Preparación de oposiciones

Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.

Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.

-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se  pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a  utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-

El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.

-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-

Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.

-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a  crear momentos de  relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-

Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.

Su experiencia posteriormente fue la siguiente:

Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.

Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así.  Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.

El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.

La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.

A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.

Foto por cortesía de Flickr.

Notas sobre el emprendedor

En Wikipedia se afirma que “es habitual emplear este término para designar a una persona que crea una empresa” sin embargo, a mi me gusta más su primer término “que habla de personas que se enfrentan, con resolución, acciones difíciles”. Ambos casos están relacionados. En Berlín, el profesor Günter Faltin organiza anualmente una serie de conferencias relacionadas con esta temática a través de entrepeneurship.de. Notas relevantes:

  • Se afirma que una pregunta fundamental a plantear siempre es: ¿Quienes son mis clientes? ¿Qué valor añadido le doy? Tener un producto o un servicio es muy importante pero sólo es válido si el cliente así lo decide. Por tanto hay que conocerlo muy bien para poder ofrecer el producto correcto.
  • El trabajo de equipo, si son varias personas las que componen la empresa, es muy importante conseguir una integración del equipo en valores, direcciones comportamientos de trabajo, etc.
  • Establecer un ambiente de trabajo creativo e innovador. Creativo en el sentido de abrir el abanico de posibilidades e innovador dónde, a partir del abanico, ir mucho más allá. ¿Cómo se consigue esto? Entre otras cosas, promover las ideas y la puesta en marcha de las mismas por muy disparatadas que sean.
  • Hablar de dinero. Hay que tener los datos de la empresa claros, jugar con ellos de tal forma que sean un instrumento de dirección, gestión y trabajo. Junto al trabajo con el cliente siempre tiene que ir la factura.  Incluso en el trabajo comercial, muy centrado en la venta, la actividad administrativa es muy importante, sobre todo si quieres cobrar.
  • Es bueno hacer errores. Me explico, está bien cometer errores en escenarios controlados y con poca inversión de dinero. Por ejemplo, antes de invertir grandes cantidades, prueba el producto con amigos y familiares. Si no funciona has perdido el tiempo y algo de dinero. Mejor experimentar y corregir para ajustar el resultado.
  • Los planes de negocio y/o de marketing se realizan fundamentalmente para conseguir dinero de los bancos. Suelen ser muy optimistas, sin embargo, los ingresos vienen muy posteriormente, hay que ser ahorrador. El plan de negocio es un instrumento para ser continuamente revisado: analizar qué funciona, qué no, y por qué funciona. Vivimos en un mundo dónde tenemos información limitada, por lo que hay que aprender a dar paso a paso de manera segura dentro de esta incertidumbre.

La empresa debe considerar más a la persona como el punto de partida para planear el futuro: colaboradores, clientes, inversores, proveedores, partners…sin embargo, muchas veces parece que está mucho más centrado en el producto o servicio que ofrece.

Productividad, compromiso y errores

Esta semana me han parecido relevantes dos entrevistas en dos diarios diferentes.

La primera fue en el diario Información al Economista Santiago Niño Becerra: “La gente tiende a confundir coste con precio, y productividad con coste. Hoy es competitivo el que tiene una alta productividad. Para ello no hay que estrujar al trabajador y pagarle poco, hay que arbitrar bienes o servicios con un alto valor añadido y una gran dotación de capital. Necesitamos gente muy preparada y pagarle muy bien, pero eso si muy poca gente. Eso convierte a cualquier empresa en altamente competitiva porque es altamente productiva y puede ajustar sus precios al mercado”.

Por otro lado, la entrevista en El País al director de la escudería Mercedes, Ross Brawn: “El compromiso de la gente es importantísimo. Todo el mundo comete errores y yo también. Por eso es vital que, cuando uno la pifia, levante la mano y diga que ha metido la pata. Solo así se podrá analizar por qué ha ocurrido para que no vuelva a pasar. Pero para que alguien tenga el valor de hacer eso tiene que sentirse muy comprometido. Cuando consigues compartir todo eso, entonces, tienes un equipo. Solo conseguiremos nuestro propósito si estamos unidos.”

Ambos muestran –en parte- actitudes que son muy buenas a desarrollar, especialmente en el entorno de trabajo. Productividad como forma de hacer las cosas de forma efectiva y eficiente incluyendo el factor tiempo, hice un blog sobre esto. El compromiso como forma de entender la vida, como estar inspirado y tener una pasión por lo que haces, ¿cuál es tu pasión?¿en que te inspiras?¿qué personas te han inspirado?¿cómo evalúas y valoras lo que haces?.

Y por otro lado, están los errores que se cometen como una forma de aprendizaje. Se dice que un responsable de IBM, Thomas Watson, en una entrevista mencionó que un colaborador suyo había cometido un error extremo que costó alrededor de 600.000$ a la empresa. El entrevistador rápidamente le comentó – ¿lo despidió?- Watson respondió – acabo de invertir 600.000$ en la formación de esta persona. ¿Porqué debería de tener otra persona esta experiencia de forma gratuita?

Nuevos tiempos, muchas posibilidades…

Crisis, cambios y nuevas habilidades

Estamos en un mundo dónde cada vez hay más cambios. Entre ellos destacaría:

Demografía, no paramos de crecer a nivel mundial, la esperanza de vida es cada vez mayor y tenemos familias muy diferentes a nuestros padres –divorcios, bodas, bebes fuera del matrimonio, no vamos más tarde de casa de nuestros padres…-.

Complejidad del saber y tecnología. Continuamente tenemos que aprender nuevos avances en aplicaciones, nuevos aparatos tecnológicos y una fuerte revolución de las redes sociales: blogs, facebook, twitter, tuenti…

Ecología, nos preocupamos más por nuestro entorno y queremos cuidarlo, tanto cuando compramos como con la basura que generamos.

Enormes deudas tanto a nivel personal –hipotecas, principalmente- como a nivel de empresa y sobre todo el Estado- ahora con el ejemplo de la deuda de EEUU-. Éstas pueden incidir en el tipo de decisiones que tomemos.

Vivimos en un mundo mucho más complejo, de mayor tamaño -te puedes comprar un traje a medida en la China-, de fuerte interrelación -a través de redes sociales, móvil, email, blog…- y un aumento de la velocidad de las operaciones comerciales. Esto hace generar estructuras tipo red, de tal forma que lo que haga una persona, o una empresa, puede afectar o incidir en un abanico de personas muy dispares en todo el mundo –un ejemplo más del llamado “efecto mariposa”-.

¿Cómo nos afecta esto en nuestro día a día? Entre otras cosas, no podemos saber todo lo que deberíamos saber para tomar decisiones acertadas. No sabemos, por ejemplo, cuando va a terminar la crisis. Lo que hacemos es escuchar opiniones de unos y de otros, para hacernos una idea. Igual que un detective ante un caso de asesinato que, mediante las pistas o indicios, tiene que resolver el caso. Habrá personas más hábiles y que perciban más de lo que está ocurriendo, con lo cual serán más certeros y otras, que lo son menos, igual que los detectives.

Por ello, tenemos que desarrollar nuevas formas de pensar, hacer y sentir que nos permitan dirigirnos hacia el futuro de forma activa y generar nuevas alternativas.

De la misma manera, las empresas deben cuestionar sus componentes del sistema de dirección como la estrategia, las estructuras, los objetivos, los procesos, la cultura, la toma de decisiones, la solución de problemas, etc.

Pasamos de un mundo constituido por máquinas y herramientas -para solucionar un aspecto concreto cuando algo falla-, a un mundo  complejo con nuevos recursos y conocimientos especiales de las personas dónde todo está interrelacionado y dónde no existe un único problema y una única solución, sino múltiples.

También, pasamos de un mundo gobernado por las leyes del dinero y comercio a quizás, un mundo con información, conocimientos, investigaciones, complejidad y dinámica dónde las leyes del ayer ya no son válidas para el hoy.

Necesitamos empresas y personas que aprovechen las estructuras tipo complejo e interrelacionado para hacer que las cosas sean más probables que ocurran, más que establecer leyes o ideas fijas de funcionamiento.

Ahora vacaciones…

Foto por cortesía de Flickr Josome1

Querer ganar

Hace un par de días me encontré con un amigo que tras una larga conversación, me cuenta como ha vuelto a fumar después de 5 meses y medio. Se le veía triste, abatido y desilusionado. Yo por mi parte sólo pude darle ánimos “bueno, por lo menos a hora seguro que fumas menos”. El contestó con rapidez, “eso sí que es verdad”. Me contaba que las cenas con amigos, las copas y las buenas conversaciones le habían hecho volver a coger el tabaco.

En una entrevista a Rafael Nadal, hizo el siguiente comentario:

P. “Tras esa foto, sale a la pista central y se hace otra con el baloncestista Pau Gasol. ¿Qué valores unen a dos ganadores de todo como ustedes?

R. Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, como la tiene él, pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso.”

Querer ganar, se dice rápido más cuando a Nadal se le suele ver sentado desde el sofá. Hay que estar ahí y no todo el mundo lo soluciona con el mismo éxito. De hecho, no hay muchas personas que lleguen a ser números uno como Rafa.

Hoy, vía Twitter, leí un mensaje que algo así como “Muchas personas dejan pasar pequeños momentos de felicidad en la espera de encontrar el momento más alto y perfecto”. Quizás no podemos ser número 1 en tenis, pero si en tareas específicas como no fumar, jardinería, fontanería, cocina, estudio… Cómo destaca Nadal, un aspecto muy importante es querer conseguirlo pero también es muy importante cómo te gestionas, hacia dónde te diriges y cómo te auto-supervisas. Y estos aspectos se suelen dejar para otro momento y otras veces, se desconocen.

Si partimos del aspecto clave querer conseguirlo, para tener éxito es conveniente añadir más: cómo activar/hacer una serie de tareas, desactivar otras, ir con determinación en cada momento de tu vida y, saber que quieres conseguir. Una secuencia de trabajo podría ser la siguiente:

  • En lo que haces, estar atento a tu objetivo y mantenerlo en mente cómo tu punto principal. Si es dejar de fumar, a parte de otras muchas cosas que puedes hacer, te puedes preparar para la próxima vez que te vayan a ofrecer un cigarro. Planificar el momento e imaginártelo superando la situación: respirar, antes de responder, pensar en las ventajas positivas que tienes el no coger un cigarro cuando te lo ofrezcan y luego decir que no, gracias.
  • Organízate de forma rígida, tajante y mantente en tus metas.
  • Establece claramente que quieres conseguir con ello, cómo te sentirías haciéndolo y qué te motiva a mantenerte sin fumar. Cómo sería tu estado de salud, cómo te presentas ante las personas que te rodean y cómo te sentirás sin tener que inhalar humo, ayudan a tenerlo mucho más claro el por qué lo haces.
  • Supervísate continuamente: ahora que no fumo, voy bien o voy mal. Cuando tengo ansiedad de fumar, cómo lo noto, qué plan tengo para activar el no fumar y por qué lo hago…

Tarea fácil no es, pero mientras más cabos atados tengas y más personalizado en ti esté, más posibilidades de éxito puede haber.

Foto por cortesía de Flickr

Las enseñanzas zen

El libro de “El zen en el arte del tiro con Arco” de Eugen Herrigel muestra como un occidental, en este caso un alemán, aprende unas enseñanzas orientales.  El autor es un profesor de universidad invitado en una universidad de Japón qué, para conocer mejor la cultura japonesa, decide aprender uno de los deportes más respetados: el tiro con arco. A partir de ahí, se deja recomendar por sus compañeros de trabajo para elegir el mejor profesor de esta materia. En el libro explica cómo aprende a hacer uso del arco, pero sobre todo cómo aprende la enseñanza zen. A mi me interesó, entre otros, los siguientes puntos:

El maestro zen da muy pocas instrucciones en el uso del arco. Para comenzar, le enseño cómo lo hacia él y le dio unas premisas de partida “no debes aplicar todas sus fuerzas sino que los músculos deben estar relajados como si contemplara la acción sin intervenir en ella”.

A partir de ahí tiene que gestionar la frustración, el mantenerte dentro del ejercicio, el continuar haciéndolo, el practicar sin saber cómo se hace tensar el arco para el disparo. Tiene que experimentar diferentes formas hasta encontrar la más adecuada, la que encaje contigo mismo.

“Un gran maestro tiene que ser un gran pedagogo, si hubiera iniciado la enseñanza con los ejercicios respiratorios jamás le habría convencido de su decisiva influencia. Primero hay que naufragar en los propios intentos para luego cogerse al salvavidas que le arrojo”. El alumno sólo se centraba en manejar el arco y no en participar él mismo en el tensado del arco. La activación de la respiración te permite tensar el arco mucho mejor, pero no el maestro no se lo dijo hasta que el alumno se encontraba tan perdido, por lo mal que le salía todo, que cualquier ayuda que recibiera la iba a tomar sin cuestionar.

“El maestro no se horroriza ante los fracasos. Cuando realiza el ejercicio está la expectativa de su fracaso”. Este punto es muy importante, solemos abandonar cuando algo nos sale mal, pero que salga mal es una posibilidad hay que insistir hasta conseguirlo.

Introduce cambios en el entrenamiento: “mientras vienes a clase, debes prepararte por el camino: prepárese para lo que suceda aquí y olvídate de lo demás.” A parte de hacer uso de tu cuerpo, también necesitas un entrenamiento mental. Es decir, si voy a jugar al tenis, puedo ir calentando y practicando los ejercicios mentalmente mientras voy desde casa al campo de juego y, una vez allí, sólo me concentro en cada uno de mis movimientos y cómo puedo mejorarlos.

“El maestro es un incondicional dominio de las formas: practicar, repetir y repasar lo repetido”. La práctica del deporte o de cualquier actividad te permite mejorar y dominar mejor cualquier materia.

Toda actividad tiene un principio, un mantenimiento/ un hacer, y por supuesto, un fin. En este libro se muestra de la siguiente manera “El maestro cuando le enseña el camino al alumno tiene que dejarlo seguir sólo. Lo desprende de si mismo exhortándolo encarecidamente a ir más lejos que él, a subirse a los hombros del maestro.” Me parece una forma muy humilde de intervenir por parte del maestro.

Los productos/servicios/habilidades que creamos tienen un principio, un desarrollo y un final. En la formación, por ejemplo, se planifica un temario, clases, horas… pero, tenemos en cuenta ¿cómo irá el alumno más allá? ¿cómo puede el alumno mejorar al profesor?¿cuando se deja de ser alumno y pasa a ser profesor/alumno de si mismo?

Talento del siglo XXI

Julio Lozano es un joven de Elche que se dedica a diseñar coches para Renault en París.  Y no cualquier tipo de coche, sino prototipos para el futuro: los concept cars. El artículo de El País atrajo todo mi interés.

Evidentemente este chico tiene un talento especial para el diseño de coches, ya que de otra forma, nunca le hubiesen contratado. ¿Qué hace para tener el talento de trabajar diseñando coches para Renault? ¿Cómo ha aprendido este talento? ¿Cómo sigue desarrollando ese talento? ¿Cómo podemos utilizar este ejemplo para inspirarnos en desarrollar nuestro talento y por tanto, desarrollarnos cómo personas?

En el proceso intervienen los siguientes elementos:

Primero. Elegir un talento o una habilidad que te gustaría mejorar y practícala. Esto te permitirá darte cuenta que vas introduciendo pequeños cambios adaptándote a las circunstancias.

“Me tienes que dibujar un coche cada día” le dijo la madre al niño con 8 años para que  no estuviera ocioso. Vio en el niño un interés especial en el dibujo de coches. Así es como Lozano comienza a desarrollar su imaginación en relación a los coches.

Segundo. Entrena, entrena y repite el entrenamiento.

Él comenzó a diseñar coches con 8 años cada día diseña uno nuevo, imaginaros cuantas veces lo ha repetido… Hoy tiene 31.

Tercero. Aprende de cada repetición: cómo se puede hacer mejor, más cómodo y con mayor significado para ti.

Lozano no sólo siguió dibujando coches, sino que se licenció en Diseño Industrial e hizo dos posgrados, en Barcelona y Londres.

Cuarto. Inspírate en el trabajo de los demás y en tu propia forma de desarrollar tu trabajo.

En el artículo comenta que hace uso de su imaginación para diseñar, de hecho, se inspiró en el esprintar de un atleta para hacer el prototipo del coche que aparece en la imagen. “Lo importante es estar al día de las nuevas tendencias”. Se inspira en el material deportivo, edificios de Zaha Hadid, Norman Forster o Jean Nouvel y grafitis de Banksy.

Me parece un Miguel Ángel del siglo XXI. Curiosamente pronostica que, en las tendencias de cómo serán los coches del futuro, está la adaptación y la integración con la propia persona. ¿Se podrá modelar un coche a la medida de las necesidades de la personas? Me parece todo un reto.

Otro ejemplo de esta secuencia sería el trabajo en este blog: primero, investigar y desarrollar a la persona mediante ejemplos claros y sencillos; segundo, repetir semanalmente textos en el blog, lo cuál me permite estar muy atento a los desarrollos; tercero, enseñar y aprender de experiencias e investigaciones semanales; y cuarto, me inspiro en lo que me rodea y, principalmente, en los modelos de DBM® -de hecho, el que esté familiarizado con ellos, podrá identificar el modelo aplicado en este post-.

Foto por cortesía de Flickr.

Cómo ser un buen jefe

“Cómo fabricar un buen jefe… y lograr que funcione” es un artículo del NYT que apareció en el País el 7 abril. Parece ser que en el 2009 Google realizó un plan de investigación llamado El Proyecto Oxigeno para averiguar qué capacidades y cualidades debería tener y seguir un buen jefe. La conclusión fueron las siguientes directrices:

  • Sé un buen director
  • Confiere poder a tu equipo y no seas controlador
  • Muestra interés en el éxito y el bienestar personal de los miembros del equipo
  • No te muestres blando: sé productivo y céntrate en los resultados
  • Sé un buen comunicador y escucha a tu equipo
  • Ayuda a tus empleados en su desarrollo profesional
  • Ten una visión y una estrategia claras para el equipo
  • Cuenta con aptitudes técnicas fundamentales para poder aconsejar al equipo.

Otro punto importante del informe fueron los motivos de abandono de una compañía:

  • No sentir ninguna conexión con la misión de la empresa, o no tener sensación de que su trabajo importe
  • No les gustan sus compañeros o no le respetan
  • Tener un jefe terrible.

Parece ser que con estas indicaciones el resultado de Google mejoró. Desgraciadamente sólo tenemos el artículo escrito por Adam Bryant y no el informe completo. Hay muchas cosas que se han quedado por el camino, pero con la información que tenemos se puede observar la importancia de las habilidades necesarias para desarrollar y mejorar el trabajo como director o “jefe”.

Entre ellas, hay algunas con las que estoy en total desacuerdo – no generan desarrollo-y no dicen cómo hacerlo, sin embargo me pareció interesante la cuestión de mostrar interés por el bienestar personal. Con relativa frecuencia, sólo se tiene en cuenta la situación de la persona en su lugar de trabajo y no como persona completa, dentro y fuera.

Para mi un ejemplo claro de esta situación son los contratos a tiempo parcial. Estos contratos están planteados para una mayor flexibilidad del trabajador y la empresa. Tanto es así, que la persona sólo requiere un número de horas y el trabajador sólo quiere trabajar estas horas porque el resto del tiempo lo necesita para otras cosas. En el momento que esto no se cumple, el bienestar personal queda en entredicho. Así, si se contrata a una persona a 20 horas para mantener una familia, por muy alto que sea el salario, el resultado es que la persona no tiene suficiente y esta situación puede mermar en la efectividad del trabajador.

Muchos planteamientos, en términos generales, pueden tener grandes beneficios si se aplican para lo que fueron diseñados. Sin embargo, hay que estudiar cada persona para cada caso concreto para obtener el mejor resultado.

Foto por cortesía de Flickr.

Seth Godin: ¿Eres imprescindible?

Últimamente he releído algún capítulo del libro de Seth Godin: ¿Eres imprescindible? Cómo reconducir tu carrera y disfrutar de un futuro extraordinario. Es un reconocido autor de libros dirigidos a la empresa dentro del marketing.

Habla de la relación empresa y personas a lo largo de la historia. Tras la revolución industrial se requerían personas o mano de obra fácilmente sustituible para trabajar en la industria. De tal manera que las personas trabajaban junto a las máquinas y casi se les trataba como igual. El mejor trabajador era el que se comportaba como una máquina. No hace mucho tiempo, tuve un jefe que siempre nos aconsejaba “Vosotros haréis bien vuestro trabajo si conseguís ser prescindible”.

En la actualidad, se ha pasado de una sociedad industrial a una sociedad de servicios donde la creatividad, la innovación y el conocimiento son la base de la empresa. Es por tanto que se ha pasado de ser un número o un apellido, a una persona que es parte de la empresa y que la empresa es parte de ella. ¿Reconoce esta situación todo el mundo?  Yo desde luego no, creo que las jubilaciones anticipadas y los despidos actuales están muy lejos de esta esto… Y nos queda mucho por aprender.

Me llamó especialmente la atención el capítulo titulado “La poderosa cultura del regalo”. Históricamente, antes de la revolución industrial el que daba regalos era el que tenía poder, era una forma de demostrar lo importante que era. Posteriormente esta situación cambió, siendo la persona que tiene poder la que recibe regalos de los demás (los casos políticos actuales son más que sonados). Seth Godin afirma “los ganadores vuelven a ser los artistas que dan regalos. Regalar te convierte en alguien imprescindible. Inventar un regalo, crear arte… eso es lo que busca el mercado, y los que dan son los que se ganan nuestro respeto y atención.”

Las ideas se divulgan a través de internet. Existe un sentido de reciprocidad en el regalo, en muchos casos. Si invitas a alguien a cenar, traen algo. Si regalas algo a alguien, esperas un favor a cambio. El verdadero regalo es el que no esperas nada a cambio, es cuando ofreces algo muy por encima que nadie puede equiparar con una contraprestación. Este es el regalo como signo de generosidad, indica que tienes mucho para dar a los demás.

¿Cuántas cosas tenemos para dar a nuestras parejas, hijos, familia, amigos y comunidad?

Sin duda un libro que no deja a nadie indiferente, ni la pregunta tampoco…

Foto por cortesía de Flickr. En este caso el fotógrafo es Thomas Hawk. Está expuesto en el libro como fotógrafo muy reconocido que regala a su vez fotografías. A mi me gustó ésta.

El sentido del oído

Ayer mientras leía un libro, decidí escuchar un poco de música en el ordenador. No presté demasiada atención a qué tipo de música escuchar y puse una cualquiera. Al poco de leer, me di cuenta que no estaba relajado leyendo sino muy activo.-¿Cómo puede pasar esto?- me pregunté. Nada, enseguida me di cuenta que la música era demasiado rápida para una lectura relajada.

La música me suele acompañar también en el deporte -dónde busco que sea muy activa – y en el coche por las mañanas cuando voy al trabajo, ahí me dejo llevar por la radio de forma pasiva.

El programa Tres14 dedicó ayer toda su hora al oído. Era curioso ver como la melodía influye en la toma de decisiones. Es muy conocido como los centros comerciales hacen uso del hilo musical para influir en las ventas. Se dice que si la tienda está vacía, se pone música tranquila para aumentar el tiempo de permanencia en la tienda. Sin embargo, cuando está llena, aparece una música disco más activa para mover a la gente.

En el documental aparecían ejemplos muy ilustrativos. Es imposible separar lo que oímos de lo que comemos. Cuando comemos una patata chips, lo crujiente que esta sea y el ruido que se hace al abrir la bolsa influye en el gusto de la patata. Una bebida gaseosa tiene que tener un sonido que nos lo indique el gas. Los sentidos trabajan todos juntos. Tal es así, que un vino se acompaña en función del plato, pero también sería interesante añadirle una música apropiada.

El sentido del oído tiene gran influencia en nosotros. Seleccionamos el sonido a partir de ruido y es éste el que nos ayuda a movernos en nuestro entorno. Tanto es así, que hace poco leí una noticia sobre el poco ruido que hacen los coches eléctricos en EEUU. Esto ha provocado que se incrementara el número de accidentes ya que las personas “no oían” a los coches. La petición clara ha sido poner ruido artificial a estos coches.

El sentido del oído nos acompaña durante todo el día. Tomamos multitud de decisiones en función de él. Es por tanto importante aumentar nuestra sensibilidad de este sentido para percibir más de nuestro entorno. ¿Cómo? prestando atención a nuestro tono de voz en las conversaciones, introduciendo variaciones para ver como influye en los demás bajando/ subiendo el tono, notar,confirmar y evaluar el resultado del cambio. También puedes practicar la calidad del sonido cerrando los ojos para comprobar que significa cada uno de los sonidos. Recomiendo siempre relentizar todo el proceso para percibir más y mejorar. El video me ha dado muchas ideas…

Foto por cortesía de Flickr.