Estamos en un mundo dónde cada vez hay más cambios. Entre ellos destacaría:
Demografía, no paramos de crecer a nivel mundial, la esperanza de vida es cada vez mayor y tenemos familias muy diferentes a nuestros padres –divorcios, bodas, bebes fuera del matrimonio, no vamos más tarde de casa de nuestros padres…-.
Complejidad del saber y tecnología. Continuamente tenemos que aprender nuevos avances en aplicaciones, nuevos aparatos tecnológicos y una fuerte revolución de las redes sociales: blogs, facebook, twitter, tuenti…
Ecología, nos preocupamos más por nuestro entorno y queremos cuidarlo, tanto cuando compramos como con la basura que generamos.
Enormes deudas tanto a nivel personal –hipotecas, principalmente- como a nivel de empresa y sobre todo el Estado- ahora con el ejemplo de la deuda de EEUU-. Éstas pueden incidir en el tipo de decisiones que tomemos.
Vivimos en un mundo mucho más complejo, de mayor tamaño -te puedes comprar un traje a medida en la China-, de fuerte interrelación -a través de redes sociales, móvil, email, blog…- y un aumento de la velocidad de las operaciones comerciales. Esto hace generar estructuras tipo red, de tal forma que lo que haga una persona, o una empresa, puede afectar o incidir en un abanico de personas muy dispares en todo el mundo –un ejemplo más del llamado “efecto mariposa”-.
¿Cómo nos afecta esto en nuestro día a día? Entre otras cosas, no podemos saber todo lo que deberíamos saber para tomar decisiones acertadas. No sabemos, por ejemplo, cuando va a terminar la crisis. Lo que hacemos es escuchar opiniones de unos y de otros, para hacernos una idea. Igual que un detective ante un caso de asesinato que, mediante las pistas o indicios, tiene que resolver el caso. Habrá personas más hábiles y que perciban más de lo que está ocurriendo, con lo cual serán más certeros y otras, que lo son menos, igual que los detectives.
Por ello, tenemos que desarrollar nuevas formas de pensar, hacer y sentir que nos permitan dirigirnos hacia el futuro de forma activa y generar nuevas alternativas.
De la misma manera, las empresas deben cuestionar sus componentes del sistema de dirección como la estrategia, las estructuras, los objetivos, los procesos, la cultura, la toma de decisiones, la solución de problemas, etc.
Pasamos de un mundo constituido por máquinas y herramientas -para solucionar un aspecto concreto cuando algo falla-, a un mundo complejo con nuevos recursos y conocimientos especiales de las personas dónde todo está interrelacionado y dónde no existe un único problema y una única solución, sino múltiples.
También, pasamos de un mundo gobernado por las leyes del dinero y comercio a quizás, un mundo con información, conocimientos, investigaciones, complejidad y dinámica dónde las leyes del ayer ya no son válidas para el hoy.
Necesitamos empresas y personas que aprovechen las estructuras tipo complejo e interrelacionado para hacer que las cosas sean más probables que ocurran, más que establecer leyes o ideas fijas de funcionamiento.
Ahora vacaciones…
Foto por cortesía de Flickr Josome1


