Dejar la mente en blanco

Existe un cuadro bastante conocido en el MOMA –Museo de arte moderno de Nueva York- llamado “Cuadro blanco sobre fondo blanco” de Kazimir Malévich. Hay muchas personas que cuando lo ven, lo primero que se dice “eso también lo puedo pintar yo” o “eso no puede ser arte”, “sólo es blanco”…  Muchas han escrito sobre él, pero más que escribir sobre él, ha sido la persona la que ha reflexionado o meditado en relación a este cuadro. Mirar este blog, por ejemplo.

Existen técnicas de meditación que requieren dejar la mente en blanco. Esto puede parecer muy difícil. De hecho un primer intento sería sentarse delante de una pared en blanco, colocar un folio en blanco delante de ti. También puedes imaginar blanco o incluso imaginar que te colocas una hoja en blanco delante. Al principio la novedad de ver en blanco pueda que te mantenga fijo en ello, pero al poco tiempo ésta desaparece, surge el aburrimiento y abandonas.

Por tanto la mente en blanco no se consigue con algo externo sino que es algo que tienes que hacer tu mismo. Hay muchas formas de hacerlo, lo importante quizás es probar y jugar. No persigas conseguirlo a la primera, sino déjate llevar. Principalmente, colócate en una posición cómoda y presta atención a tu interior, a tu respiración, por ejemplo. Hay muchas técnicas, así que tómate la libertad de poner la frase en Google y prueba con cada una de ellas, abre el abanico de posibilidades. Otra opción es el blog de Meditarte.

¿Por qué dejar la mente en blanco? ¿Por qué pintar un cuadro blanco sobre blanco? Hay muchas posibilidades: no pensar en nada, relajación, remedio contra el estrés, aquietar la mente para investigar una situación…

La meditación tiene multitud de beneficios y para cada persona funciona de una forma diferente. Una forma útil es aquietar la mente – es decir, pensar en muy poco – y a partir de ahí, introducir un problema o asunto que requiere de una solución más creativa o por lo menos atender a un abanico de soluciones posibles, más que a una primera solución que se te ocurra.

Es ahí, a partir de un lienzo en blanco, dónde se comienza a dibujar un cuadro. También es desde ahí donde puedes construir desarrollo y soluciones para tu vida. Piénsalo…

Por cierto, el mismo autor también tiene un cuadro de “Negro sobre blanco” ¿podemos dejar la mente en negro?

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