en los montes canadienses un oso. El primer alpinista reacciona rápidamente, se quita sus pesadas botas de montaña y se pone unas zapatillas de correr.
¿Qué haces? – le preguntó su compañero - Con eso no llegarás muy lejos.
El alpinista le dijo: ¡es suficiente con que yo sea más rápido que tú!”
Las vacaciones requieren muchas veces ser planificadas – a donde voy, qué llevo, qué veo, qué leo, a quien visito… – luego disfrutadas y finalmente añoradas – a muchos la primera respuesta que le sale al volver es “CORTAS”.
Afortunadamente las vacaciones son “cortas” en comparación a todo el año trabajado. Sin embargo, si todo el año fuera vacaciones, el planteamiento sería totalmente diferente. Pensadlo: estar todo el año de vacaciones, estar dos años de vacaciones, estar 5 años de vacaciones y sólo de vacaciones.
Al finalizar las vacaciones resulta muy útil incorporar a la rutina habitual, aquellos momentos de disfrute y satisfacción: “un pequeño momento de vacaciones del día”. Es decir, planificar y hacer a lo largo de la semana aquello que poco a poco dejarías para las próximas vacaciones: leer, ir alguna tarde de la semana a montar en bici, buscar sitios para mirar las estrellas del firmamento, viajar…
Activar cosas disfrutables, te permite cambiar de “zapatillas” como mostraba la historia al principio. Haz el siguiente ejercicio: piensa a lo largo de las vacaciones realizadas y céntrate en aquellos momentos que te hizo disfrutar, apúntalo en un papel, móvil, agenda, etc. Ponlo en marcha, paso a paso, en pequeños momentos del día y verás que hay más que se puede hacer en el presente.
02.08.11
Estamos en un mundo dónde cada vez hay más cambios. Entre ellos destacaría:
Demografía, no paramos de crecer a nivel mundial, la esperanza de vida es cada vez mayor y tenemos familias muy diferentes a nuestros padres –divorcios, bodas, bebes fuera del matrimonio, no vamos más tarde de casa de nuestros padres…-.
Complejidad del saber y tecnología. Continuamente tenemos que aprender nuevos avances en aplicaciones, nuevos aparatos tecnológicos y una fuerte revolución de las redes sociales: blogs, facebook, twitter, tuenti…
Ecología, nos preocupamos más por nuestro entorno y queremos cuidarlo, tanto cuando compramos como con la basura que generamos.
Enormes deudas tanto a nivel personal –hipotecas, principalmente- como a nivel de empresa y sobre todo el Estado- ahora con el ejemplo de la deuda de EEUU-. Éstas pueden incidir en el tipo de decisiones que tomemos.
Vivimos en un mundo mucho más complejo, de mayor tamaño -te puedes comprar un traje a medida en la China-, de fuerte interrelación -a través de redes sociales, móvil, email, blog…- y un aumento de la velocidad de las operaciones comerciales. Esto hace generar estructuras tipo red, de tal forma que lo que haga una persona, o una empresa, puede afectar o incidir en un abanico de personas muy dispares en todo el mundo –un ejemplo más del llamado “efecto mariposa”-.
¿Cómo nos afecta esto en nuestro día a día? Entre otras cosas, no podemos saber todo lo que deberíamos saber para tomar decisiones acertadas. No sabemos, por ejemplo, cuando va a terminar la crisis. Lo que hacemos es escuchar opiniones de unos y de otros, para hacernos una idea. Igual que un detective ante un caso de asesinato que, mediante las pistas o indicios, tiene que resolver el caso. Habrá personas más hábiles y que perciban más de lo que está ocurriendo, con lo cual serán más certeros y otras, que lo son menos, igual que los detectives.
Por ello, tenemos que desarrollar nuevas formas de pensar, hacer y sentir que nos permitan dirigirnos hacia el futuro de forma activa y generar nuevas alternativas.
De la misma manera, las empresas deben cuestionar sus componentes del sistema de dirección como la estrategia, las estructuras, los objetivos, los procesos, la cultura, la toma de decisiones, la solución de problemas, etc.
Pasamos de un mundo constituido por máquinas y herramientas -para solucionar un aspecto concreto cuando algo falla-, a un mundo complejo con nuevos recursos y conocimientos especiales de las personas dónde todo está interrelacionado y dónde no existe un único problema y una única solución, sino múltiples.
También, pasamos de un mundo gobernado por las leyes del dinero y comercio a quizás, un mundo con información, conocimientos, investigaciones, complejidad y dinámica dónde las leyes del ayer ya no son válidas para el hoy.
Necesitamos empresas y personas que aprovechen las estructuras tipo complejo e interrelacionado para hacer que las cosas sean más probables que ocurran, más que establecer leyes o ideas fijas de funcionamiento.
Ahora vacaciones…
Foto por cortesía de Flickr Josome1
25.07.11
Hay teorías de grandes científicos que a veces no entendemos, no sabemos para qué sirven y otras, no sabemos cómo se aplican o cómo nos pueden afectar a nuestro día a día. Veamos una de ellas.
Edward Lorenz, matemático y meteorólogo, acuño el término efecto mariposa, en su estudio de las predicciones sobre el tiempo. En Wikipedia podemos encontrar la siguiente explicación:”el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo”.
En principio la frase no tiene mucho sentido, ¿cómo puede una mariposa provocar un Tsunami? El Tsunami es tan grande, con unos efectos tan devastadores que poco tiene que ver con una pequeña mariposa. Sin embargo, Lorenz se dio cuenta que pequeños cambios meteorológicos pueden cambiar completamente las predicciones que él hacía sobre el tiempo. El clima es un sistema caótico, dónde las predicciones sólo se pueden hacer para algunas horas y cómo mucho para algún día.
Esto va mucho más allá, muchos de nosotros tenemos en mente que grandes cambios en nuestras vidas generan fuertes efectos en nosotros. El nacimiento de nuestros hijos, la muerte de un familiar cercano, comenzar un nuevo trabajo… son grandes eventos que generan grandes cambios. A su vez, pequeños cambios generan pequeños efectos. Cambiar de pasta de dientes, puede provocar un pequeño cambio en el olor en nuestra boca, por ejemplo.
Sin embargo, nosotros también estamos dentro de un sistema caótico, lleno de cambios e incertidumbre, de tal manera que pequeños cambios pueden generar cambios importantes en nuestras vidas y en la vida de los demás, el efecto mariposa. Pensémoslo, ¿cuáles han sido los pequeños detalles que hemos hecho para ser más feliz?¿no ha sido ese detalle de tu pareja el que te ha sentido bien, muy bien?¿qué valoras más un trabajo realizado o un trabajo realizado teniendo en cuenta hasta el último detalle en su terminación?
Por tanto, no esperes hacer grandes cambios, quizás son demasiado difíciles. Comienza, cómo el efecto mariposa, con pequeños detalles tanto a nivel de pareja, familia, amistades y trabajo. Verás con el tiempo el gran efecto que puede generar en los demás y en ti mismo. Nikola Tesla lo expresó en “Yo y la energía” de la siguiente manera:
“Un día de invierno, me las arreglé para subir una montaña escarpada, en compañía de otros chicos… Nos divertimos lanzando bolas de nieve que rodaban a cierta distancia, juntando más o menos nieve e intentando superarnos unos a otros en este excitante deporte. De repente, vimos una bola que iba más allá del limite, fue adquiriendo unas dimensiones enormes hasta que alcanzó el tamaño de una casa y se hundió estruendosamente en el valle con una fuerza que hizo temblar la tierra. Miré embelesado, incapaz de comprender lo que había ocurrido. Semanas después, la imagen de la avalancha seguía ante mis ojos y yo me maravillaba por cómo algo tan pequeño podía crecer hasta alcanzar un tamaño tan inmenso.”
Foto por cortesía de Flickr.
29.06.11
Hace un par de días me encontré con un amigo que tras una larga conversación, me cuenta como ha vuelto a fumar después de 5 meses y medio. Se le veía triste, abatido y desilusionado. Yo por mi parte sólo pude darle ánimos “bueno, por lo menos a hora seguro que fumas menos”. El contestó con rapidez, “eso sí que es verdad”. Me contaba que las cenas con amigos, las copas y las buenas conversaciones le habían hecho volver a coger el tabaco.
En una entrevista a Rafael Nadal, hizo el siguiente comentario:
P. “Tras esa foto, sale a la pista central y se hace otra con el baloncestista Pau Gasol. ¿Qué valores unen a dos ganadores de todo como ustedes?
R. Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, como la tiene él, pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso.”
Querer ganar, se dice rápido más cuando a Nadal se le suele ver sentado desde el sofá. Hay que estar ahí y no todo el mundo lo soluciona con el mismo éxito. De hecho, no hay muchas personas que lleguen a ser números uno como Rafa.
Hoy, vía Twitter, leí un mensaje que algo así como “Muchas personas dejan pasar pequeños momentos de felicidad en la espera de encontrar el momento más alto y perfecto”. Quizás no podemos ser número 1 en tenis, pero si en tareas específicas como no fumar, jardinería, fontanería, cocina, estudio… Cómo destaca Nadal, un aspecto muy importante es querer conseguirlo pero también es muy importante cómo te gestionas, hacia dónde te diriges y cómo te auto-supervisas. Y estos aspectos se suelen dejar para otro momento y otras veces, se desconocen.
Si partimos del aspecto clave querer conseguirlo, para tener éxito es conveniente añadir más: cómo activar/hacer una serie de tareas, desactivar otras, ir con determinación en cada momento de tu vida y, saber que quieres conseguir. Una secuencia de trabajo podría ser la siguiente:
- En lo que haces, estar atento a tu objetivo y mantenerlo en mente cómo tu punto principal. Si es dejar de fumar, a parte de otras muchas cosas que puedes hacer, te puedes preparar para la próxima vez que te vayan a ofrecer un cigarro. Planificar el momento e imaginártelo superando la situación: respirar, antes de responder, pensar en las ventajas positivas que tienes el no coger un cigarro cuando te lo ofrezcan y luego decir que no, gracias.
- Organízate de forma rígida, tajante y mantente en tus metas.
- Establece claramente que quieres conseguir con ello, cómo te sentirías haciéndolo y qué te motiva a mantenerte sin fumar. Cómo sería tu estado de salud, cómo te presentas ante las personas que te rodean y cómo te sentirás sin tener que inhalar humo, ayudan a tenerlo mucho más claro el por qué lo haces.
- Supervísate continuamente: ahora que no fumo, voy bien o voy mal. Cuando tengo ansiedad de fumar, cómo lo noto, qué plan tengo para activar el no fumar y por qué lo hago…
Tarea fácil no es, pero mientras más cabos atados tengas y más personalizado en ti esté, más posibilidades de éxito puede haber.
Foto por cortesía de Flickr
25.05.11
Un genio por excelencia considerado por muchas personas es la persona de Leonardo Da Vinci. Pertenece a la época del Renacimiento pero su genialidad está más que viva. Si visitas el museo del Louvre en París, te encontraras el mayor número de personas alrededor de un solo cuadro: La Gioconda. Fue pintor, escultor, científico, matemático, filósofo, médico… y, al terminar de leer el libro de Fritjof Capra “La ciencia de Leonardo”, un genio investigador.
Pero ¿qué hacía para que fuera tan genial? El propio libro habla del origen histórico de la palabra genialidad como asociación a familia, al espíritu guardián de la familia, y que posteriormente se le asignó a personas que hacían cosas extraordinarias que los demás no eran capaces de hacer. Los genios hacían cosas tan especiales que se pensaba que tenían un origen divino. Tanto es así, que hoy en día todavía se discute si el genio/talento nace o se hace.
El autor resalta las siguientes genialidades de Leonardo:
- Su pasión era conocer y vivir la vida e investigar todas las cosas vivas. Intensa curiosidad y un gran entusiasmo por descubrir y comprender.
- Conectaba las observaciones e ideas procedentes de diferentes disciplinas. Buscaba explorar el espectro completo de los fenómenos naturales, esto le permitía ir mucho más allá de lo que lo hizo cualquier persona de su época.
- Era una persona muy confiada en sí mismo. Estudiaba con mucha atención hasta el más mínimo detalle todos los aspectos del problema, esto le daba seguridad en lo que hacía. Tenía plena conciencia de que su genio y habilidad eran únicos, pero sin ninguna arrogancia.
- Tenía una extraordinaria compasión por el sufrimiento de la gente y los animales. De hecho, se dice que compraba pájaros en los mercados para luego soltarlos al vuelo.
- Mantenía una intensa concentración durante períodos muy prolongados. En estos momentos se mantenía completamente aislado. ¿meditando? ¿pensando? ¿reflexionando?
- Capacidad de recordar grandes cantidades de información como un todo coherente.
- Tener un sólido conocimiento de las formas vivas, así como en la comprensión intelectual de su naturaleza intrínseca y de sus principios subyacentes.
- Tener/ser arte (habilidad), ciencia (conocimiento) y fantasía o imaginación creativa.
- Era convincente, persuasivo con su obra, ante la viabilidad y la consistencia de sus diseños.
- Le impresionaba el movimiento de las cosas. De dónde venían, hacia donde iban, como se transformaban… De tal manera que se podía pasar horas mirando pájaros en su vuelo para intentar reproducir una máquina que permitiera al hombre volar.
Una anécdota que recoge gran parte de estos puntos aparece en el libro de Capra diciendo lo siguiente ” durante las largas horas que pasaba en los establos de los Sforza dibujando caballos purasangre del natural, diseñó y esbozó también un establo modelo que comprendía líneas automáticas de provisión de forraje y agua, así como desagües para el abono líquido, que veinticinco años después constituiría la base de los establos de los Medici. Cualquiera que fuera el tema que le ocupara, las innovaciones técnicas nunca estaban lejos de su mente.”
Un libro muy recomendable para analizar cómo hace Leonardo su pensamiento sistémico y sobre todo, inspirador para comprender su investigar por el disfrute de la vida, por la pasión de conocer como funcionan las cosas que te rodean, más que investigar por el puro interés…Es un claro ejemplo de trabajar el espíritu de la investigación.
18.05.11
“El gato se limitó a sonreír al ver a Alicia. –¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí?
Eso depende en gran medida de adónde quieres ir, -dijo el Gato.
-¡No me importa mucho adónde…! –dijo Alicia.
-Entonces, da igual la dirección -dijo el Gato. Añadiendo: ¡Cualquiera que tomes está bien…!
-¡Gracias! añadió Alicia.
-¡Ah!, dijo el gato: ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante, añadiendo: ¡…Nadie camina en la vida sin haber pisado en falso muchas veces.!” Alicia en el país de las maravillas
Esta semana ha sido el 75 aniversario del metro de Moscú. Esto me recordó que hace muy poco que estuvimos allí para visitar la ciudad. El metro es un centro turístico maravilloso, muchas estaciones eran verdaderas obras de arte, además nos pareció muy efectivo, trenes rápidos –no hacía falta reloj, llegaban en muy poco tiempo-, barato, iluminación tradicional pero limpio y con un buen mantenimiento. Sin embargo, no fue nada fácil moverse a través de sus estaciones.
Antes de comenzar el viaje, preparamos los planos del metro para conocer y manejarnos en él. Parte de los planos que llevamos no sirvieron para nada, y ahí llego la primera dificultad, la información estaba sólo en letras latinas y no en cirílico. Esto dio lugar a que no entendiéramos en que estación estábamos y a que estación debíamos ir.
Segundo, no nos dimos cuenta de que había indicaciones en el centro del pasillo de la estación que nos decían hacía qué estación o lugar ir.
Tercero, dentro de una misma estación había diferentes paradas de metro y a su vez, tenían nombres diferentes en función de la línea que pasara por ella. Esto nos perdió más todavía. En el metro de Madrid, por ejemplo, aunque pasen diferentes líneas, la estación de metro tiene el mismo nombre.
Nos sentimos muy perdidos. Pensábamos que los metros estaban configurados de tal manera que fuese fácil ir de un sitio a otro. Estábamos en un contexto muy diferente al acostumbrado y queríamos que todo fuera igual de fácil. ¿Qué medidas tomamos?
Cuando quieres ir a un sitio, tienes que saber dónde estás y a partir de ahí buscar un sentido de dirección hacia dónde quieres ir. En nuestro caso para saber en qué estación estábamos, tuvimos que descubrir cuál era la próxima estación de la línea. Esto nos daba un sentido de dónde ir y poder contar el número de paradas. Además fue muy importante reconocer la palabra “salida” para salir de la estación o buscar la dirección correcta.
Otra posibilidad es preguntar a una persona. Aquí el idioma es un problema adicional, pero la simpatía, un plano y la señalización, todo el mundo entiende. Afortunadamente hay siempre una mujer responsable de las escaleras mecánicas que tiene un plano de señalización del metro. También ocurrió que se nos acercó un chico en un muy buen inglés, para explicarnos como ir de una estación a otra, como en el metro de Nueva York. Pero esto último sólo nos ocurrió una vez, justo cuando conocíamos el camino.
¿En que otros aspecto de nuestra vida nos podemos sentir perdidos y cómo actuamos? Lo desconocido puede generar miedo pero también puede ser un reto para mejorar y desarrollarte. El metro de Moscú ha dejado de ser desconocido para nosotros, aunque “pisamos muchos pasos en falso”…
28.04.11
Julio Lozano es un joven de Elche que se dedica a diseñar coches para Renault en París. Y no cualquier tipo de coche, sino prototipos para el futuro: los concept cars. El artículo de El País atrajo todo mi interés.
Evidentemente este chico tiene un talento especial para el diseño de coches, ya que de otra forma, nunca le hubiesen contratado. ¿Qué hace para tener el talento de trabajar diseñando coches para Renault? ¿Cómo ha aprendido este talento? ¿Cómo sigue desarrollando ese talento? ¿Cómo podemos utilizar este ejemplo para inspirarnos en desarrollar nuestro talento y por tanto, desarrollarnos cómo personas?
En el proceso intervienen los siguientes elementos:
Primero. Elegir un talento o una habilidad que te gustaría mejorar y practícala. Esto te permitirá darte cuenta que vas introduciendo pequeños cambios adaptándote a las circunstancias.
“Me tienes que dibujar un coche cada día” le dijo la madre al niño con 8 años para que no estuviera ocioso. Vio en el niño un interés especial en el dibujo de coches. Así es como Lozano comienza a desarrollar su imaginación en relación a los coches.
Segundo. Entrena, entrena y repite el entrenamiento.
Él comenzó a diseñar coches con 8 años cada día diseña uno nuevo, imaginaros cuantas veces lo ha repetido… Hoy tiene 31.
Tercero. Aprende de cada repetición: cómo se puede hacer mejor, más cómodo y con mayor significado para ti.
Lozano no sólo siguió dibujando coches, sino que se licenció en Diseño Industrial e hizo dos posgrados, en Barcelona y Londres.
Cuarto. Inspírate en el trabajo de los demás y en tu propia forma de desarrollar tu trabajo.
En el artículo comenta que hace uso de su imaginación para diseñar, de hecho, se inspiró en el esprintar de un atleta para hacer el prototipo del coche que aparece en la imagen. “Lo importante es estar al día de las nuevas tendencias”. Se inspira en el material deportivo, edificios de Zaha Hadid, Norman Forster o Jean Nouvel y grafitis de Banksy.
Me parece un Miguel Ángel del siglo XXI. Curiosamente pronostica que, en las tendencias de cómo serán los coches del futuro, está la adaptación y la integración con la propia persona. ¿Se podrá modelar un coche a la medida de las necesidades de la personas? Me parece todo un reto.
Otro ejemplo de esta secuencia sería el trabajo en este blog: primero, investigar y desarrollar a la persona mediante ejemplos claros y sencillos; segundo, repetir semanalmente textos en el blog, lo cuál me permite estar muy atento a los desarrollos; tercero, enseñar y aprender de experiencias e investigaciones semanales; y cuarto, me inspiro en lo que me rodea y, principalmente, en los modelos de DBM® -de hecho, el que esté familiarizado con ellos, podrá identificar el modelo aplicado en este post-.
Foto por cortesía de Flickr.
15.04.11

De vez en cuando aparecen noticias curiosas que se propagan como la espuma por todos los periódicos posibles. Una de las últimas fue el Informe de la OCDE sobre la duración de la jornada laboral en los diferentes países. El País titula “Trabajemos como alemanes”. Efectivamente, el informe indica que en Alemania se trabaja menos horas que en España.
En España hay tópicos de que se trabaja poco, de echar la siesta, de “3 mirando lo que uno está haciendo” – sobre todo muy frecuente en aquellos que hicimos el servicio militar-, de no nos podemos ir hasta que no se haya ido el jefe, etc.
Más allá de estos tópicos y entrando en más detalle de cómo hacemos cualquier tarea, resulta que a veces, no tenemos muy en cuenta la variable tiempo. Tenemos que hacer una tarea, la hacemos y punto. Si no hay suficiente tiempo, nos quedamos hasta el final. Pero eso no implica que seamos más productivos.
En el mundo de la empresa aparecen ejemplos de este tipo en diferentes sectores. En el calzado, por ejemplo, si no daba tiempo a terminar una partida concreta de producir zapatos en 8-10 horas, la persona continuaba hasta las 12-14 horas, sin más. A veces se cobraban incluso como horas extras, lo cual hacía que la persona permaneciera más tiempo en el trabajo. Permanecer más tiempo tiene el añadido de que la persona se cansa y rinde menos por hora trabajada.
Aquí es donde radica la diferencia con algunas empresas alemanas. El factor tiempo es muy importante por lo que la tarea encomendada debe hacerse dentro del tiempo establecido. Es más, conozco alguna, donde en la hora del desayuno nadie coge el teléfono y eso no es un problema. Ser muy efectivo en un momento concreto también requiere un descanso. Ambos deben ser compatibles.
Os propongo el siguiente ejercicio, probar que ocurre y que variación produce en vuestro día a día al planificar la tarea que vais a hacer e incluir el espacio y el tiempo necesario para ello. Por ejemplo, voy a escribir un mail en 5 minutos. Hacedlo y comprobar después cómo ha ido. Si necesitáis más tiempo del planificado, investigar que ha ocurrido y cómo has planificado. ¿Qué y cómo os habéis sentido al hacerlo de esta manera? ¿habéis obtenido un beneficio añadido? ¿podéis de esta manera dedicar más tiempo a cosas que os gustan, que queréis hacer o que necesitáis hacer?
Foto por cortesía de Flickr.
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