Hoy haremos de nuevo el recorrido por el túnel pero desde el lado opuesto al post de ayer. Se realizarán otra vez una distancia de 1 kilómetro aproximadamente, teniendo en cuenta que a los cien metros desde el comienzo, se toma una curva a la derecha para continuar con una recta hasta el final.
El inicio es muy fácil, al comenzar a andar, la luz que dejamos atrás nos ayuda a ver los desniveles del suelo. Poco a poco, al seguir caminando, esa luz desaparece. Entramos en la más profunda oscuridad. De nuevo activamos todos nuestros sentidos para ayudarnos frente a los desniveles, el frío, las paredes y los primeros murciélagos que estarán en nuestro camino.
Tras unos 100 metros notamos con la palma de la mano que estamos tomando la primera curva. Comenzamos a ver una muy pequeña luz al fondo. Luz que nos hace reconocer que hay un final, que sólo necesitamos seguir recto y conseguiremos nuestro resultado, un buen éxito. El ánimo cambia, te centras visualmente en la luz del fondo que progresivamente crece y continuas caminando. La luz te apoya en todo momento, es una guía para tus ojos y una seguridad. Aún así no es suficiente, tienes que seguir concentrado en todo el proceso de andar. El túnel es muy largo, puedes sentir que la luz está ahí, pero el cansancio, los desniveles y el frío también. Éstos te puede hacer dudar e incluso regresar, la marcha atrás es aún más corta. Debes ser muy disciplinado y continuar, sabes que el resultado y el final están ahí, al fondo. El seguir caminando y ver aumentar la luz al fondo, te ayudará a estar más seguro de alcanzar el éxito.
Esta misma situación se puede trasladar a otras facetas de la vida como querer mejorar un comportamiento o alcanzar objetivos nuevos (tipo dietas, dejar de fumar, idiomas, toma de decisiones, deporte, familia, relaciones…). Para ello nuestra luz al fondo debe ser qué es lo que exactamente quieres mejorar o alcanzar, e incluso notar como te encontrarías si hubieras logrado esa situación. Te la puedes imaginar perfectamente, e incluso darle todo el atractivo que necesites para acercarte con más empeño a ella. A partir de ahí, has de tener presente que cada decisión que tomes o cosa que hagas debe incluir el alcanzar tu objetivo, cómo la luz al final del túnel.
Es importante comenzar a dirigirte hacia tu éxito con pequeños éxitos intermedios (cómo superar los desniveles, fríos, oscuridad y murciélagos del túnel). Avanzar con determinación, disciplina y centrado el proceso te ayudará. Estos pequeños éxitos, centrados en el proceso, reforzarán tu autoestima, talento y ganas de continuar hasta alcanzar aquello que quieres conseguir. Ánimo.
El túnel tiene una entrada y una salida. La salida se puede convertir en entrada y la entrada en salida. ¿Hay más posibilidades en tú desarrollo, en tus mejoras? Continuará…


