Preparación de oposiciones

Siguiendo con el blog anterior, voy a presentar cómo fue el trabajo de cambio que se dio en aquel momento para Antonio. Insisto, todo lo que se hace en este blog es específico para una persona concreta y en un momento concreto. Se hace una técnica para cada persona y en un momento específico.

Antonio me llamó una tarde por teléfono. Me planteó la situación tal y cómo aparece en el blog Oposiciones. Ambos trabajamos la manera de cómo él podía afrontar el bache.

-Después de exponerte el problema, hablamos en primer lugar de establecer un paralelismo entre la situación que estaba viviendo y una experiencia real que hubiera vivido que se  pudiera asemejar. El problema era el no estar seguro del buen uso de unas herramientas que en el pasado sí sabía utilizarlas, lo que provocaba que no pudiera utilizar otras nuevas que se podían basar en ellas (inseguridad sobre los temas que había estudiado, repasado y aprendido en el pasado que me provocaba desmotivación sobre las partes de los tema que todavía tenía que repasar). La experiencia real escogida fue la de un hacha o sierra eléctrica, herramientas que he utilizado en el pasado pero que me daba cierto miedo/inseguridad volverlas a utilizar. Me dijiste pues, que me centrara en esas herramientas, y en la próxima vez que pudiera volver a  utilizarlas. ¿Por dónde empezaría? ¿Cómo lo haría? ¿Qué haría sentirme más seguro en su manejo?-

El paralelismo, metáfora o ejemplo pretendía establecer en términos de su experiencia, cómo él hacia cuando empezaba a utilizar una nueva herramienta. En este caso, si quería utilizar un hacha para cortar un árbol, tenía que ir cortando el troncón poco a poco, intentando dar golpes en el mismo sitio. Con esto pretendía que él hiciera la experiencia de que los comienzos suelen ser torpes y poco precisos, pero que a partir de ahí, con seguridad en los aciertos, se puede ir mejorando poco a poco.

-Por otro lado, me ayudaste a que visualizara la última fase del proceso (aprobar el examen), y que de ahí fuera para atrás, con preguntas del tipo: “¿qué tiene que pasar una hora antes para que salgas contento del examen?” ¿Y dos horas antes? ¿Y el día anterior? Y tres días antes…y de esa manera hasta el hoy. Posteriormente tenía que hacer el ejercicio inverso, que era ir hacia adelante, validando la eficacia de los propósitos realizados en el camino inverso. Hasta llegar igualmente a la última fase del proceso.-

Esta es una forma de planificar muy efectiva y que permite añadir situaciones posibles. En blogs anteriores hay ejemplos de este tipo de prácticas.

-El último ejercicio que me recomendaste fue uno para controlar el nerviosismo que esa situación me había creado: el control de la respiración. Me motivaste a  crear momentos de  relajación para llevar de mejor manera el proceso. Este fue al único que le pusimos nombre, los otros en el momento de la llamada no supe ver hacia dónde me podían llevar, pero confiaba plenamente en que me iban a ayudar.-

Le noté muy preocupado y nervioso, que por otro lado era normal, según me contaba que le pasaba. No quise introducir ninguna técnica de meditación o relajación, sino que simplemente investigara cómo estaba su respiración y hacerle atender a ella. Esto le permitiría relajarse y centrar su atención consciente en otro tipo de actividad que no fueran las oposiciones.

Su experiencia posteriormente fue la siguiente:

Inmediatamente después me sentí aliviado y motivado, ya que tenía un trabajo por delante alentador y bonito que iba a repercutir positivamente en lo que había estado trabajando (confiaba en ello, esto creo que es muy importante). Todos ellos nacieron desde la tranquilidad. Para ello, empecé por el último ejercicio uniéndolo al segundo, es decir intente escribir y a la vez visualizar, todo lo que tenía por delante, controlando mi respiración, y en el momento que me viniera un pensamiento negativo intentaba entenderlo y de esa manera me sentía más seguro y tranquilo.

Las ideas que surgieron iban encaminadas a cómo trabajar los pensamientos negativos que vinieron, y que tú ya me habías alertado. Cuando me venían ideas relacionadas sobre todo lo que me faltaba por estudiar, o lo poco que había ensayado, o lo bien que iban mis compañeros…las gestionaba mejor desde la tranquilidad, dándoles una respuesta serena y razonada de porqué las cosas eran así, o porqué yo las veía así.  Intentaba no aparcar/estas ideas. Siempre este ejercicio intentaba hacerlo de forma distinta, creándome personajes distintos (distintas voces) que me hacían entender cada uno de esos malos pensamientos.

El primer ejercicio fue fundamental para que recuperara la confianza, ya que repasé los temas abordando en primer lugar aquellas partes de los temas que recordaba mejor (haciendo analogía con la sierra: cortando antes tronquitos pequeños que alguno más grande), la forma de estudiarlos también fue similar a cómo hubiera utilizado el hacha/sierra, al principio lentamente hasta que fuera recuperando la práctica, hasta que los conceptos me vinieran solos.

La planificación fue el resultado de los tres ejercicios, fortaleciendo mis puntos fuertes y no pensando en nada más. Muy orgulloso de poder llegar a la cima, realmente intentaba no pensar que la suerte tuviera su papel (realmente la tenía porque de los 71 temas solo me salían 5 bolas y el porcentaje con el que jugaba era de un 60% de probabilidad de que me saliera alguno de los que conocía). Confiando plenamente en que no iba a fallar, me iba a tocar una buena bola.

A medida que se acercaba el examen, y que iba pensando menos en los exámenes que venían después. Me dio por estar sonriente, con ganas de demostrar lo aprendido.

Foto por cortesía de Flickr.

Cumplir con tus objetivos

Tras una clase de indoor walking con Miguel Ángel, he vuelto a reflexionar sobre como alcanzar los objetivos marcados con mayor éxito.

Es bueno marcarse objetivos en la vida. Éstos te permiten avanzar y alcanzar las cosas que buscas. Sin embargo, nadie nos enseña como fijarlos y alcanzarlos. En trabajos físicos, como el deporte, el resultado es más visible. En cambio, a veces establecemos objetivos no visibles – comunicar mejor, por ejemplo- y también podemos perseguir objetivos que tienen una parte visible y otra no tan evidente -ejemplos como aprender un idioma, marcar una dieta, dejar de fumar, etc.-, ahí hay una influencia muy importante de nuestras creencias.

Puntos básicos en el trabajo con objetivos para un mayor éxito:

  • Define claramente el objetivo e imagínate como te sentirías una vez que lo has conseguido. Si es dejar de fumar, ¿cómo serías sin fumar?¿que aspectos te gustan?¿por qué?. Aquí es importante entrar en el mayor detalle posible.
  • Punto fundamental, una vez establecido un objetivo, divídelo en el tiempo con objetivos más concretos y cortos alcanzables. Es decir, si tienes un proyecto u objetivo a cumplir en una semana (5 días), desglósalo y establece 5 objetivos/proyectos, 1 por cada día. Por ejemplo, si te has establecido una dieta semanal, concéntrate en establecer objetivos diarios de comida. Trabaja cada día en conseguir tu objetivo y, si me apuras, un objetivo por comida. Si cumples con él, enhorabuena por tu éxito.
  • El contexto social ayuda a alcanzar el objetivo. Cuéntale a los demás tus logros y lo que persigues. En momentos de flaqueza, que seguro vendrán, tu compromiso con los demás te ayudará a seguir hacia adelante.
  • En el recorrido de los objetivos alcanzados mira hacia atrás y observa todo lo que has conseguido. Esto te ayudará a seguir hacia adelante y a saber que es lo que no deseas alcanzar.
  • Nunca pierdas el ánimo y actúa con determinación en la consecución de tus objetivos.

Hay una tendencia a medir los objetivos con instrumentos tipo balanza con kg., exámenes de inglés, días sin fumar. En mi experiencia, es muy útil medir con instrumentos propios: cómo te sientes, qué determinación tienes, cuando flaqueas qué alternativas tienes, qué pensamientos te pasan por la cabeza (positivos, negativos, sin alternativas, muy permisivo…), etc. Mientras más sepas cómo gestionas tu forma de hacer las cosas y más detalles tengas de todos los elementos que influyen en el proceso, mayor posibilidad de corregir y perfeccionar y por tanto, mayor éxito tendrás. Pruébalo.

Os recuerdo que sigue abierto el sorteo de un lote de libros de Urano.

Foto por cortesía de Flickr.

El secreto del éxito profesional

Hoy he tenido una reunión con un proveedor de muchos años de relación. Me sorprendió al contarme que se jubilaba. Cierto, acaba de cumplir 60 años y se acoge a un plan de prejubilación. Creo que sólo trabajará el 15% de la jornada actual. Curiosamente viene acompañado de su sucesor, un chico joven, titulado universitario y con tres idiomas.

Estas son las ocasiones en las que aprovecho para preguntar a Javier cuál ha sido el secreto de su éxito. Sin duda alguna su primera respuesta fue:

Ser un corredor de fondo

Afirmó que durante los 24 años que ha estado en la empresa, ha mantenido un esfuerzo continuo y constante en su trabajo. Su aspiración era hacer bien su trabajo, eso fue muy importante para él. Añadió ” he visto ascender muy rápidamente a muchas personas, cegadas por el éxito de ocupar puestos de mayor rango, y luego caer y salir de la empresa. Yo he querido ser siempre constante, hacer bien mi trabajo, mejorar lo que ya hacía y esforzarme para conseguirlo. La cultura del esfuerzo, cosa tan olvidada…”

Sus enseñanzas se pueden aplicar en nuestro día a día:

  • Hacer bien nuestra tarea
  • Dedicar esfuerzo a la tarea con mucho detalle.
  • Conectar la tarea con el significado del éxito para cada uno. ¿Es el éxito finalizar la tarea; sentirte cómodo con ella; o bien me siento orgulloso de ella? ¿Es posible que exista algo de las tres?
  • Supervisar todo el proceso de realización. Esta acción te permitirá ver qué funciona y qué no, para poder mejorar.

De todas formas sentí a Javier muy nostálgico, algo que puede ser normal…