Es de agradecer encontrar libros que no se dediquen exclusivamente a trabajar sobre objetivos, tanto personales como profesionales.
Se titula “Con Ganas, ganas. Del esfuerzo a la plenitud” de Cristina Ramírez y Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE.
Se hace un análisis de la persona dentro de la sociedad y la lo largo de su vida. Se habla del aprendizaje, del desarrollo y del éxito, principalmente. A su vez, toma a personas que han destacado dentro de su campo para averiguar qué habilidades utilizaron para alcanzar el éxito. Estas personas fueron Jesús López Cobos, Inma Shara, Valentín Fuster, Marco Rupark y Rafael Nadal. Muy buenos ejemplos, por cierto, destacan en la dirección de orquesta, medicina, pintura y deporte respectivamente.
Se resaltan valores como el respeto, el orden, una correcta actitud ante los problemas y conflictos, la concentración, renuncia, el sacrificio, ser arriesgado, no tener prejuicios preconcebidos, modestia, humildad, valentía, astucia y disciplina entre otros.
Se define el talento como “la capacidad de aprender a perfeccionar una habilidad”. Los autores defienden que el desarrollo del talento requiere la ayuda de una persona externa en dos cuestiones principales:
- Trabajar en los limites establecidos por la persona
- Aprender de los errores cometidos
A su vez, se habla de mejorar la fortaleza mental: disciplina, esfuerzo, perseverancia, espontaneidad e imaginación.
Por último, me ha parecido muy interesante el ejercicio que se planteó en el libro: Imagina que te vas a morir, ¿cómo te gustaría haber vivido? Parece un poco cruel pero, al explorar la pregunta,aparecen los grandes valores en los que la persona quiere vivir. Muy interesante.


Uno de los ejercicios del Systemic que nos plantea John es justamente lo que comentas. Piensa en cuando seas muy mayor y cómo te gustaría haber vivido, qué te hubiera gustado haber conseguido en términos de afecto, logro y posicionamiento. Luego vuelve a aquí y ahora y piensa en lo qué haces cada día de ello.
A veces, las cosas que nos son importantes en la vida sólo las tenemos en cuenta cuando la situación es grave. ¿Podría existir algo de prevención? Es decir, ¿podríamos hacer algo todo los días de lo que nos importa?