30.11.11
Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.
Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.
-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-
El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.
-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-
Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.
-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a crear momentos de relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-
Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.
Su experiencia posteriormente fue la siguiente:
Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.
Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así. Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.
El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.
La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.
A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.
Foto por cortesía de Flickr.
02.06.11
El libro de “El zen en el arte del tiro con Arco” de Eugen Herrigel muestra como un occidental, en este caso un alemán, aprende unas enseñanzas orientales. El autor es un profesor de universidad invitado en una universidad de Japón qué, para conocer mejor la cultura japonesa, decide aprender uno de los deportes más respetados: el tiro con arco. A partir de ahí, se deja recomendar por sus compañeros de trabajo para elegir el mejor profesor de esta materia. En el libro explica cómo aprende a hacer uso del arco, pero sobre todo cómo aprende la enseñanza zen. A mi me interesó, entre otros, los siguientes puntos:
El maestro zen da muy pocas instrucciones en el uso del arco. Para comenzar, le enseño cómo lo hacia él y le dio unas premisas de partida “no debes aplicar todas sus fuerzas sino que los músculos deben estar relajados como si contemplara la acción sin intervenir en ella”.
A partir de ahí tiene que gestionar la frustración, el mantenerte dentro del ejercicio, el continuar haciéndolo, el practicar sin saber cómo se hace tensar el arco para el disparo. Tiene que experimentar diferentes formas hasta encontrar la más adecuada, la que encaje contigo mismo.
“Un gran maestro tiene que ser un gran pedagogo, si hubiera iniciado la enseñanza con los ejercicios respiratorios jamás le habría convencido de su decisiva influencia. Primero hay que naufragar en los propios intentos para luego cogerse al salvavidas que le arrojo”. El alumno sólo se centraba en manejar el arco y no en participar él mismo en el tensado del arco. La activación de la respiración te permite tensar el arco mucho mejor, pero no el maestro no se lo dijo hasta que el alumno se encontraba tan perdido, por lo mal que le salía todo, que cualquier ayuda que recibiera la iba a tomar sin cuestionar.
“El maestro no se horroriza ante los fracasos. Cuando realiza el ejercicio está la expectativa de su fracaso”. Este punto es muy importante, solemos abandonar cuando algo nos sale mal, pero que salga mal es una posibilidad hay que insistir hasta conseguirlo.
Introduce cambios en el entrenamiento: “mientras vienes a clase, debes prepararte por el camino: prepárese para lo que suceda aquí y olvídate de lo demás.” A parte de hacer uso de tu cuerpo, también necesitas un entrenamiento mental. Es decir, si voy a jugar al tenis, puedo ir calentando y practicando los ejercicios mentalmente mientras voy desde casa al campo de juego y, una vez allí, sólo me concentro en cada uno de mis movimientos y cómo puedo mejorarlos.
“El maestro es un incondicional dominio de las formas: practicar, repetir y repasar lo repetido”. La práctica del deporte o de cualquier actividad te permite mejorar y dominar mejor cualquier materia.
Toda actividad tiene un principio, un mantenimiento/ un hacer, y por supuesto, un fin. En este libro se muestra de la siguiente manera “El maestro cuando le enseña el camino al alumno tiene que dejarlo seguir sólo. Lo desprende de si mismo exhortándolo encarecidamente a ir más lejos que él, a subirse a los hombros del maestro.” Me parece una forma muy humilde de intervenir por parte del maestro.
Los productos/servicios/habilidades que creamos tienen un principio, un desarrollo y un final. En la formación, por ejemplo, se planifica un temario, clases, horas… pero, tenemos en cuenta ¿cómo irá el alumno más allá? ¿cómo puede el alumno mejorar al profesor?¿cuando se deja de ser alumno y pasa a ser profesor/alumno de si mismo?
28.04.11
Julio Lozano es un joven de Elche que se dedica a diseñar coches para Renault en París. Y no cualquier tipo de coche, sino prototipos para el futuro: los concept cars. El artículo de El País atrajo todo mi interés.
Evidentemente este chico tiene un talento especial para el diseño de coches, ya que de otra forma, nunca le hubiesen contratado. ¿Qué hace para tener el talento de trabajar diseñando coches para Renault? ¿Cómo ha aprendido este talento? ¿Cómo sigue desarrollando ese talento? ¿Cómo podemos utilizar este ejemplo para inspirarnos en desarrollar nuestro talento y por tanto, desarrollarnos cómo personas?
En el proceso intervienen los siguientes elementos:
Primero. Elegir un talento o una habilidad que te gustaría mejorar y practícala. Esto te permitirá darte cuenta que vas introduciendo pequeños cambios adaptándote a las circunstancias.
“Me tienes que dibujar un coche cada día” le dijo la madre al niño con 8 años para que no estuviera ocioso. Vio en el niño un interés especial en el dibujo de coches. Así es como Lozano comienza a desarrollar su imaginación en relación a los coches.
Segundo. Entrena, entrena y repite el entrenamiento.
Él comenzó a diseñar coches con 8 años cada día diseña uno nuevo, imaginaros cuantas veces lo ha repetido… Hoy tiene 31.
Tercero. Aprende de cada repetición: cómo se puede hacer mejor, más cómodo y con mayor significado para ti.
Lozano no sólo siguió dibujando coches, sino que se licenció en Diseño Industrial e hizo dos posgrados, en Barcelona y Londres.
Cuarto. Inspírate en el trabajo de los demás y en tu propia forma de desarrollar tu trabajo.
En el artículo comenta que hace uso de su imaginación para diseñar, de hecho, se inspiró en el esprintar de un atleta para hacer el prototipo del coche que aparece en la imagen. “Lo importante es estar al día de las nuevas tendencias”. Se inspira en el material deportivo, edificios de Zaha Hadid, Norman Forster o Jean Nouvel y grafitis de Banksy.
Me parece un Miguel Ángel del siglo XXI. Curiosamente pronostica que, en las tendencias de cómo serán los coches del futuro, está la adaptación y la integración con la propia persona. ¿Se podrá modelar un coche a la medida de las necesidades de la personas? Me parece todo un reto.
Otro ejemplo de esta secuencia sería el trabajo en este blog: primero, investigar y desarrollar a la persona mediante ejemplos claros y sencillos; segundo, repetir semanalmente textos en el blog, lo cuál me permite estar muy atento a los desarrollos; tercero, enseñar y aprender de experiencias e investigaciones semanales; y cuarto, me inspiro en lo que me rodea y, principalmente, en los modelos de DBM® -de hecho, el que esté familiarizado con ellos, podrá identificar el modelo aplicado en este post-.
Foto por cortesía de Flickr.
23.02.11
En la hora de Juan José Millas, dentro del programa de Gemma Nierga en la cadena ser, se habló de información y creatividad. La idea surge a través de la emisión de un programa televisivo en EEUU dónde un ordenador – llamado Watson, de IBM – ha retado a personas y, por supuesto, les ha vencido. El concurso consistía en dar una respuesta y el concursante tenía que averiguar la pregunta.
Millas consideraba que el tipo de inteligencia que el ordenador reproduce es el menos inteligente, sólo tiene información. Lo compara con los protocolos que existen en ciertas profesiones. Por ejemplo, en la medicina, hay médicos que se rigen por unos protocolos – actuaciones a seguir que están fijadas- y nada más. No hay creatividad. De igual manera, él consideraba que el ordenador ha ganado a base de utilizar protocolos o información que alguien le ha dado.
Otro tipo de inteligencia bien diferente es la creatividad. De ésta se habló con Alex Martínez Roig, Director de Contenidos de Digital +. La creatividad es el motor del progreso social y empresarial. Sin embargo, se gestiona poco. Las empresas y las personas tienen que generar más espacios y recursos. Actualmente, se prefiere alcanzar objetivos más que crear objetivos nuevos y diferentes. Muchas veces las grandes ideas surgen en las cafeterías, más que en el propio trabajo.
La creatividad implica generar conexiones, errores, ideas, riesgos, tonterías… Alex Martínez Roig afirma que se puede enseñar a ser creativo, tener una mirada de 360 grados, mírar de diferente manera. Comentó que Ferran Adrià preguntó una vez a una gran empresa por su auditoría de creatividad, y se quedaron mirando unos a otros.
¿Cuál es el estado actual de creatividad?¿dónde soy creativo y dónde no?¿qué tiene que ocurrir para que emerja más creatividad? Estas podrían ser preguntas básicas para una auditoría de creatividad. Veamos ahora a qué diferentes niveles es posible ser más creativo:
- A nivel de qué hacemos en nuestro día a día, ¿sólo existe una manera de hacer las cosas? ¿puede haber diferentes maneras de hacerlo?¿es ésta la manera más creativa?¿cuál es la menos creativa?¿qué más posibilidades hay?
- A nivel de cómo hacemos. Es decir, ¿cómo gestionamos una tarea? ¿cómo organizamos nuestra agenda de trabajo?, por ejemplo. ¿Teniendo un criterio de tiempo que voy a dedicar a cada tarea, lugares a los que tengo que ir, empiezo por tareas más importantes y dejo las menos para el final?¿cómo gestiono mis emociones y mis pensamientos a lo largo del día? ¿puedo ser más creativo ahí?¿qué más posibilidades hay?
- A nivel de por qué, ¿por qué lo hago de esta manera?¿qué significado tiene eso para mi?¿qué más significados pueden ocurrir?¿por qué ocurren las cosas de esta manera?¿de quién o de qué puedo aprender más?
- A nivel de qué ocurre ahora de manera diferente, ¿es suficiente los cambios introducidos en creatividad?¿qué creatividad mantengo activo a lo largo del día y a qué nivel?
Foto por cortesía de Flickr.
29.01.11
En el gabinete de Julia en la Onda se abordó el otro día el tema de la educación china a partir del libro escrito por Amy Chua –profesora de la Universidad de Yale- “Himno de batalla de la madre tigre”. Detalles sobre este libro he encontrado en el blog de mamas y papas.
En el gabinete participaron Javier Sádaba, Jesús de Miguel, Jorge Wagensberg y José Antonio Marina. En el informe Pisa, sobre el nivel de rendimiento de los niños en la escuela, los países asiáticos destacan por estar entre los primeros en el ranking mundial. Amy Chua afirma que sólo la coacción del niño en la enseñaza lleva a las excelencia. Es normal dedicar al menos 8 horas al estudio, no permitir ver tele, jugar a videojuegos, ni notas por debajo del sobresaliente. Se entiende que la persona no se puede divertir hasta que no se entienda la actividad a la perfección.
Destaco las siguientes reflexiones de los participantes en el gabinete:
- La búsqueda de los resultados, conseguir record, supone un ganador y el resto de perdedores, es por tanto una lucha insolidaria. Si que es cierto que los resultados son muy buenos. Pero, ¿qué es un buen resultado? El primero de la clase no ha sido el que más ha aportado a la creatividad de la sociedad. Por tanto sólo buscar, como hacen los chinos, ser los primeros, es cuanto menos insuficiente.
- Si existe en la sociedad china una fuerte implicación de los padres en la educación de los hijos. Las mujeres dedican 10 veces más de esfuerzo y tiempo a la enseñanza de sus hijos que las mujeres europeas. Mientras tanto, nuestro sistema familiar occidental ha pasado de un sistema autoritario a un sistema permisivo con nuestros hijos, con las consecuencias que tenemos ahora en el fracaso escolar. ¿Por qué somos permisivos con nuestros hijos? Por que no los necesitamos, tenemos un sistema de jubilación, nuestro estado del bienestar. Los chinos tienen una situación diferente, necesitan de sus hijos porque después tienen que cuidar a sus padres. No hay estado de bienestar, ni jubilación, por supuesto.
- Frente al resultado como única opción, se destaca la importancia de la imaginación, el gozo, el sentido de curiosidad, la autoestima y la felicidad. También que se puede enseñar con gusto. Es necesario conseguir un equilibrio. Gozo y sufrimiento, el placer y mucha disciplina es una combinación estupenda a tener en cuenta.
- También se refleja una falta de resistencia en occidente. Existen actividades donde se prueban a occidentales y orientales sobre un problema difícil, y suelen permanecer más tiempo los asiáticos intentándolos resolver. Mucha determinación y persistencia.
- Los chinos esperan de sus hijos que sean sobresalientes, mientras que en España muchos sólo esperan aprobar. Aún así, hay determinados colegios bajo ordenes religiosas que inciden mucho en la excelencia, ser el primero pase lo que pase. Hay que tener en cuenta que dónde había esfuerzo, tienes que salvar más obstáculos y te haces más fuerte.
La educación es un debate abierto en la actualidad. Se cuestionan los tradicionales sistemas de enseñanza y de aprendizaje, buscándose el óptimo de mejora continua. El gozo, el conocimiento y la felicidad no viene dado como regalo sino que hay que trabajárselo. Si una parte hay que aprenderlo de los chinos, bienvenido sea.
12.01.11
El propósito se pone de moda al principio de cada año. En la mañana de ayer, un programa de radio pidió que llamaran personas que fijaron propósitos en el 2010 y que fueran cumplidos. Hubo una mujer que obtuvo el carnet de conducir y aprendió a nadar a los 50 años (su razón principal era que de esta manera podía estar más tiempo con su nieta), otros dejaron de fumar, aprendieron idiomas, sacaron el carnet de piloto de aviones… En el gimnasio, el instructor, dijo que un buen propósito sería “pagar el gimnasio y además venir”. También Dani, en su peluquería, se va a gastar una pasta en medicinas para dejar de fumar.
En estas fiestas una amiga me contó cuál iba a ser su técnica para dejar de fumar a partir del 2 de enero (las fiestas del 31 y 1 son imperdonables): iba a apuntar todos los cigarrillos que se fumaba en el día para así tener un registro e ir disminuyendo el consumo hasta su eliminación.
-¿Algo más? – le pregunté – ¿a partir de cuantos cigarrillos dejarás de fumar definitivamente?-
-Bueno, sobre la marcha lo iré viendo- me contestó.
Quería saber más y le pregunté: – ¿Por qué quieres dejar de fumar?-
-Por salud claro, tengo más de 40 años y quiero vivir de forma saludable. Va a ser difícil, claro, llevo desde los 11 años fumando. Soy y seré una fumadora aunque deje de fumar. Me gusta – remató.
-Bueno, pues entonces, además de contar cuantos cigarrillos te fumas y disminuir la cantidad, puedes contar el tiempo que estás sin fumar en todo el día e intentar retrasar el máximo posible el encender el próximo cigarro.- propuse.
-Me parece buena idea – dijo sonriendo.
Es muy importante que si fijas un propósito ahora, dentro de una semana, a mitad de año o cuando quieras, investigar en detalle cuáles son las razones que te conducen al propósito (cómo la mujer que se sacó el carnet a los 50) y que acciones vas a llevar a cabo (ir como pagar el gimnasio). A partir de ahí, comprueba tus resultados lo antes posible en función del efecto (días sin fumar), de tu sentir (cómo te encuentras sin fumar) y cuál es la posición que has tomado con respecto a ti, al propósito y a los demás ( he conseguido alcanzar mi objetivo, soy un triunfador, no fumador…). Y nunca olvides, que si un día no cumples, continua, no abandones. De igual manera que si te desvías cuando vas con el coche para ir al centro de la ciudad, no abandonas y vuelves a casa, sino que buscas el camino para seguir adelante.
01.12.10
En RRHHdigital aparecen dos artículos sobre la teoría del Coach:
1ª Parte: historia, tendencias y cualidades
2ª Parte: competencias, funciones, el espejo y la confidencialidad.
En mi experiencia haciendo Coaching, sobretodo con la metodología DBM®, lo defino como un proceso de desarrollo de la persona, tanto del coach como del cliente, dirigido a lo que haces y lo que quieres mejorar.
Este punto es más claro en algunas facetas del deporte. Por ejemplo, en la natación. Si quiero trabajar con un coach la mejora de la brazada, se debe mostrar todos los movimientos que se hace. A partir de ahí, se introducirán variaciones y nuevas posibilidades a notar, confirmar y evaluar cuál es la más efectiva. Se prueba y se practica hasta la saciedad para dominar el nuevo movimiento más efectivo.
Hoy observé a una persona en la comida que oficialmente estaba a dieta. Pude comprobar que traía su lechuga, su carne de pollo a la plancha y su fruta. Al terminar, se giró hacia la maquina expendedora de café y se sacó un cortado con sacarina. De pronto, veo que también se saca una chocolatina de la máquina de al lado. ¿Pertenece la chocolatina a la dieta? en principio, no ¿qué le hizo pensar en coger la chocolatina? Era una actuación en su forma de pensar no era nada visible, ni siquiera previsible, pero lo hizo. Se la comió rápidamente y prácticamente a escondidas.
Las habilidades del Coach para indagar cómo hizo ese pensamiento y qué sentir está detrás, son claves para comenzar a trabajar en la mejora de su objetivo. Capacidad para investigar es un requisito imprescindible.
Además, a veces pasamos por alto, cómo hacemos las cosas, cómo hacemos nuestros pensamientos y cómo hacemos nuestros sentimientos. Esto no sólo implica el comienzo de una actividad, sino también el mantenimiento y la finalización de la misma. El trabajo de un Coach nos puede ayudar mucho a que no tengamos recaídas en el estudio, dejar de fumar, deporte, jardinería, cocina, amistades… Como veis, el abanico de trabajo es muy amplio.
17.11.10
Tras una clase de indoor walking con Miguel Ángel, he vuelto a reflexionar sobre como alcanzar los objetivos marcados con mayor éxito.
Es bueno marcarse objetivos en la vida. Éstos te permiten avanzar y alcanzar las cosas que buscas. Sin embargo, nadie nos enseña como fijarlos y alcanzarlos. En trabajos físicos, como el deporte, el resultado es más visible. En cambio, a veces establecemos objetivos no visibles – comunicar mejor, por ejemplo- y también podemos perseguir objetivos que tienen una parte visible y otra no tan evidente -ejemplos como aprender un idioma, marcar una dieta, dejar de fumar, etc.-, ahí hay una influencia muy importante de nuestras creencias.
Puntos básicos en el trabajo con objetivos para un mayor éxito:
- Define claramente el objetivo e imagínate como te sentirías una vez que lo has conseguido. Si es dejar de fumar, ¿cómo serías sin fumar?¿que aspectos te gustan?¿por qué?. Aquí es importante entrar en el mayor detalle posible.
- Punto fundamental, una vez establecido un objetivo, divídelo en el tiempo con objetivos más concretos y cortos alcanzables. Es decir, si tienes un proyecto u objetivo a cumplir en una semana (5 días), desglósalo y establece 5 objetivos/proyectos, 1 por cada día. Por ejemplo, si te has establecido una dieta semanal, concéntrate en establecer objetivos diarios de comida. Trabaja cada día en conseguir tu objetivo y, si me apuras, un objetivo por comida. Si cumples con él, enhorabuena por tu éxito.
- El contexto social ayuda a alcanzar el objetivo. Cuéntale a los demás tus logros y lo que persigues. En momentos de flaqueza, que seguro vendrán, tu compromiso con los demás te ayudará a seguir hacia adelante.
- En el recorrido de los objetivos alcanzados mira hacia atrás y observa todo lo que has conseguido. Esto te ayudará a seguir hacia adelante y a saber que es lo que no deseas alcanzar.
- Nunca pierdas el ánimo y actúa con determinación en la consecución de tus objetivos.
Hay una tendencia a medir los objetivos con instrumentos tipo balanza con kg., exámenes de inglés, días sin fumar. En mi experiencia, es muy útil medir con instrumentos propios: cómo te sientes, qué determinación tienes, cuando flaqueas qué alternativas tienes, qué pensamientos te pasan por la cabeza (positivos, negativos, sin alternativas, muy permisivo…), etc. Mientras más sepas cómo gestionas tu forma de hacer las cosas y más detalles tengas de todos los elementos que influyen en el proceso, mayor posibilidad de corregir y perfeccionar y por tanto, mayor éxito tendrás. Pruébalo.
Os recuerdo que sigue abierto el sorteo de un lote de libros de Urano.
Foto por cortesía de Flickr.
15.09.10
Los objetivos operativos están relacionados con el hacer cosas: deporte, manualidades, tareas de cocina, productividad en el trabajo, lectura de libros, dietas, idiomas…
En estos casos es muy útil analizar cómo lo hacen los deportistas de élite para que tú lo puedas aplicar a tu objetivo en cuestión.
Hace un tiempo leí una entrevista a Alexander Huber, escalador de Free Solo. Es una escalada libre, completamente solitaria, sin arneses ni nada y en las paredes más difíciles del mundo. De la entrevista saqué los siguientes puntos a tener en cuenta:
- Cada pared que sube en Free Solo, la estudia y la aprende al más mínimo detalle, cómo cada detalle que tiene en su casa.
- Tenía en cuenta cómo escalaba y cómo se sentía estando sólo con la pared y el suelo. Explicaba que su mundo se reducía a su próximo movimiento de manos, no pensaba en nada más. Estaba muy convencido de poder hacerlo y si le venía algún pensamiento “negro”, se volvía a concentrar en el siguiente movimiento de su cuerpo para no distraerse.
- Siempre estaba en movimiento, hacer pocas pausas para no dar lugar a espacios en sus pensamientos. No se podía imaginar caer al suelo.
- Al final del proceso, sabe como de difícil ha sido la tarea y cómo y dónde ha crecido con ella.
- También afirmó que hubo momentos o periodos de tiempo en que sufrió mucho miedo, buscó entonces ayuda de un profesional. “Una subida marca una página de éxito en el libro de tu vida.”
Generalmente no tenemos objetivos tan extremos cómo el Free Solo, por lo menos yo. Pero si es útil saber cómo lo hace para poner en práctica los que persigues en tu día a día. Pongamos un ejemplo, supongamos que nos gustaría dedicar más tiempo a leer libros. Bien si seguimos la secuencia:
- Estudia qué tienes que hacer en cada momento, mañana/tarde, día, semana… para cumplir con tu objetivo. Esta es una secuencia hacia adelante en el tiempo, pero también existe la posibilidad de hacerla hacia a tras: imagínate con una habitación llena de libros leídos por ti y leyendo un libro de manera tranquila y disfrutando de la situación. A partir de ahí, da un paso atrás en el tiempo futuro e imagínate todo lo que tendrías que hacer para poder alcanzar tu objetivo. Sigue dando pasos hacia atrás para llegar al momento actual.
- Después de tu planificación detallada, incluye “pensamientos negros” o momentos de abandono que podrían ocurrir en el proceso. Ocurrirán, pero ten un plan para esa situación. Si un planteamiento es levantarse todos los días 1 hora antes para leer, si te acuestas más tarde, no puedes dejarlo, sigue leyendo a la misma hora o programa una hora de recuperación a lo largo del día.
- Se constante y persistente, no dejes el objetivo para el fin de semana o para mañana, introdúcelo en el día a día, aunque sea poca cantidad al comienzo, luego podrás aumentar el tiempo.
- Evalúa cómo lo estás haciendo. Como te sientes cuando en el día cumples con tu objetivo, como te sientes no cumpliéndolo, que haces para volverlo a cumplir, cómo introduces más posibilidades en el objetivo.
- Prueba y varia al ponerlo en marcha, si te va bien y sientes que tienes habilidades para continuar, no lo dudes. Si el objetivo marcado requiere de ayuda, acude a un profesional.
Hace un tiempo escuché en la radio a un catedrático de antropología hablar de un hábito suyo muy especial: se levanta todos los días a las 5 de la mañana para escribir al menos un folio. Tiene publicado varios libros, es su profesión y su objetivo diario.
Foto por cortesía de Flickr
24.06.10
Este fin de semana vi un documental interesante en Redes. Eduart Punset entrevistó a Robert Roeser, psicólogo de la Universidad de Portland EEUU.
Robert Roeser investiga en el campo de la educación. Estudia qué significa aprender, cómo se puede mejorar y qué implicación existe entre los alumnos, padres y profesores. El profesor resalta las siguientes habilidades a mejorar:
Las competencias sociales y emocionales. Aprender a gestionar las emociones personales, a ser consciente de ellas, pero también aprender a gestionar las emociones de los demás. Cuando yo estudiaba en el colegio y la universidad, todo se basaba en aprender conocimiento. La memoria era el factor prinicpal, las cosas se sabían o no. Ya por aquel entonces me preocupaba cómo estudiaban los demás, cómo se organizaban los que mejores notas sacaban y qué hacían los que menos estudiaban y aprobaban.
Algunas veces llegué a pensar que estudiar significaba cantidad, mientras más estudiara más sabría, mientras más tiempo dedicara a estudiar mejor nota sacaría. La realidad fue muy diferente, la cantidad no mide una nota de un examen, hay muchos más factores incluidos ahí: el interés, las emociones (estrés, miedos, inseguridades, autoestima, comunicación, escritura…), el apoyo de tu “equipo de alto rendimiento” con el que puedes consultar y el ambiente de estudio, entre otros. El interés por estos temas me llevó a investigar temas de Inteligencia Emocional, PNL y sobre todo, los desarrollos de DBM®.
La capacidad de atención, concentración y disciplina. Aprendemos estas habilidades dentro de las tareas de estudiar o en el deporte, pero nunca de forma aislada y concreta. Trabajar estas habilidades mejorará con creces tu aprendizaje.
Desarrollar el aprendizaje de la diversidad, la identidad cultural y ética. Cada vez somos más una sociedad multicultural por lo que debemos empatizar con los demás y conocer su cultura para mejorar nuestra comunicación, integración y aprendizaje.
En mi experiencia como aprediz y formador, hay una habilidad añadida que me parece muy importante y que no ha aparecido en la entrevista, es la habilidad de desarrollarse con el cambio. La sociedad actual está en continuo movimiento: económico, social, tecnológico, político, lingüístico, etc. Es por ello que apreciar, aceptar y utilizar el cambio es una habilidad reciente en la sociedad que nuestros padres no tuvieron que trabajar pero que para nosotros será crucial y nos darán un carácter diferencial. Hablaremos más sobre ello, en otro momento…
Foto de Flickr.
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