Noticias sobre un cerebro

Semanas atrás, Julia Otero entrevistó a José Antonio Marina en su programa de radio. Me gusta seguir a Marina por sus estudios sobre el cerebro y los desarrollos que provocan en las personas. He leído con anterioridad algún que otro libro de él, pero voy a centrarme en sus dos últimos relacionados con la creación de la Universidad de Padres y la investigación sobre el cerebro: la educación del talento y el cerebro infantil.

En la entrevista, Marina describe el mundo actual cómo globalizado, de una fuerte competencia, acelerado y con muchas oportunidades. Sin embargo, cada persona lo afronta de una manera diferente. Te encuentras personas que son completamente pasivas y espera que “alguien” le resuelva los problemas, mientras que otros asumen la situación y emprenden/innovan/inventan un futuro mejor.

Introduce el concepto de capital educativo. Lo que nos viene a decir Marina es que teníamos por costumbre dejar en herencia dinero o viviendas a nuestros hijos, sin embargo, con este nuevo concepto, lo que le debemos dar en herencia es una buena educación. Esto supone, según el autor, conseguir que el adolescente adquiera una serie de recursos intelectuales, emocionales, operativos y morales para resolver sus asuntos y problemas que le surjan en el día a día.

Me pareció especialmente interesante -cosa que explica muy bien en su libro “el cerebro infantil”-, es el mito o la creencia de que hay habilidades básicas que se aprenden hasta los tres años de edad y que luego no podemos aprender. Un ejemplo de esto sería saber un idioma, el carácter, la velocidad aprendizaje, etc. Esta información surge a partir de un estudio que pidió Clinton para llamar la atención de lo importante que es la educación de los hijos a una edad muy temprana. De ser muy importante, se pasó a que éstas habilidades sólo se podían aprender hasta la edad de los 3 años.

Los estudios actuales de neurociencia han demostrado que el aprendizaje dura toda la vida. Todos podemos aprender un idioma a cualquier edad, aunque a edades más tempranas se tiene más sensibilidad para aprender y si quieres mantener el acento, los 10 años debe respetarse, según afirma el autor. Sin embargo, he conocido a personas que han aprendido idiomas con acentos nativos, ya de adultos y por otro lado, también he conocido a logopedas que han hecho un trabajo excelente para acercarse mucho más al acento nativo de la región del país de habla del idioma. Por esto, es útil mantenerse abierto y comprobar todas nuestras creencias, conocimientos y convicciones. Esto nos permitirá desarrollar más.

El cerebro humano sigue reproduciendo nuevas neuronas incluso en el momento de la muerte. Nuestro cerebro no es algo que se hace y ya, sino que se desarrolla –lo más parecido a un músculo-. La plasticidad del cerebro es por tanto enorme, cuando estamos educando un niño estamos creando todas sus estructuras biológicas y mentales que se irán modificando a lo largo del tiempo.

Neurociencias: semana del cerebro

Díselo a los demás…  Con estas palabras terminó una grata conversación con un científico del Instituto de Neurociencias en Alicante. Es su semana de puertas abiertas.

El ciclo comenzó con una jornadas sobre enfermedades mentales, dónde se mostraron datos muy interesantes sobre el uso de los fármacos. Uno, que un mismo fármaco se utiliza para diferentes enfermedades, y dos, que los fármacos a lo largo de estos años no han conseguido mejores resultados en la recuperación de las personas. Me quedé bastante impresionado.

Hoy nos presentaron parte de los trabajos realizados. En una mesa aparecían mutaciones a moscas, peces, pollos, ratones y por último, un cerebro. Parte de sus investigaciones se basan en simplificar al máximo la complejidad del cerebro y, a partir de ahí, extrapolar y comprobar que ocurre en los todos los seres humanos. Es decir desde un problema complejo, desmenuzarlo en partes más pequeñas, estudiarlas a fondo y a partir de ahí buscar soluciones más certeras. Esta forma de investigar me pareció muy interesante, práctica y útil para el día a día.

En el instituto hay un equipo formado por médicos, biólogos, matemáticos, químicos y psicólogos. Fueron muy acogedores y sus explicaciones fueron claras y muy didácticas. Sólo dos puntualizaciones:

1. Sus enfoques estaban muy centrados en remediar una enfermedad. Se mostraban los daños en el cerebro a partir de las enfermedades mentales. Sus evidencias eran neuronas muertas. No aprecié estudios de desarrollo, aprendizaje y mejoras en las personas.

2. En todo momento, limitaban la mente al espacio del cerebro, no había otra posibilidad. Todo lo que pensamos, hacemos y sentimos se genera y se hace desde el cerebro. Sin embargo, esto no está tan claro. A través de John McWhirter comprobé que para mis pensamientos tengo que utilizar mi lengua, no solo basta con el cerebro. De igual manera que para andar, las instrucciones pueden venir desde el cerebro, pero también necesito las piernas. También los movimientos de las manos me ayudan a mantener una conversación… hay ejemplos, por tanto, que indican que no todo está en el cerebro.

Es útil mantenerse abierto a más posibilidades y comprobar lo que ocurre…

Consciente e inconsciente

En el programa de Redes de este fin de semana, Eduard Punset entrevistó al neurocientífico John-Dylan Haynes con el título de “Las decisiones son inconscientes”. De la entrevista me parece interesante sacar las siguientes afirmaciones:

  • En la toma de decisiones, se produce un procesamiento inconsciente además de un procesamiento consciente. Éste último es el que más estamos habituado a tomar.

¿Qué significa esto exactamente? ¿y para qué sirve?

Pues bien parece ser que siempre que tomábamos una decisión éramos completamente consciente de lo que hacíamos. Por ejemplo, si estamos en un bar a las 9:00 de la mañana, una decisión puede ser  pedirle al camarero un café con leche. Ésta se ha tomado conscientemente, nosotros somos los que decidimos pedir el café. Hasta aquí bien, pero ¿cómo tomamos la decisión de mover la cucharilla en el café?¿con qué intensidad?¿qué fuerza debemos ejercer para subir la taza hasta la boca?

Todas estas decisiones son en gran parte inconscientes, pero también las tomamos. El que sean inconscientes tiene un beneficio fundamental, nos ayuda a mantener una conversación con el resto de las personas que tenemos a nuestro lado, si no estamos solos, claro.

Para mi, otro de los beneficios principales de hacer uso del consciente y del inconsciente es que me puedo pensar las cosas dos veces, primero consciente de todo y luego dejando al inconsciente explorar a ver que sale. Es lo que popularmente se llama “consultarlo con la almohada”.

  • Cada pensamiento está codificado con un patrón específico de actividad cerebral. Es decir, cuando pasan un escáner cerebral a una persona y piensa en un deporte, se activa una parte concreta de nuestro cerebro. Esta zona concreta se repetirá cada vez que tengamos los mismos pensamientos. Aquí la utilidad no es tan clara, pero es bueno mantenerlo abierto a ver que más cosas van ocurriendo.

Cada avance científico nos ayuda a mejorar nuestro desarrollo como personas…

Foto por cortesía de Flickr

Aplicaciones de la neurociencia

Interesante entrevista de Eduard Punset al neurólogo Andrés Lozano en Redes. La entrevista tenía como título “Electricidad para curar al cerebro”.

Al ver el documental, se me vino rápidamente su foto, no podría ser otra. Es un enorme cerebro, lleno de hilos y cables que se puede ver desde el interior y exterior. Se encuentra en el Museo de Evolución Humana en Burgos.

Tanto en la entrevista y como en la foto, el cerebro es considerado en su parte más mecánica, lleno de circuitos eléctricos y luces. Esta forma de explicarlo seguramente es muy gráfico y muy simple para que todos lo podamos entender. Aunque para mí, hay muchas lagunas ahí.

El Sr. Lozano hace mucho enfasis en la gravedad de la enfermedad para aplicar su técnica de Estimulación Cerebral Profunda. Esta técnica consiste en aplicar electricidad a puntos concretos del cerebro de forma que disrumpe lo que normalmente hace. Las enfermedades tratadas son el Parkinson, la depresión, dolor en el cáncer…y parece ser con mucho éxito.

Para nuestro desarrollo estas intervenciones no son muy útiles, no permiten aprendizaje, ni por tanto, desarrollo. El Sr. Lozano habla de un paciente con obesidad extrema que, tras someterle al tratamiento perdió unos 20 kilos. Sin embargo, el paciente pidió que se dejara de aplicar la electricidad en el cerebro, ya que echaba de menos la falta de apetito y la ansiedad por comer. Se le tuvieron que dejar de aplicar las corrientes eléctricas y  volvió a coger todo el peso perdido.

Este paciente no aprendió a organizarse en el presente para ir hacia el futuro en un estado de salud mejor, con una dieta más equilibrada y menos centrada en la saciedad de la comida. Añoró su pasado y su relación con él – esta es una posible explicación-.

Un ejemplo muy común, pero a distinto nivel claro, es el cambio de un programa informático. Al principio, cuando nos cambian el programa, todo es más complicado, más difícil e incluso podemos llegar a añorar el antiguo programa informático que tan bien se conocía. Esta es una posibilidad, sin embargo, tenemos que apreciar el anterior programa con sus bondades y sus limitaciones y a partir de ahí avanzar hacia el futuro. Investigar que nuevas posibilidades y aplicaciones nos ofrece el nuevo software de cara al futuro, para mejorar nuestro rendimiento, utilidad y comodidad.

La neurociencia explica una parte de lo que ocurre en el cerebro de la persona, pero no a toda la persona en si. Por lo menos así lo parece… Aún así hay que estar muy atento a sus avances y mejorar.